MEMORIA POP: EL SONIDO DE “SPECTRE”

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Harris, Seydoux, Craig, Bellucci y Waltz apuntan a “Spectre”.

Mientras se publica este blog, un ejército de personas trabaja en los Pinewood Studios de Londres produciendo “SPECTRE”, la nueva película de James Bond. El legendario sindicato criminal apareció por primera vez en “Dr. No” (1962), y ahora esta listo para recibir un make-over para el mundo globalizado. La conferencia de prensa que anunció el inicio del rodaje también ofreció otras revelaciones: Sam Mendes, director de “Skyfall” regresa detrás de cámaras; el reparto incluye a Naomie Harris, Lea Seydoux y Monica Bellucci, dando un golpe por las damas de cierta edad. Y Christoph Waltz cumplirá su destino manifiesto como némesis de 007. Creo. Es Christoph Waltz. ¡Tiene que ser el villano! Este hermoso poster minimalista es perfecto para atizar las expectativas.

Poster anticipado de "Spectre"

Poster anticipado de “Spectre”

A pesar de toda la anticipación que despierta esta información, no hubo ni pío sobre mi convención favorita de la franquicia: la canción original. Si, ese esperpento anticuado que siempre suena como la orquesta del Festival de la OTI, si los músicos estuvieran borrachos a punta de martinis. Es peligroso escucharlas por si mismas. Solo pueden oírse cuando vienen acompañadas de una animación foto-realista de ondulantes siluetas femeninas. Rara vez las escucho separadas de las películas, pero las amo sin razón. Son una reliquia que sobrevivió al ascenso del feminismo, el post-feminismo, y a la re-invención de la “Chica Bond”, liderada por la excelente Eva Greene en “Casino Royale” (Martin Campbell, 2006).

El personaje de Ian Fleming lleva 24 películas a lo largo de 52 años de existencia. Serían 26, si metiéramos en el mismo paquete la primerísima “Casino Royale” (Ken Hugues et al., 1967) y “Never Say Never Again” (Irving Kershner, 1983). Son los únicos títulos que se escapan del contrato firmado por “Cubby Broccoli con Ian Fleming y sus herederos, pero mejor ignorémoslos. Los Broccoli podrían mandar a que nos quiebren las piernas, o algo así.

En esta abundancia de opciones, cada cinéfilo tiene sus favoritos. A como suele suceder, los gustos en cultura popular se fijan en la infancia. Yo debería preferir a Roger Moore, y tener en re-play a Sheena Easton aullando “For Your Eyes Only”. Pero soy una excepción. De niño, nunca me llamó la atención 007, de tal manera que mi primera exposición estuvo desfasada temporalmente.

Descubrí los placeres de la franquicia a principios de los noventas, en medio del “boom” de los videoclubes de VHS. Mi primera película de 007 fue “De Rusia con Amor” (Terence Young, 1963), la segunda, “Goldfinger” (Guy Hamilton, 1964). En mi mente, Sean Connery será para siempre EL MEJOR BOND. Y el tema de “Goldfinger”, interpretado por Shirley Bassey, es mi favorita. Más que descubrirla en ese entonces, la reconocí. La había escuchado por primera vez unos 10 años atrás, a principios de los 80s, cuando Bassey la interpretó como invitada musical en el Show de los Muppets. Creo que ese programa de TV es culpable de definir demasiados aspectos de mi personalidad, pero eso es materia de conversación con el psicólogo, no para este blog.

La franquicia se ha modernizado. Los juguetes tecnológicos se remozan al tenor de los tiempos. Y más importante aún, la actitud de James con la mujeres a mejorado. Ya no es un “cerdo chauvinista”, o al menos, ya no lo es tanto así. Lo que si ha mantenido decididamente “retro” es el estilo de las canciones. Me gusta tanto, que disfruto terriblemente cuando una banda contemporánea me sorprende con algo que suena como tema de James Bond. La primera vez que escuché el disco “Circuital” (2011) de la banda norteamericana My Morning Jacket, “Holding on to Black Metal” saltó de los parlantes para agarrarme los oídos. Es el mejor tema para una película de James Bond que nunca será utilizado en una película de James Bond.

No sé si el clamor de los metales, el coro femenino gritando un libinoso “woh-woh-woh-wow-wow-wow-wow=wowo-wow-yeeeh-yeah-yeah-yeah-yeah-owww” (puede que me haya faltado un “wow)….igual, no va a pasar. A estas alturas del partido, los Broccoli ya deben de tener alineada a Iggy Azalea o Ariana Grande para cantar el tema, pero uno puede soñar. ¿Los mataría hacer algo un poquitín arriesgado y darle el chance a alguien como Bjork? La ex vocalista de la banda islandesa The Sugarcubes cantó “Play Dead”, el tema original de la película “The Young Americans” (Danny Cannon, 1993), un thriller británico de calidad desconocida para mí. Díganme que no suena a canción de James Bond. El tema cierra el primer disco de Bjork en solitario, apropiadamente titulado “Debut”.

OK, tampoco Bjork va a pasar. Me conformaría con Lorde o Lana del Rey, pero mejor esperar sentado.

A propósito de “Goldfinger”, el venerable Festival de Cine de Berlín acaba de anunciar que en su selección de clásicos proyectarán una restauración de “Goldfinger”. Estará presente su diseñador de sets Ken Adam, ganador de dos Óscares de la Academia (en 1878 fue nominado por otra aventura de 007, “La Espía que me Amó”). Él introducirá la proyección del filme. A 50 años de distancia, “Goldfinger” suena bien, y se mirará mejor. Con suerte algún cine local se anima a traerla de vuelta.

Poster de "Goldfinger" para el mercado norteamericano.

Poster de “Goldfinger” para el mercado norteamericano.

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