“TAIS-TOI!” (Francis Veber, 2003)

“TAIS-TOI!” (Francis Veber, 2003)

Francis Veber es uno de los humoristas  cinematográficos mas populares de Francia. Su mejor momento lo encontró co-escribiendo el guión de “La Jaula de las Locas” (Eduard Molinaro, 1978), que se convirtió en un éxito de taquilla internacional. Desde entonces, ha dirigido 10 largometrajes de calidad desigual. La inspirada verbosidad de “Le Diner de Cons” (1998) contrasta con la banalidad de “El Jaguar” (estrenada aquí en 1997 – será casualidad que solo sus malas películas vienen a nuestros cines?). Su estilo visual es pedestre e impersonal. Su talento reside en hablar el idioma común de la farsa. No en balde casi todas sus películas han sido re-filmadas en Hollywood. No será ese el caso de “Quentin y Ruby”, una comedia de acción tan genérica que ya parece un re-make francés de un mal re-make americano de una de sus propias películas. 

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Grandes en Francia: Reno y Depardieu son una pareja dispareja

Quentin (Gerard Depardieu) es un criminal de estupidez exuberante. Ningún compañero lo soporta. También posee fuerza bruta. Cada desplante termina con el ofendido noqueado y el tonto indignado…por que lo agreden si solo quiere hacer amigos? Mientras tanto, el estoico sicario Ruby (Jean Reno) ha caído preso después de protagonizar una telenovela criminal: su jefe (Jean Pierre Malo) ha matado a su propia esposa (Leonor Varela), porque esta sostenía un romance con Ruby. En desquite, Ruby le ha robado millones de francos durante un atraco.  Su misión de venganza se interrumpe cuando la policía lo apresa. Ahora, guarda silencio sepulcral en su celda. Todos los métodos legales para hacerlo hablar han fracasado. Por eso, las autoridades recurren a un arma secreta: Quentin. Apuestan a que su constante parloteo lo obligará a romper el silencio, al menos para decirle que se calle (de ahí el título original en francés). No se imaginan que se convertirán en amigos, y que una calamitosa fuga los convertirá en cómplices.

“Quentin y Ruby” es una mala película. Un ejercicio sin inspiración, del buddy-movie/thriller policial gringo: dos hombres opuestamente diferentes se ven unidos por las circunstancias y perseguidos por la policía, en medio de muchos enredos y situaciones supuestamente cómicas.  Dura menos de una hora y media pero se siente mucho mas larga. Sin embargo…hay diamantes en el fango. Depardieu y Reno hacen un buen dúo. Cuando sus escenas no están doblegadas por la exposición de la trama, funcionan como miniaturas de exasperación cómica. Reno hace maravillas torciendo los ojos. Presenta virtualmente la misma actuación de la reciente “Pantera Rosa”, pero aquí tiene espacio para respirar y establece una conexión con su compañero de escena.

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El otoño del patriarca: la etapa comercial de Depardieu

Interpretar  la estupidez y mantener la dignidad es un arte. Vea el lastimoso ejemplo de Steve Martin y su desafortunada encarnación del Inspector Clouseau. Quizás el secreto está en encontrar empatía con el personaje, tratarlo con cariño y no condescendencia. Depardieu, conocido por ser un intenso actor dramático, se ve liberado en la pantalla. Su actuación  esta a la par de tontos benditos como Mike Meyers en “Austin Powers” (1997),  Reesse Whiterspoon en “Legally Blonde” (2001) y los pretendientes de Cameron Diaz en “There’s Something About Mary”(1998). Es tan bueno que uno desearía que “Quentin y Ruby” fuera una película mas…inteligente.

* Texto publicado originalmente en marzo 2006.

 

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