MEMORIA PERSONAL: OMAR SHARIF (1932-2015)

Lobby card original de "Dr. Zhivago"

Lobby card original de “Dr. Zhivago”

Twitter me dio los buenos días con la noticia de la muerte de Omar Sharif, víctima de un infarto fulminante a los 83 años. Inmediatamente me acordé de la primera vez que vi al actor egipcio que descolló en el cine occidental. Fue en “Dr. Zhivago” (David Lean, 1965). Uno de los inesperados beneficios de crecer en la Nicaragua de los 80s era que podías recibir una comprensiva educación cinéfila. La guerra y el bloqueo obligaba a los cines a excavar en sus archivos, buscando películas que programar. Quizás no teníamos los últimos estrenos de Hollywood, pero muchas joyas del pasado desfilaban en las pantallas. El estado físico de los rollos de película podía ser un problema, pero a esa edad y en esas circunstancias, era fácil aceptarlo. Entonces, vi “Dr. Zhivago” temprano en los ochentas, en los Cinemas de Camino de Oriente (donde ahora está un Supermercado la Colonia existía desde los 70s el único cine de dos pantallas del país). El filme se había degradado a tal extremo que todos los colores en pantalla cubrían el espectro del rojo al rosa y al blanco. Pero no importaba. Eso no reducía el arrebato épico de la narrativa basada en la novela de Boris Pasternak. Ni menoscaba la belleza de las estrellas. Sharif y Julie Christie eran hermosos juntos. La pareja hacía que el idealismo trágico fuera irresistible. La trama sobre el intelectual seducido y traicionado por el fervor de la Revolución de Octubre tendría particular resonancia en Nicaragua, pero eso vendría luego.

Volvía a ver a Sharif como el mejor amigo de “Lawrence de Arabia” (David Lean, 1962); o romanceando a Barbra Streisand en “Funny Girl” (William Wyler, 1968). Pero nada se compara a ese primer encuentro. Sharif como Yuri Zhivago dejó una marca indeleble en mi subconsciente. Como le sucede a todos los actores, el paso del tiempo eclipsó su brillo. Hace años que no veo una de sus películas. Sin embargo, se mantuvo activo hasta el final de sus días. Ese es un triunfo para todo actor. Hoy, cuando leía que había muerto, me imaginé que había encontrado su fin en una réplica de la escena climática de Dr. Zhivago, en aquella casa de campo congelada, acostado en una cama imponente, abrazando a su Lara en un palacio de hielo.