“HOTEL RWANDA” (Terry George, 2004)

“HOTEL RWANDA” (Terry George, 2004)

Cheadle y Okonedo luchan por sobrevivir y salvar vidas en “Hotel Rwanda”

En 1994, la polarización entre los pueblos hutus y tutsis en Rwanda culminó en un colapso institucional y la masacre de casi un millón de personas. Mientras la comunidad internacional se hacía de la vista gorda, los hutus blandian machetes y la sangre tutsi teñía la tierra. En tiempos de desesperación siempre surgen héroes inesperados. Ese es el caso de Paul Rusesabagina, administrador de un hotel de lujo que se convirtió en el protector de cientos de refugiados que huian de las turbas asesinas.

“Hotel Rwanda” es “La Lista de Schindler” para nuestros tiempos, pero sin los paliativos del arte y el artificio. El director Terry George apunta su cámara con modestia documental. El resultado eleva la tensión. Los peores efectos de la violencia son sugeridos. Un caja repleta de machetes en la bodega de un contrabandista basta para helar la sangre. El remanso de una cena de pareja se convierte en un segundo en un pacto suicida. Olvídense de la exageración fantástica de “Hostal” y sus pares. Esta es una verdadera película de horror. La sangre apenas se ve, pero se siente. Peor aún, todo esto paso de verdad. No es la fantasía enfermiza de un adolescente morboso.

En el centro de este escalofriante drama histórico esta una luminosa actuación de Don Cheadle. El actor norteamericano se ha distinguido como la estrella porno Buck Swope en “Boogie Nights” (Paul Thomas Anderson, 1997) y mas recientemente, el recto investigador de “Crash” (Paul Haggis, 2005). Aqui se supera con creces. Interpretando a Rusesabagina, Cheadle se funde en el ambiente, asumiendo sin afectaciones las cadencias casi musicales del inglés africanizado. En el arranque de la película, construye con cuidado una urbana y sofísticada personalidad. El hombre parece haber nacido para administrar un hotel. Esa personalidad se derrumba cuando el mundo que concoe lo traicionan: los europeos huyen, dejando atrás a los africanos, por muy europeizados que sean. Los cascos azules de la ONU no pueden hacer mucho. Privado de su identidad, Rusesabagina tiene que luchar por su sobrevivencia y la de su familia. Aunque él es hutu, su esposa – la excelente Sophie Okonedo – es tutsi. Sin pestañear, también asume responsabilidad por vecinos, conocidos y desconocidos que terminan colmando las habitaciones y pasillos del hotel Mille Collines.

Cheadle se maneja en el presente, encarando cada desafío con sangre fría. Su transparente actuación es como un manual de sobrevivencia en situaciones extremas. Sin batir una pestaña, soborna, adula o amenza. Pero cada decisión esta sobrecargada emocionalmente. Un paso en falso puede resultar mortal. Vea la escena en que después de atravesar un camino repleto de cadáveres, trata de cambiarse de ropa y vestirse con su uniforme. Aferrarse a ese vestigio de civilización, frente a tanta barbarie, es demasido. Al tratar de anudarse la corbata, se desmorona emocionalmente en la intimidad del camerino. Un empleado tutsi golpea la puerta, y el trata de recuperar la compostura. El momento es una clase magistral de actuación, y la película esta repleta de ellos.

Excepto cuando Nick Nolte aparece. Interpretando a un oficial de las Naciones Unidas, el actor desentona. En sus primeras escenas, casi rompe la armonía y credibilidad del ambiente. Nolte parece interpretar a un personaje basado Romeo Dellaire, Teniente General de los Cascos Azules que protagonizó su propia odisea personal en Rwanda. La historia de Dellaire esta mejor servida en el documental “Shake Hands With the Devil” (Peter Raymont, 2004), que puede ampliar su visión sobre el genocidio en el país africano. El honor de Hollywood se salva con Joaquín Phoenix, como un camarógrafo de noticiero evacuado contra su voluntad y Cara Seymour, como una intrepida funcionaria de la Cruz Roja. Son actuaciones breves, pero se sienten tan vívidas. Nolte es, a fin de cuentas, el eslabón débil en una película de extraordinario impacto emocional. No se la pierda.

  • Publicada originalmente en octubre, 2006.

 

 

 

 

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