CINE FORO: “TE DOY MIS OJOS” (Iciar Bollain, 2004)

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La frase se menciona en un juego erótico de pareja, pero el contexto de una relación abusiva apunta a la co dependencia que une a Pilar (Laia Marull) y su esposo, Antonio (Lluis Tosar). Pilar se entrega en cuerpo y alma a su matrimonio, al extremo que por mucho tiempo, sufre estoica los violentos exabruptos del hombre. La primera vez que la vemos, la cámara de la directora Iciar Bollain la captura en plena huída. Recoge unas pocas pertenencias en una maleta, carga a su hijo somnoliento, y sale abrigada por la noche rumbo a refugio incierto. Bollain observa sus actos casi clínicamente. Toda la información que recibimos es articulada por las imágenes y los movimientos de la actriz. Esta será su estrategia durante toda la película, y el resultado es un incisivo estudio sobre violencia intra-familiar y los obstáculos para superarla.

La película podría inscribirse en la tradición de la película de “problema social”. Sin embargo, la etiqueta no le hace justicia al estilo de la directora. En lugar de simplificar el fenómeno para definir víctimas y villanos, Bollain y la co guionista Alicia Luna examinan con cuidado los cimientos de la relación patológica. Las dos mujeres prodigan atención, y una buena medida de compasión, al personaje masculino. Tome nota de las escenas en que Antonio busca tratamiento con un psicólogo, y en un grupo de auto-ayuda para hombres incapaces de controlar su ira. La directora filma las escenas como si fuera un documental. No me extrañaría que los hombre no fueran actores, sino genuinos esposos iracundos, tratando de aprender a cambiar su conducta.

El camino más fácil siempre es visible. Demasiada película usan esta situación trágicamente común para articular torpes ejercicios de re invindicación, que pretenden inspirar a través de la simplificación maniquea. El hombre es un monstruo, la mujer una víctima. Desde “Durmiendo con el Enemigo” (Joseph Ruben, 1991) hasta “Enough” (Michael Apted, 2002), estrellas como Julia Roberts y Jennifer Lopez muestran como una chica lista y guapa sólo necesita algo de valor – y la ayuda de un buen hombre – para resolver el asunto.

Pero aquí no hay soluciones fáciles. Bollain ancla su película en una realidad mundana y discernible, con los problemas prácticos de la situación tomando el centro del escenario, más que las convenciones dramáticas que se usan para trazar una narrativa marcada por la tensión y su alivio. ¿Donde dormirá Pilar? ¿ Como se ganará la vida si no ha trabajado en años, y depende económicamente de su marido? Y más complicado aún…¿Como dejarle si aún le quiere?

Al preservar la humanidad de Antonio, Bollain hace que la película sea más fiel a la realidad, y por ende, más trágica. Él busca ayuda, trata de cambiar, la convence de regresar…pero el ciclo de violencia es demasiado fuerte. Con precisión clínica, Bollain define los parámetros de la conducta de sus personajes, y dramatiza las relaciones que han condicionado tanto al hombre como a la mujer. En manos menos hábiles, la película habría colapsado bajo el peso del didacticismo y las buenas intenciones. La claridad moral de la cineasta hace que funcione como un thriller moral, que debería ser de visionaje obligatorio para todos, no sólo por lo certero de su mensaje, también por lo impecable de su manufactura. Bellamente actuada por todo el reparto, no hay una sola nota falsa en toda la película.

 * “Te Doy Mis Ojos” ganó 6 premios Goya 2004: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Actor: Lluis Tosar, Mejor Actriz: Laia Marull, Mejor Actriz de Reparto: Candela Peña, Mejor Guión Original y Mejor Sonido. Se presenta este lunes 3 de marzo en el Cine Foro del CCEN. Entrada gratuita.

 

 

 

CINE FORO CCEN: “LA SOLEDAD” (Jaime Rosales, 2007)

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Nada de lo que hemos visto en este ciclo puede prepararnos para “La Soledad”, del director Jaime Rosales. Estamos ante estampas de la vida, en el sentido mas estricto de la palabra. Dos mujeres anclan la película. La joven Adela (Sonia Almarcha), una madre soltera, decide mudarse de la provincia a la ciudad, sin mas compañía que su bebé. Antonia (Petra Martinez), es una sexagenaria tratando de mantener el equilibrio entre sus tres hijas. Una de ellas, Nieves (Nuria Mencía) se enfrenta a un cáncer. Helena (María Bazán), trama para conseguir el dinero necesario para comprar una casa de verano. Esto molesta a Inés (Miriam Correa), quien incidentalmente se convierte en compañera de piso de Adela.

En el cine, la casualidad se trata como un gran designio, preñado de significado y consecuencia. Aquí, no es ese el caso. No hay que inventar historias artificiosas y manipulativas, porque las vidas de todos están embebidad de drama: amor y desamor, juventud y vejez, enfermedad o muerte. Rosales no busca grandes manipulaciones dramáticas. Retrata la vida cotidiana con aparente desapasionamiento. Basta enfocar la cámara, y ver como pasan las cosas. Lo que le sucede a los personajes, le puede suceder a cualquiera.

Algunos pueden resentir el estilo del director. Largos planos fijos retratan a los personajes en sus ambientes. Su mayor afectación es usar ocasionalmente una división en el fotograma. No es un recurso novedoso, pero aquí se emplea con múltiples propósitos. Cuando muestra a dos personas enfrascadas en una conversación, consigue que la edición no defina sentidos de antagonismos. Los vemos como son, cada uno con su agenda, pero a fin de cuentas iguales. A veces, la división permite mostros como un personaje se desplaza de un ambiente a otro dentro de un edificio. Esto permite construir una realidad reconocible. Estamos ante un vívido retrato de la clase media española. El sentido igualitario se extiende a esos momentos en que separados por la geografía, dos personajes se muestran simultaneamente en posiciones congruentes. Adela espera un bus en provicincias, y al lado de ella, Antonia y Nieves hacen lo mismo en Madrid.

El recurso de la pantalla dividida también sugiere que los personajes están atrapados en sus circunstancias. A la luz de la crisis que aqueja ah a España, la película se siente premonitoria. El trabajo o su falta ocupa la mente de algunos personajes. Las grúas que anuncian el boom inmobiliario se agolpan en planos panorámicos. Y la hermana obsesionada con comprar una casa que realmente no puede pagar, parece esta comprando un ticket prematuro para la actual crisis de los deshaucios. Dentro de su porción del fotograma, aún cuando esta acompañado de extraños o conversando con alguien, cada personaje esta irremediablemente solo.

Una vez que uno se acostumbra a su estilo observacional, es imposible no conectar emocionalmente con los personajes. Hasta es extraño llamarles “personajes”. La película de Rosales se siente tan fiel a la vida, que al llegar a su conclusión, queda la curiosa sensación de que les conocemos. Esto es es accidental. Es producto de un deliberado estilo de dirección y actuación. “La Soledad” es un triunfo de estilo, pero también de humanismo. En el balance final, ofrece un antídoto para el título. Esas pruebas extraordinarias que enfrentamos le pasan a todo el mundo. Estamos juntos en esto.

* “La Soledad” ganó los Goyas a Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión Original. Se proyectará este lunes 25 de febrero en el Centro Cultural de España en Nicaragua, ubicado de la primera entrada de Las Colinas, 7 cuadras arriba. Entrada gratuita.

 

 

 

 

CINE FORO CCEN: “No Habrá Paz para los Malvados”

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Malo hasta la médula: José Coronado en “No Habrá Paz para los Malvados”

Me complace compartir con ustedes la noticia que hemos reiniciado los CINE FOROS del Centro Cultural de España en Nicaragua. Este espacio nació como un curso de apreciación cinematrográfica allá por el 2011. En el 2012, la dirección del CCEN se animó a instaurar un programa permanente de proyecciones, acompañadas de discusión y debate. Desde aquí, mi agradecimiento a los colegas del CCEN y a los cinéfilos que nos han acompañado todo este tiempo.

Arrancamos con un ciclo que hemos titulado “Las Estrellas del Goya”. El premio otorgado por la Academia de Artes Cinematográficas de España nació como una respuesta al Óscar del Hollywood, y comparte el mismo espíritu. Los artistas y artesanos conectados con el séptimo arte se unen para elegir lo que consideran son los mejores productos de su industria. Empáquenlo con un poco de glamour en una ceremonia televisada, y vea como nace la magia. El Goya, al igual que el Oscar, puede ser caprichoso, irredento y voluble. Estos premios, además de oxigenar al negocio del cine, siguen sirviendo como referencia para el espectador que simplemente no puede ver todo lo que se produce. Para bien y para mal, los filmes nominados y ganadores, vienen avalados por el consenso de los cineastas. “Esta es nuestra mejor cara” – parecen decir.

El ciclo incluye a las ganadoras del Goya a la Mejor Película de los últimos años: “No Habrá Paz para los Malvados” (Enrique Urbizú, 2011); “Celda 211” (Daniel Monzón, 2009); “Camino” (Javier Fesser, 2008) y “La Soledad” (Jaime Rosales, 2007). Decidimos no incluir “Pan Negro” (Agustí Villaronga, 2010) porque tuvo varias proyecciones el año pasado.

Arrancamos con “No Habrá Paz para los Malvados”, un thriller de Enrique Urbizú arraigado en problemas de rabiosa actualidad. Inspirado por la tragedia de los atentados terroristas del 2004, el guionista y director presenta la radiografía de un sistema corrupto e ineficiente, podrido desde adentro. Nuestro protagonista es síntoma de esta enfermedad. Conocemos a Santos Trinidad (José Coronado) en plena noche de farra. Expulsado de un bar a la hora del cierre, busca una última copa en un desolado club nocturno. La visita termina con tres muertos, un sobreviviente, y Santos enfrascado en una carrera frenética por borrar sus huellas y matar al único testigo que puede identificarle. Lleva ventaja, porque es policía.

Si. El asesino alcoholico es policía. La desesperanzadora visión de Urbizú necesariamente tiene que anclarse en un anti-héroe. No hay motivo de fondo para el brutal crimen. En la esquina opuesta están la Juez Chacón (Helena Miquel) y el detective Leiva (Juanjo Artero), honestos y rectos, pero trágicamente ineficaces ante la burocracia y la corrupción que socavan a cada paso sus intentos por impartir justicia.

La película toma la forma de suspenso procedimental a dos bandas: Trinidad rastrea al testigo, Chacón y Leiva lo rastrean a él. Pero ninguno de ellos conoce que el asesinato perpretrado sin sentido representa un bache en un crimen mayor. Los narcotraficantes colombianos detrás del fatídico nightclub hacen negocios con extremistas islámicos que preparan un atentado terrorista. Sólo el espectador sabe esto. Tomando una página del manual de suspenso escrito por Alfred Hitchcock, Urbizú nos presenta la bomba debajo de la mesa donde dos comensales hablan de cosas banales.

Hay una cierta tendencia en el cine internacional a asumir el estilo norteamericano. Las imágenes recuerda los filmes de Tony Scott, y el género de la acción es como el nuevo esperanto. Véase las producciones de Luc Besson en su versión propia de Hollywood en el Sena. Aunque la trama se desarrolla en Madrid, no hay tomas de referencia ni vistas postaleras. Los personajes se mueven en ambientes genéricos: bares, callejuelas, oficinas y centros comerciales que podrían estar ubicados en cualquier ciudad moderna. El peligro de esta tendencia es que puede conducir a la homogenización del cine popular.

La película Urbizú se salva de esto por su extraordinario su pesimismo. Trinidad no es el bribón que se redime y salva al mundo. Nunca deja de moverse motivado por el objetivo egoista de ocultar su crimen. Chacón y Leiva son trágicamente ineficientes. Mientras tratan de hacer su trabajo, la ciudad se paraliza por una cumbre del G-20. Los paises desarrollados figuran como otra de las instituciones fallidas. La mortal ironía del filme es que nadie sabe realmente lo que preparan esta malsana pandilla de narcos y terroristas, solo nosotros. Este es un mundo sin piedad, donde hasta un devoto esposo roba un pedazo de carne del plato de su esposa, cuando esta se levanta a abrirle la puerta a un policía corrupto que toca el timbre.

La película está anclada en excelentes actuaciones. Coronado recibió merecidamente el Goya al Mejor Actor. Artero recibió nominación como Actor de Reparto, pero perdió ante Lluís Homar, en “Eva” (Kike Maíllo, 2011). Tengo particular debilidad por Helena Miquel. La juez Chacón es un personaje fascinante. Se ve que su severidad es un ropaje que debe adoptar para poder hacer su trabajo en un mundo de hombres. Tome nota de como sale de la coraza al hablar con su esposo e hijo por teléfono, o al perder la paciencia con un burócrata inútil. En total, “No Habrá Paz para los Malvados” tuvo 14 nominaciones al Goya. Se llevó 6 estatuillas en las categorías de Película, Director, Guión Original, Edición, Sonido y Actor.

Me encanta la dinámica del Cine Foro porque inmediatamente nos podemos exponer a lecturas radicalmente diferentes de la película. Una asistente resintió que los narcotraficantes fueran colombianos, y los terroristas islámicos. Creo que esto está temperado por el hecho de que Trinidad es blanco, español, y tan malo como los otros. Otra asistente ofreció una lectura diametralmente opuesta a la mía. Para ella, Trinidad no había llegado al bar por casualidad, su violencia estaba justificada, y la película era, en efecto, una historia de redención. De cierta forma, todos tenemos razón. Cada espectador completa la película en su cabeza, y la guarda consigo.

El próximo lunes 11 de febrero los esperamos para la proyección de otra notable película de acción y suspenso, “Celda 211” (Daniel Monzón, 2009), con una excelente actuación de Luis Tosar. La cita es en el Centro Cultural de España en Nicaragua a las 6:30 pm en punto. La dirección es: Primera entrada de Las Colinas, 7 cuadras arriba. La entrada es gratis. ¡No falten!