“THE LAST KING OF SCOTLAND” (Kevin Macdonald, 2006)

“THE LAST KING OF SCOTLAND” (Kevin Macdonald, 2006)

MacAvoy y Whitaker nos introducen en el reino de Idi Amin Dada en “El Último Rey de Escocia”.

Después de trabajar durante años en películas que no terminaban de conciliar la calidad con la popularidas y el reconocimiento, el actor norteamericano Forest Whitaker se consagra con “El Último Rey de Escocia”. Gracias a su intepretación de Idi Amin Dada, tirano genocida que goberno Uganda entre 1971 y 1979, Whitaker ganó virtualmente todos los premios actorales habidos y por haber, incluyendo el Oscar de la Academia.  Que su carismático personaje no sea el verdadero protagonista de la historia es una agridulce ironía.

Este chispeante thriller político esta centrado en el Dr. Nicholas Garrigan (James McAvoy), un joven médico escocés que inadvertidamente se convierte en hombre de confianza del estrambótico genocida. En términos métricos, él tiene mas tiempo en pantalla, su punto de vista gobierna la narrativa y su aprendizaje sobre las luces y sombras del poder dan forma a la película. La trama parece común: un anglosajón viaja fuera de su comfortable burbuja occidental, aprende sobre la injusticia en el tercer mundo y se convierte en un mejor ser humano después de un emocionante episodio de turismo ideológico. Afortunadamente, el director Kevin Macdonald trata la historia como una aventura picaresca. El didacticismo políticamente correcto se mantiene a un mínimo. Garrigan conserva su pureza individualista hasta que es imposible sostenerla. Menos que un redentor, o la personificación de la conciencia culpable del hombre blanco, Garrigan es un bribón corriendo para salvar su pellejo. McAvoy es excelente en su desesperada exasperación.

Pero no puede competir con la pirotecnia de Whitaker. Su caracterización es escalofriante. La transformación va mas allá del sobrepeso y el cantadito de su acento. Basta comparar el  carísma de este villano con la noble mansedumbre de su samurai moderno en “Ghost Dog” (Jim Jarmush, 1999). La transformación es total. Y cuando se revela ante Garrigan la siniestra magnitud de su violencia, el golpe es contundente. No se lo pierda.

  • Publicada originalmente en abril, 2007.

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