“TOMB RAIDER” (Roar Uthaug, 2018)

“TOMB RAIDER” (Roar Uthaug, 2018)

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No tenía que ser así: Vikander y Goggins, en uno de los momentos flojos de “Tomb Raider”

Reiniciando el juego

Dudo que alguien estuviera pidiendo a gritos una reinvención de “Tomb Raider”, la franquicia de basada en el popular juego de video editado originalmente en 1996. Angelina Jolie asumió el papel de la exploradora Lara Croft en dos películas, “Tom Raider” (Simon West, 2001) y “The Craddle of Life” (Jan de Bont, 2003). La taquilla menguó y el juego paso de moda. Sin embargo, ahora tenemos a la ganadora del Óscar, Alicia Vikander, encabezando esta aventura que opera como un borrón y cuenta nueva. Es otra historia de origen sobre la versión femenina de Indiana Jones.

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El escote que estremeció a los gamers: la primer encarnación de Lara Croft

La primera vez que vemos a Lara, esta recibiendo un puñetazo en la cara. El director noruego Roar Uthaug abre con violencia pero la tuerce con ironía. La protagonista no está siendo victimizada. Esta entrenando en artes marciales mixtas en un gimnasio de Londres, peleando contra otra mujer. Sabemos que Lara es heredera de una gran fortuna, pero su espíritu independiente la inspira a vivir modestamente, trabajando como mensajera de bicicleta en Londres. El pasado lleno de lujos sobrevive en los recuerdos que tiene de su padre, Richard Croft (Dominic West), millonario aventurero que desapareció años atrás, buscando la tumba de Himiko, una mítica reina china.

Una pequeña truhanería pone a Lara en la mira de la ley, abriendo la puerta a su destino: Ana (Kristin Scott Thomas), la asistente de su padre, y el abogado Yaffe (Derek Jacobi) la empujan a finalizar trámites legales y asumir su papel a la cabeza de la empresa. Pero en el proceso, ella descubre una pista que su padre ha dejado atrás, como una especie de herencia secreta. Eso basta para que tome su mochila y zarpe hacia la aventura, siguiendo los pasos de su progenitor.

Una Lara para nuestros tiempos

Poco a poco, la película revela su verdadera agenda: reclamar al personaje y reinventarlo con una perfil feminista. El éxito de la misión puede medirse con las reacciones de hombres adultos que se quejan en redes sociales por Vikander no tiene los pechos más grandes. El personaje, en líneas de código y pixeles, nació como símbolo sexual para adolescentes. El hombre, literalmente, manejaba a su antojo a una mujer (virtual). El rango de acciones se veía limitado a lo necesario para jugar el juego  – correr, saltar, asir objetos predeterminados, etc -, pero los codificadores no ocultaban su verdadero interés. La perspectiva de la cámara engrandecía el trasero y los pechos, ya de por sí voluminosos. Era, realmente, una oportunidad perdida para crear un ejercicio de empatía. Tome nota del universo de Mario Brothers creado por Nintendo, donde los jugadores pueden seleccionar como avatar a personajes femeninos, que no son sexualizados en el proceso.

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Lara Croft, circa 1996: dando el “do” de pecho

El guión de Geneva Robertson Dworet y Alastair Simmons es exitoso a la hora de crear una heroína para nuestros tiempos. A diferencia de Jolie, que siempre proyecta una eficiencia fría, Vikander se ve más joven y vulnerable, la vemos como un ser humano aún en formación, sometido accidentalmente a una serie de pasmosas pruebas físicas. Ella no quiere hacerse rica con un tesoro. Solo quiere encontrar a su padre. El subtexto feminista esta presente en los elementos más fantásticos de la trama. El mito que alimenta la búsqueda de los Croft está centrado en una reina con aparente poder destructivo, asediada por fuerzas militares – poder masculino – que la sometes y encierran en una tumba. La película resuelve las contradicciones de esta historia y aterriza la fantasía a una ficción más realista en su tercio final, en un puñado de escenas que proveen la mayor diversión que pueda tenerse en una tumba milenaria desde el estreno de “Cazadores del Arca Perdida” (Steven Spielberg, 1981).

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Lara Croft, circa 2018: mujer de acción

Cuando Angie era Lara

“Lara Croft: Tomb Raider” (Simon West, 2001) cambiaba los roles de género de una manera simple. Simplemente se revertían. La voluptuosa Angelina Jolie se movía a medio camino entre conejita voluptuosa y heroína de acción. Daniel Craig aparecía como interés romántico y compañero de aventura, cinco años antes de convertirse en macho alfa asumiendo el rol de James Bond en “Casino Royale” (Martin Campbell, 2006). Su carácter decorativo quedaba en evidencia en escenas como una que lo muestra desnudo en la ducha, cual Chica Bond. Al salir a confrontar a Laura, la cámara oculta sus genitales al estilo de “Austin Powers: International Man of Mistery” (Jay Roach, 1997), pero en serio.

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Angelina Jolie: una Lara para la Mirada Masculina

Lo que pasaba por progreso es esa época, era hacer que la mujer se comportara como hombre, y el hombre como mujer, según los estereotipos de la cultura popular. Lara, la mujer, asumía protagonismo y agencia sexual. Alex, el personaje de Craig, le seguía el paso y funcionaba como distracción y accesorio. Era puro “man candy”, y si asumía ese papel, era porque estaba en una etapa temprana de su carrera. Hubiera sido impensable verlo caracterizado de esa manera después de haberse puesto el frac de James Bond.

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¿Y si le ponemos un símbolo fálico en las manos?: Craig es “man candy” a lo Austin Powers

Progreso modesto

17 años más tarde, los realizadores de la nueva “Tomb Raider” no confunden la igualdad con darle a los personajes masculinos el tratamiento reaccionario prodigado antes a los femeninos. La nueva Lara recluta a un aliado en Lu Ren (Daniel Wu), hijo del capitán de barco que años atrás ayudara a su padre. Ambas figuras paternales habrían muerto al intentar encontrar la tumba de Himiko. Esta revelación termina de configurar a la pareja en un plano de igualdad. Son dos niños perdidos, marcados traumáticamente por la desaparición de sus padres.

Hay algo de química entre Vikander y el carismático Wu, pero los guionistas no tratan de forzar un idilio romántico. En su primer encuentro, en principio contencioso y hostil, Lara lo saca de su estupor alcohólico y lo convence de ayudarle, llevado su barco por la misma ruta que cobro la vida de sus padres. Lara y Ren son iguales en su trauma de abandono. Esta dinámica se mantiene cuando la trama los confronta con Matthias Vogl (Walton Goggins), un despiadado caza tesoros con conocimiento de primera mano sobre el destino de Lord Croft. Vogl esclaviza a todos los marineros que corren la mala suerte de llegar a la costa, y los usa como mano de obra esclava para excavar en el lugar donde cree que se oculta la tumba de la reina milenaria.

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Los bíceps de Wu tienen su momento de brillar, pero el objetivo del juego es sobrevivir

Daniel Wu es un actor norteamericano que ha logrado convertirse en estrella del cine chino. Su personaje esta justificado por el teatro de operaciones de la película, pero también responde a las demandas del negocio globalizado. Su presencia garantiza que la película tenga tracción en China, uno de los mercados más importantes para el cine de ambiciones taquilleras. Aunque la integración racial tenga un subtexto oportunista, Wu es carismático y atractivo, y se erige como digno compañero de escena de Vikander. Es una pena que su personaje sufra por los problemas del guión, que se manifiestan justo cuando los realizadores deberían subir la parada.

Aventura en la isla aburrida…digo, perdida!

Durante el segundo acto de la película, escenificado en la isla, el ritmo de la película decae. Los realizadores acometen la dudosa hazaña de anular la excentricidad de Goggins, un actor idiosincrásico que ha brillado en series de TV como “Sons of Anarchy” (2012-1014) y “Justified” (2010-2015). “The Hateful Eight” (Quentin Tarantino, 2015) aprovechó al máximo su sonrisa de hiena. Actualmente, puede verlo en la comedia negra de HBO “Vice Principals” (2016-2017). “Tomb Raider”, comete el pecador de convertirlo en un personaje aburrido. Hay un tímido amago de humanización – no solo es un villano…¡lo que quiere es cumplir su trabajo y volver a casa con sus hijas! – que pone en duda la agenda de los guionistas. Parece que no saben que tipo de película están haciendo. O en su esfuerzo por humanizar el género, lo hace hasta diluir la dinámica entre el bien y el mal.

La película se recupera una vez que los personajes encuentran la tumba de Himiko. Es aquí donde “Lara Croft” recupera su pulso de filme de aventuras. El director Roar Uthaug no es Steven Spielberg, pero puede sentir el espíritu de “Cazadores del Arca Perdida” entre los acertijos mortales que rodean el sarcófago de la reina. La recontextualización de la historia de Himiko, a la luz de los acertijos y trampas que Lara resuelve, se funde positivamente con toda la reformulación de la franquicia. El desenlace habría sido más poderoso si los mercenarios que sucumben a lo largo del trecho final hubieran tenido más oportunidad de ser percibidos como personajes distintivos, y no sólo como obstáculos para la heroína.

¡Corre, Lara, corre!

En principio, puede parecer que Vikander esta rebajando sus talentos a la hora de asumir un papel como este. Sin embargo, logra imprimir humanidad en Lara, tocando notas de vulnerabilidad y fuerza en un papel físicamente demandante. Es una proeza particular, considerando que el personaje nació como un conglomerado de pixeles diseñado para satisfacer la “mirada masculina” de machos adolescentes. Jolie todavía jugaba la carta de la provocación carnal, pero Vikander deja eso atrás. Corre por su vida. Es progreso en clave taquillera. Si hubiera un Óscar para Mejor Actuación Protagonista mientras Corre Desbocada, estaría en primer lugar de la lista.

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Vikander: Mejor Actriz Corriendo por Su Vida

El metraje de “Tomb Raider…” es demasiado largo para la historia que quiere contar. Y el epílogo que siembra las semillas de una secuela es torpe, y depende de un inexplicable lapsus en la inteligencia de la protagonista. Aún así, como pieza de entretenimiento, es mejor de lo que esperaba. Si tuviera una hija de doce años, la llevaría de inmediato a verla. Su fantasía de empoderamiento puede ser poderosa, a la edad adecuada. La película no ha capturado la imaginación del público norteamericano, pero resultó campeona en China. Quizás en la secuela logran afinar los problemas y darnos una heroína pop para nuestro tiempo.

Si “Tomb Raider” le gusta, puede ver en Netflix “The Wave”, el filme-desastre que le valió al Roar Uthaug el chance de retomar esta franquicia y cambiarla para encajar en la sensibilidad del siglo XXI. Con ese nombre, su destino estaba marcado. El hombre no podía hacer otra cosa más que dirigir películas de acción. La nueva edición del juego de video, “Shadow of the Tomb Raider” será lanzada para la consola PlayStation4 en septiembre de 2018. Puede pre-ordenarla aquí.

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Antes de Lara, “La Ola”: disponible ya en tu TV vía Netflix

 

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