“THE GOOD SHEPHERD” (Robert De Niro, 2007)

“THE GOOD SHEPHERD” (Robert De Niro, 2007)

Jolie y Damon ponen a prueba su matrimonio durante el nacimiento de la CIA en “El Buen Pastor”.

Trece años después de la modesta e íntima “A Bronx Tale” (1993), Robert De Niro regresa a la silla del director con una ambiciosa película  escenificada en los albores de la CIA. Centrada en las experiencias de uno de los fundadores de la oficina de contra-inteligencia, Edward Wilson (Matt Damon), “El Buen Pastor” retrata su envolvimiento en acontecimientos históricos, desde la II Guerra Mundial hasta la fallida invasión de Bahía de Cochinos. El guión original de Eric Roth es ficción, pero puede rastrear suficientes similitudes entre los personajes y  sus contrapartes reales como para darle un matiz provocativo.

Wilson es el epítome del privilegio norteamericano. En la exclusiva universidad de Yale, estudia poesía e ingresa a la logia conocida como Skull & Bones. De esa hermandad ritualística pasa a otra, ideológicamente mas complicada. Se trata de una agencia de inteligencia gubernamental, operando por el bien ideal de los EE.UU. Es un mundo masculino e insular, donde la duplicidad es un estado de hecho. Edward es un burócrata tan indescriptivo como leal. Su profundo compromiso es puesto a prueba a cada paso. Pero en el fondo, este no es un tratado histórico, ni una pieza de denuncia política,  mucho menos una pieza de entretenimiento sobre espionaje. Es un drama aleccionador sobre los extremos a los que puede llegar un hombre por cumplir el deber que ha asumido, y el alto precio que paga.

Es admirable el control que De Niro impone sobre el material. Al igual que su protagonista, la película se mantiene fría y remota,  retratando las intrigas con ojo clínico e impasivo. La estructura narrativa  nos hace saltar entre el presente de los sesentas y el pasado contribuyendo al distanciamiento y la complejidad. Tiene la misma duración que “Piratas del Caribe 3”, pero se siente mas ligera. El extenso reparto es uniformemente excelente. Damon tiene una de las caras de poker mas expresivas del momento, rivalizando con la de Mark Whalberg.

A pesar de esos aciertos, “El Buen Pastor” deja una vaga sensación de insatisfacción. Le falta pulso emocional. Cuando Angelina Jolie, en el rol de esposa abandonada, tiene un exabrupto en una fiesta, la escena se siente como un respiro. Por fin, algo de apasionamiento,  entre conversaciones susurradas por hombres de saco y corbata encerrados en cuartos grises. Quizás sea necesario ajustar las expectativas que afloran por el tema y el marketing de la película.  La parafernalia de espionaje es incidental. Este no es un afiebrado ejercicio de paranoia al estilo de Oliver Stone. A pesar de la escala épica, estamos ante un drama intimista sobre padres remotos e hijos abandonados, literal y emocionalmente.  El país, y la CIA, son otra forma de figura paternal que nunca queda satisfecha, ni siquiera ante un sacrificio supremo.

  • Publicada originalmente en junio, 2007.

 

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