“DOCTOR SLEEP” (Mike Flanagan, 2019)

“DOCTOR SLEEP” (Mike Flanagan, 2019)

Constelando con papá: McGregor sigue los pasos de Nicholson.

Un poco de historia

“Doctor Sleep” no existiría a no ser por el “El Resplandor”.  La historia tiene tantas vidas como fantasmas. Nació en 1977, como una novela original de Stephen King. En 1980, Stanley Kubrick la adaptó al cine en una versión que recibió críticas tibias y taquilla modesta. Incluso el autor renegó del filme, y eventualmente produjo su propia adaptación en 1997, en el formato de miniserie para televisión. Con el paso de los años, la película fue revaluada como un legítimo clásico del cine de horror. En 2013, King publicó una secuela, “Doctor Sleep”, que ahora llega a la pantalla con la bendición del autor.

Amo la película de Kubrick, desde que la vi en televisión, una noche de sábado, a los 11 años. La he vuelto a ver innumerables veces, en todos los formatos posibles, incluyendo unas cuantas proyecciones en pantalla grande. Como todos los clásicos, parece cambiar con el paso del tiempo, haciendo reacciones insospechadas según las experiencias que uno ha vivido. La película de Flanagan, a pesar de sus buenas intenciones es eminentemente literal y cercada por los parámetros de su trama.

Vacaciones en el Overlook

Sin embargo, considerando su historia en la cultura popular, es difícil sentirse celoso de su integridad. Mas bien, interpreto el incansable interés como testamento a su valor. Las múltiples teorías de conspiración que sus fanáticos articulan dieron paso al documental “Room 237” (Rodney Ascher, 2012).

Lo más cercano a pisar la alfombra del Overlook.

Cuando en “Ready Player One” (Steven Spielberg, 2018), los protagonistas ingresan en un nivel de su juego de realidad virtual que emula el interior del Overlook, lo que podía ser una movida mercenaria se presenta como algo indispensable. Todos quisiéramos pisar la distintiva alfombra del hotel maldito.

A falta de oportunidad, puede comprar calcetines con su distintivo patrón geométrico. Es testamento a su poderosa apropiación del género del horror, que una película tan cerebral y artísticamente ambiciosa, cultive niveles de fanatismo comúnmente asociado con producciones más comerciales. Una secuela se experimenta, en el peor de los casos, como homenaje.

¿Quién es Mike Flanagan?¿Qué quiere con mi “Resplandor”?

Podríamos encontrar peores guardianes de su mística que Mike Flanagan. El director se ha convertido en un referente del horror contemporáneo en clave comercial. Como argumento a su favor, véase la miniserie “The Haunting of Hill House”, inspirada en la novela de Shirley Jackson, o su primera adaptación de un trabajo de King, “Gerald’s Game” (2017) – ambas disponibles en Netflix -. No es Kubrick, pero sería injusto esperar que lo fuera. Flanagan, trabajando de cerca con King, apunta a hacer propia esta incursión en la mitología del “Resplandor”, y conciliar las visiones opuestas de sus padres, ubicados en extremos temperamentalmente opuestos.

Doctor Sleep director
Flanagan pone el “um” en “redrum”.

¡Llamando al Doctor Sleep!

30 años después de sobrevivir a los arrebatos infanticidas de su padre, Danny Torrance (Ewan McGregor) libra su propia batalla con el alcoholismo. Aún posee la batería de poderes psíquicos que lo conecta con el plano espiritual. Así, entabla amistad con Abra (Kyliegh Curran), una niña aún más poderosa que él. La trama se complica cuando ella cae en la mira de una banda de sujetos que han aprendido a retrasar la muerte al consumir la esencia vital de los bendecidos por el “resplandor”. La líder es Rose the Hat (Rebeca Ferguson), una inquietante mezcla de vampiresa y sacerdotisa new age.

Doctor Sleep
Rose the Hat (Rebeca Ferguson) devora almas en “Doctor Sleep”.

Eso bastaría para una película, pero aún hay más. Danny adquiere el mote de “Doctor Sleepo” (Doctor Sueño) en el hospicio donde consigue trabajo. La mascota del lugar es un gato que se acuesta a los pies de los enfermos cerca de morir. Danny confirma la leyenda. Usa sus poderes para apaciguar el miedo y guiar a las personas en su salida del mundo material. La película juega con la idea de explorar nuestras actitudes frente a la muerte, y el papel que juega en las historias de horror, pero la idea se pierde en una larga carrera hacia una climática confrontación en las ruinas del Overlook. Convertir a Danny en Caronte es una premisa interesante, pero estas escenas son prescindibles de la historia principal, o podrían dar pié a otra película diferente.

En la sombra de clásicos pasados

“El Resplandor” observaba el terror latente en un núcleo familiar corroído por la infelicidad. Los elementos sobrenaturales eran catalizadores de la violencia latente. “Doctor Sleep” es un retorcido viaje hacia la redención, la misma que Kubrick negó a su protagonista. La apropiación del escenario del Overlook supone un problema estético y dramático para Flanagan.

El director recluta a nuevos actores para interpretar en fugaces flashbacks a los padres de Danny. La actriz Alex Essoe es convencionalmente más atractiva que Shelley Duvall. Timothy Hutton se planta en ángulos indirectos frente a la cámara, para disimular que no es Jack Nicholson. Carl Lumbly tiene el trabajo más difícil porque tiene más diálogo y tiempo en cámara suplantando a Scatman Crother como Dick Halloran, el cocinero que se convierte en maestro de Danny.

Que la verdadera Wendy levante la mano: Essoe NO ES Duvall.

Doctor Sleep llega al Overlook

El climax en el hotel derruido apenas incluye un par de tomas del filme anterior – el caudal de sangre que se desborda entre los ascensores -, pero por lo general, duplica de manera convincente los distintivos ambientes del original. No puedo dejar de preguntarme cómo sería la experiencia de un espectador que no ha visto el clásico de Kubrick. Ciertamente que puede seguir la trama, pero buena parte de su impacto depende del conocimiento de los antecedentes.

A pesar de algunos momentos francamente aterradores – véase el asalto a un pequeño jugador de base ball interpretado por Jacob Trembley -, la película lima las asperezas y trata de reconfortarnos. El impulso terapéutico puede estar a tono con el arco dramático delineado por King, pero también es el talón de Aquiles de Flanagan. Su serie de “Haunting of Hill House” cerro anti-climáticamente, con un desafortunado monólogo que reducía literalmente a “confetti” la materia prima de nuestras pesadillas. Aquí, la exhortación de que tiene que “shine on!” (¡sigue brillando!) raya peligrosamente en la auto-parodia. Por terminar con algo inspirador socavan la pesadumbre invocada a lo largo de toda la película. Por eso, la mejor película de Flanagan sigue siendo “Hush” (2016), un tenso thriller de invasión casera, tan espartano que no tenía espacio para el sentimentalismo – también está disponible en Netflix. “Doctor Sleep” termina siendo un curioso  e innecesario epílogo para un filme clásico. Nunca saldrá de su sombra.Doctor Sleep

  • Los dejo con el mejor producto derivado de “The Shining”: un trailer satírico que presenta la película como si fuera una comedia familiar de los noventas.

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