“LITTLE MISS SUNSHINE” (Jonathan Dayton & Valerie Farris, 2006)

“LITTLE MISS SUNSHINE” (Jonathan Dayton & Valerie Farris, 2006)

Elogio a los perdedores: Arkin, Carell, Dano, Breslin, Collette y Kinnear son fmailia en “Little Miss Sunshine”

Little Miss Sunshine es la proverbial pequeña película que triunfó en grande. El hecho de que se presente en los cines de Nicaragua es prueba de ello. Es un film independiente, de bajo presupuesto, temáticamente específico a la cultura norteamericana, con énfasis en sus personajes y no en la acción. Esa es la descripción de las películas que van director al videoclub, no al multi-cine de un país latinoamericano. Cuatro nominaciones al Oscar, 60 millones en taquilla y un accesible formato de comedia familiar han hecho realidad el milagro de la distribución internacional.

Olive (Abigail Breslin) es una regordeta niña de 10 años con el improbable sueño de convertirse en reina de belleza. Cuando la ganadora de una semi-final del concurso Pequeña Miss Sunshine pierde su puesto, Olive consigue la oportunidad de participar en la final del certamen. Así, los Hoover se montan en su destartalado micro-bus para viajar desde Albuquerque hasta California, con sus sueños, vicios y frustaciones como equipaje. El padre, Richard (Greg Kinnear), ha apostado su futuro económico a un terrible programa de auto-ayuda. Su beligerante abuelo (Alan Arkin) es un heroinómano aficionado a compartir sus historias de tono subido. El hermano adolescente (Paul Dano) se comunica escribiendo en una libreta porque Nietzsche lo ha inspirado a dejar de hablar. El tio Frank (Steve Carell) acaba de salir del hospital después de un infructuoso intento de suicidio. La madre, Sheryl (Toni Collette), trata de evitar que se maten entre ellos.

Sobre ese carril narrativo del “road movie”, Little… presenta una incisiva pero cariñosa sátira sobre el inalcanzable sueño americano y sus pálidas mutaciones. Hay algo mecánico y esquemático en el guión de Michael Arndt. Cada personaje recibe sus momentos de crisis y catarsis, mientras la familia avanza hasta un clímax de redención colectiva que los lleva a aceptar y celebrar a su perdedor interno. La ostentosa disfunción de los Hoover cumple un doble papel. El espectador puede identificarse con su falibilidad, al mismo tiempo que puede sentirse superior a ellos.

Afortunadamente, los extremos caricaturescos del guión son modulados por la sobria dirección de la pareja conformada por Jonathan Dayton y Valerie Farris. Los veteranos creadores de innovadores video-clips musicales adoptan un refrescante estilo naturalista en su debut cinematográfico, mas que adecuado para dejar que el sólido reparto brille en la pantalla. El mejor de todos es Steve Carell, como el infeliz profesor caido en desgracia. Al tratar de suicidarse, Frank ha tirado la toalla en una escala cósmica. Para su cuñado, obsesionado con la abstracta idea de “triunfar” en la vida, ese es un pecado mayor que su condición de homosexual. El duelo de voluntades entre ambos esconde los mejores momentos de la película. Vea como Frank se aferra a los pocos vestigios de dignidad que le quedan cuando se encuentra por primera vez con Richard, en una caótica cena plagada de símbolos de mediocridad de clase media. Kinnear es tan bueno como Carell, revelando la inseguridad de Richard a medida que su sueño de vender fórmulas para el éxito se desmorona. Si tan solo la indispensable Toni Collette tuviera ocasiones similares para brillar.

Ahora “Little Miss Sunshine” se perfila como “candidata de consenso” para llevarse el Oscar a la Mejor Película el próximo 25 de febrero. Muchos alegan que es la mas floja de las nominadas. Con “Babel”, “Letters from Iwo Jima” y “The Queen” pendientes de estreno, aún no puedo emitir opinión sobre el asunto. Puedo decir que peores películas han ganado la codiciada estatuilla dorada (“Crash”, para los amigos). Pase lo que pase, el icónico busito amarillo ya tiene su parqueo reservado en las afueras del Teatro Kodak. Richard Hoover estaría orgulloso.

  • Publicada originalmente en febrero, 2007.

 

 

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