“JUMANJI: WELCOME TO THE JUNGLE” (Jake Kasdan, 2017)

“JUMANJI: WELCOME TO THE JUNGLE” (Jake Kasdan, 2017)

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Los niños internos: Black, Johnson, Hart y Gillian en “Jumanji: Welcome to the Jungle”

El encanto de “Jumanji”,  el libro infantil de Chris Van Allsburg, es tan poderoso, que ha inspirado no una, sino dos películas. En 1995, Joe Johnston dirigió una versión protagonizada por Robin Williams, encarnando a al niño hecho adulto que ha crecido atrapado dentro de un juego de mesa embrujado. La popularidad de Williams, exacerbada por su muerte prematura, puede hacerles creer que “Jumanji: Bienvenidos a la Jungla” es una especie de homenaje al genio caído. En realidad, es una versión nueva e independiente, con una tenue conexión conceptual con el filme anterior.

 

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El libro ganó la prestigiosa medalla Caldecott a lo mejor de la literatura infantil

Un poco de historia de video juegos

La película arranca en 1996. El adolescente Alex Vreeke recibe de su padre un viejo juego de mesa que encontró tirado. Es “Jumanji”, el juego hechizado, quien bien puede haber sido desechado por Williams al final de la película anterior – aunque no hay ninguna señal explícita de que así sea. Para 1996, el videojuego ya ha destronado al juego de mesa en el imaginario infantil, por eso Alex mira el juguete con indiferencia y se niega jugar con él. Pero los juguetes embrujados son resilientes. Se transforma en un cartucho de consola, y así, logra capturar el interés, y la humanidad entera de Alex. En 1996, ya estamos bien plantados en el reino del Playstation, pero el juego toma la forma de la generación anterior, la de los 80. Incluso, los gráficos del ‘juego dentro de la película’ que llegamos a ver se apropian de la estética de los gráficos de 8-bits. ¿Por que no se convierte de un solo en un juego de Playstation, o un Nintendo 64? Ya cuando la trama empieza a correr e integrar la estructura del juego imaginario en su trama, recurre a preguntas para resolver giros de la trama. Esta característica esta más asociada con los juegos de computadora que con los de consola. Pero nada de eso le importará a los niños y adolescentes del presente, hacia quienes esta dirigida primariamente esta película.

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Los 4 jóvenes: es como “The Breakfast Club”, pero con acción.

La película salta en el tiempo al presente, y nos introduce a cuatro adolescentes contemporáneos. Spencer (Alex Wolf) es un nerd sin remedio, “Fridge” (Ser’Darius Blain) es una imponente estrella de futbol, Bethany (Margareth Iseman) es una belleza ensimismada, Martha (Morgan Turner) es una intelectual insegura. Los 4 van a una misma escuela, en el mismo vecindario donde se encuentra la vieja casa de Alex. Su padre, traumatizado por la desaparición del hijo, se ha convertido en un recluso hóstil, encerrado en su hogar en ruinas. El disparejo grupo de arquetipos son castigados con pasar un sábado en la escuela. En lugar de cumplir la tarea que se les asigna, encuentran en el sótano la vieja consola de Alex, y el fatídico cartucho de “Jumanji”.

Un video juego mortalmente serio

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Johnson revisa el “perfil” de su personaje: la estética del videojuego invade escenas foto-realistas

Al materializarse en la realidad virtual, los personajes se transforman avatares que funcionan como su opuesto perfecto: el desmedrado Spencer se convierte en un héroe atlético (Dwayne Johnson); la ansiosa Martha en una belleza seductora que domina las artes marciales; el inmenso Fridge es un chaparro insolente (Kevin Hart) y la frívola Bethany marca un doble, convirtiéndose en un hombre (Jack Black), y de remate, profesor. Los personajes deben asumir su nueva condición, y cumplir los objetivos de una trama que sigue la estructura de un videojuego. El principal problema es que tienen un número limitado de “vidas”, y no hay botón de reinicio a la vista. Bobby Cannavale es Van Pelt, el villano designado, un explorador que ha robado una joya del mítico templo del jaguar. Asumimos que al regresarla a su lugar de origen, volverán a la realidad.

Probando los límites de la realidad

El concepto que sustenta a “Jumanji…” es ingenioso, pero el guión y la dirección no dan la talla a la hora de dramatizarlo. Cambiar el género de Bethany abre la puerta a explorar los roles asignados a hombres y mujeres, pero no pasamos de los aspectos mas superficiales – antes era bonita, ahora se mortifica por ser un hombre obeso y poco atractivo – aunque se maravilla ante la experiencia de orinar de pie. Los realizadores flaquean y cierra la puerta a la idea de explorar la política racial del momento. “Fridge” mantiene su raza afroamericana, y los blancos se mantienen blancos. Se evade cualquier controversia. La película es, a fin de cuentas, creada para el público preadolescente, y eso limita su agenda. La meta es dispensar una lección de empatía, tan inspiradora como simple. El guión tiene mejor suerte a la hora de introducir a Alex, quien ha madurado en la persona de Nick Jonas. Su arco narrativo, y como la película resuelve las paradojas implícitas en su viaje del mundo real al virtual, son uno de los aciertos del proyecto.

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Martha (Gillian) reconcilia la intelectualidad con la belleza…y el sentido de humor.

Kasdan mantiene la trama en movimiento, pero flaquea a la hora de idear una puesta en escena que aproveche al máximo. Tome nota de la secuencia en la que Martha debe usar sus encantos físicos para distraer a los guardianes de una bodega. La estrategia va en contra de todo en lo que la joven Martha cree, y Gillian explota la contradicción con todas sus armas. A lo lejos, sus colegas ofrecen comentario sobre su incompetencia. La escena es terreno fértil para minar los estereotipos de género, pero la película no pasa de enunciarlos y reafirmarlos. Kasdan filma y edita la secuencia con indiferencia. Para un adulto como yo, esta secuencia, y la película entera, se siente como una oportunidad perdida. Sin embargo, sospecho que para su audiencia meta, será más que satisfactoria.

Jack, ¡actúa como una dama!

Johnson es un infalible hombre de acción, pero en los momentos más desesperados de Spencer, podemos ver el brío de un comediante consumado. Como las grandes estrellas, su físico es su gran capital y su prisión. La industria y el público lo limitan a los confines del héroe de imponente musculatura. Si va a burlarse de sí mismo, tiene que ser de la manera más obvia. Tendrá que buscar “Southland Tales” (2006), el film maudit de Richard Kelly, para encontrar un vestigio inquietante de lo que pudo ser. Gillian, un genuino hallazgo en la fallida “El Círculo” (James Ponsoldt, 2017), se pone a la altura de su compañero. Bajo los limitados requerimientos del proyecto, ejecutan un astuto ejercicio actoral: encarnan la torpeza de la adolescencia, doblada en intensidad al verse atrapada en cuerpos adultos. Y Jack Black es sorpresivamente sensible en el papel de una chica atrapada en un cuerpo masculino. Transformaciones de esta naturaleza suelen potenciar la misoginia latente en la cultura popular – véase la popularísima “White Chicks” (Keenan Ivory Wayans, 2004) -. Aquí, el trabajo de Black en la interpretación de Bethany es humano y compasivo.

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Girl, you’ll be a man…soon: Black brilla como Bethany

Como los videojuegos primarios que emula, “Jumanji…” es esquemática y predecible en su desarrollo dramático. Los amantes de este medio podrán encontrar algo de distracción en la sátira de las convenciones del género. Los que quieran ver una comedia para toda la familia, probablemente la disfrutarán más.

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