CINE FORO CCEN: “No Habrá Paz para los Malvados”

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Malo hasta la médula: José Coronado en “No Habrá Paz para los Malvados”

Me complace compartir con ustedes la noticia que hemos reiniciado los CINE FOROS del Centro Cultural de España en Nicaragua. Este espacio nació como un curso de apreciación cinematrográfica allá por el 2011. En el 2012, la dirección del CCEN se animó a instaurar un programa permanente de proyecciones, acompañadas de discusión y debate. Desde aquí, mi agradecimiento a los colegas del CCEN y a los cinéfilos que nos han acompañado todo este tiempo.

Arrancamos con un ciclo que hemos titulado “Las Estrellas del Goya”. El premio otorgado por la Academia de Artes Cinematográficas de España nació como una respuesta al Óscar del Hollywood, y comparte el mismo espíritu. Los artistas y artesanos conectados con el séptimo arte se unen para elegir lo que consideran son los mejores productos de su industria. Empáquenlo con un poco de glamour en una ceremonia televisada, y vea como nace la magia. El Goya, al igual que el Oscar, puede ser caprichoso, irredento y voluble. Estos premios, además de oxigenar al negocio del cine, siguen sirviendo como referencia para el espectador que simplemente no puede ver todo lo que se produce. Para bien y para mal, los filmes nominados y ganadores, vienen avalados por el consenso de los cineastas. “Esta es nuestra mejor cara” – parecen decir.

El ciclo incluye a las ganadoras del Goya a la Mejor Película de los últimos años: “No Habrá Paz para los Malvados” (Enrique Urbizú, 2011); “Celda 211” (Daniel Monzón, 2009); “Camino” (Javier Fesser, 2008) y “La Soledad” (Jaime Rosales, 2007). Decidimos no incluir “Pan Negro” (Agustí Villaronga, 2010) porque tuvo varias proyecciones el año pasado.

Arrancamos con “No Habrá Paz para los Malvados”, un thriller de Enrique Urbizú arraigado en problemas de rabiosa actualidad. Inspirado por la tragedia de los atentados terroristas del 2004, el guionista y director presenta la radiografía de un sistema corrupto e ineficiente, podrido desde adentro. Nuestro protagonista es síntoma de esta enfermedad. Conocemos a Santos Trinidad (José Coronado) en plena noche de farra. Expulsado de un bar a la hora del cierre, busca una última copa en un desolado club nocturno. La visita termina con tres muertos, un sobreviviente, y Santos enfrascado en una carrera frenética por borrar sus huellas y matar al único testigo que puede identificarle. Lleva ventaja, porque es policía.

Si. El asesino alcoholico es policía. La desesperanzadora visión de Urbizú necesariamente tiene que anclarse en un anti-héroe. No hay motivo de fondo para el brutal crimen. En la esquina opuesta están la Juez Chacón (Helena Miquel) y el detective Leiva (Juanjo Artero), honestos y rectos, pero trágicamente ineficaces ante la burocracia y la corrupción que socavan a cada paso sus intentos por impartir justicia.

La película toma la forma de suspenso procedimental a dos bandas: Trinidad rastrea al testigo, Chacón y Leiva lo rastrean a él. Pero ninguno de ellos conoce que el asesinato perpretrado sin sentido representa un bache en un crimen mayor. Los narcotraficantes colombianos detrás del fatídico nightclub hacen negocios con extremistas islámicos que preparan un atentado terrorista. Sólo el espectador sabe esto. Tomando una página del manual de suspenso escrito por Alfred Hitchcock, Urbizú nos presenta la bomba debajo de la mesa donde dos comensales hablan de cosas banales.

Hay una cierta tendencia en el cine internacional a asumir el estilo norteamericano. Las imágenes recuerda los filmes de Tony Scott, y el género de la acción es como el nuevo esperanto. Véase las producciones de Luc Besson en su versión propia de Hollywood en el Sena. Aunque la trama se desarrolla en Madrid, no hay tomas de referencia ni vistas postaleras. Los personajes se mueven en ambientes genéricos: bares, callejuelas, oficinas y centros comerciales que podrían estar ubicados en cualquier ciudad moderna. El peligro de esta tendencia es que puede conducir a la homogenización del cine popular.

La película Urbizú se salva de esto por su extraordinario su pesimismo. Trinidad no es el bribón que se redime y salva al mundo. Nunca deja de moverse motivado por el objetivo egoista de ocultar su crimen. Chacón y Leiva son trágicamente ineficientes. Mientras tratan de hacer su trabajo, la ciudad se paraliza por una cumbre del G-20. Los paises desarrollados figuran como otra de las instituciones fallidas. La mortal ironía del filme es que nadie sabe realmente lo que preparan esta malsana pandilla de narcos y terroristas, solo nosotros. Este es un mundo sin piedad, donde hasta un devoto esposo roba un pedazo de carne del plato de su esposa, cuando esta se levanta a abrirle la puerta a un policía corrupto que toca el timbre.

La película está anclada en excelentes actuaciones. Coronado recibió merecidamente el Goya al Mejor Actor. Artero recibió nominación como Actor de Reparto, pero perdió ante Lluís Homar, en “Eva” (Kike Maíllo, 2011). Tengo particular debilidad por Helena Miquel. La juez Chacón es un personaje fascinante. Se ve que su severidad es un ropaje que debe adoptar para poder hacer su trabajo en un mundo de hombres. Tome nota de como sale de la coraza al hablar con su esposo e hijo por teléfono, o al perder la paciencia con un burócrata inútil. En total, “No Habrá Paz para los Malvados” tuvo 14 nominaciones al Goya. Se llevó 6 estatuillas en las categorías de Película, Director, Guión Original, Edición, Sonido y Actor.

Me encanta la dinámica del Cine Foro porque inmediatamente nos podemos exponer a lecturas radicalmente diferentes de la película. Una asistente resintió que los narcotraficantes fueran colombianos, y los terroristas islámicos. Creo que esto está temperado por el hecho de que Trinidad es blanco, español, y tan malo como los otros. Otra asistente ofreció una lectura diametralmente opuesta a la mía. Para ella, Trinidad no había llegado al bar por casualidad, su violencia estaba justificada, y la película era, en efecto, una historia de redención. De cierta forma, todos tenemos razón. Cada espectador completa la película en su cabeza, y la guarda consigo.

El próximo lunes 11 de febrero los esperamos para la proyección de otra notable película de acción y suspenso, “Celda 211” (Daniel Monzón, 2009), con una excelente actuación de Luis Tosar. La cita es en el Centro Cultural de España en Nicaragua a las 6:30 pm en punto. La dirección es: Primera entrada de Las Colinas, 7 cuadras arriba. La entrada es gratis. ¡No falten!