“THE DEVIL WEARS PRADA” (David Frankel, 2006)

“THE DEVIL WEARS PRADA” (David Frankel, 2006)

Hathaway, Streep y Blunt en “El Diablo Viste a la Moda”

Meryl Streep es la mejor actriz del mundo. No hay competencia. La prueba esta en pantalla con “El Diablo Viste a la Moda”. No porque la película sea buena, sino porque no lo es. Su actuación eleva una comedia floja a la categoría de película indispensable. En teoría, la protagonista es Andy Sachs (Anne Hathaway), idealista periodista que llega a buscar trabajo en “Runway”, una influyente revista de moda al estilo de “Vogue”. La posición disponible es asistente de Miranda Priestley (Streep), imperiosa editora al estilo de Anna Wintour, la editora de “Vogue”. Ese no es un accidente. La película se basa en las memorias de Lauren Weisberger, una ex asistente de Wintour. Streep niega que haya basado su caracterización en la célebre editora. En el aspecto físico, al menos, esta mas cerca de Cruella de Ville. Miranda impone la moda, hace y deshace diseñadores, pone a temblar a cualquiera con sus gélidas miradas y lapidarias órdenes. Olvídese del poco tiempo que el personaje pasa en pantalla. A ella le pertenece la película. La Wintour debería sentirse decepcionada.

Andy no tiene idea de lo importante que es Miranda en el mundillo de la alta costura. Su ignorancia es invocada como una fortaleza de carácter. Ella es un paradigma de nobleza en este ambiente superficial. La película de David Frankel encuentra sus mejores momentos cuando se dedica a desbancar esa idea. En una escena de antología, Miranda le explica a la impertinente Andy como la frívola decisión sobre que cinturón usar para una foto afecta a una industria millonaria, y a su propia vida e imagen. La manera en que Streep expone su contundente argumento cae como una bofetada en guantes de seda.

Después de reinvindicar al mundo de la moda, en el tercio final la película retrocede sobre sus pasos para reforzar los estereotipos negativos. Una intriga palaciega sobre la dirección de la revista conduce a la revelación de que toda esa gente en el mundo de la moda es patética, superficial y manipuladora. Para madurar, Andy debe darse cuenta de esto y renegar de ellos. Y Miranda debe ser simbólicamente castigada por ser tan…malvada. Al final de cuentas, la mujer poderosa es una patética solitaria, incapaz de vivir fuera de su trabajo. El argumento no tiene peso, porque los “civiles” fuera del ejército del glamour son insípidos arquetipos de bondad: el novio abandona en su cumpleaños (Adrian Grenier), la mejor amiga (Tracy Thoms) que ya no reconoce a Andy en tacones altos y flirteando con extraños…La mismísima Hathaway se desvanece en el aire cuando no esta rodeada de los fashionistas.

En contraste, los habitantes de Runway derrochan energía. Son caricaturas, pero los excelentes actores crean verdaderas filigranas de carácter y comicidad, dotadas de una vitalidad ausente en los demás personajes. Vea a Stanley Tucci reinvindicando con dignidad al mejor-amigo-gay – solo compárelo con la lamentable aparición de Bruno Bichir en “La Mujer de Mi Hermano” (Ricardo de Montreuil, 2005). La actriz británica Emily Blunt hace honor a su extraordinario debut en “My Summer of Love” (Pawel Pawlikowski, 2004), interpretando a una sufrida asistente en permanente ataque de nervios. Streep, Tucci y Blunt hacen que “El Diablo Viste a la Moda” trascienda a su hipocresía moralista y funcione por preciosos ratos como una deliciosa comedia.

  • Publicada originalmente en octubre, 2006.

 

 

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