“THE SIMPSONS MOVIE” (David Silverman, 2007)

“THE SIMPSONS MOVIE” (David Silverman, 2007)

Homer, Marge y el “cerdo araña”: los Simpsons conquistan la pantalla grande.

Los Simpsons” iniciaron como protagonistas de breves sketches animados en un programa de variedades. A partir de 1989, su creador, el caricaturista Matt Groening, sometió a sus personajes al formato de comedia de situaciones en episodios de media hora de duración. 18 años mas tarde, Homer Simpson es el patriarca de una familia nuclear en el centro de una sátira omnívora que trasciende a la cultura norteamericana que la nutre. La serie es principal responsable de afianzar a la cadena Fox en el espectro de televisión abierta de EEUU, hizo el humor erudito y postmoderno seguro para las masas, y creó una lucrativa industria de productos alusivos. Según las leyes del mercado, una película era justificable. Durante años, Groening resistió los cantos de sirena que lo llamaban hacia la pantalla grande. Hasta ahora. “La Película de los Simpsons” llega en el centro de un tsunami de promoción comercial. Por una vez, no puedo resentirlo.

La pauta del filme esta marcada por el inicio. La pomposa fanfarria de la 20thCentury Fox es duplicada por el niño mas ñono de Springfiel, encajado en los monumentales números. La imagen inicia confinada al rango cuadrado de 4:3, el radio de visión habitual de la televisión cuando la serie inició. En una de las sangrientas caricaturas que favorecen Bart y Lisa, el gato Itchy queda agonizando en la luna, mientras el el ratón Scratchy regresa a la tierra como héroe y corre como presidente a la par de Hillary Clinton. En realidad, estamos viendo una película en el cine de Springfield, a la par de los Simpsons. Homer, en las butacas, se burla de los bobos que van al cine a pagar por algo que pueden ver gratis en la tele. Es decir, de nosotros. De un tajo, se reconoce el origen de la serie, la bastardización implícita en migración al cine, se rompe la pared que separa la realidad hermética de la película del espectador,  y se desactiva la mala sangre de los fieles que se quejan porque “Los Simpsons” han rendido el rey  ante las demandas del comercio. Se han “vendido”, pero lo hacen siguiendo sus propias reglas. A continuación,  la pantalla se expande al rango panorámico habitual en el cine y la película propiamente dicha empieza. Este preámbulo es emblemático de “Los Simpsons”. Opera como una sátira de múltiples niveles que va mas allá de la historia y sus personajes, comentando sobre la cultura, su consumo y su relación con el espectador.

La trama combina rabiosa actualidad con una intemporal crisis familiar: Homer (Dan Castellaneta)  provoca un desasastre ambiental que condena a la ciudad de Springfield a la extinción, y lo aliena definitivamente de su esposa Marge (Julie Kavner) y su hija ambientalista, Lisa (Yeardley Smith). Mientras tanto, su hijo, el pendenciero Bart (Nancy Cartwright)  se harta de la paternidad irresponsable de su padre y encuentra consuelo en el ultra-responsable Flanders. Alrededor de estas tramas paraleleas, se decanta una multitud de disgresiones cómicas que marcan el estilo expansivo de la serie. Familia, religión, gobierno…no queda institución ni títere sin cabeza. “Los Simpsons” se burlan de todo y de todos. La película es una metralleta de chistes. Aún cuando alguno falla, siempre hay algo en la pantalla, algún chiste visual que redime el momento.

El mayor logro de este “episodio agrandado” en poner en vergüenza a sus vecinos de cartelera. Groening y el director David Silverman aprovechan la oportunidad de crear una película-evento para satirizar la fórmula que las define. En una maniobra de asombrosa pericia, siguen la fórmula al dedillo a la vez que se burlan de ella. Difieren de los pesados elefantes Spider-Piratas-Potter-Transformers en un aspecto crucial: la administración juiciosa del tiempo. En poco menos de hora y media, “Los Simpsons” hacen con mayor eficiencia lo que los otros no pueden hacer bien en tres horas.

A lo largo de los 18 años que la serie ha estado al aire, apenas he sido un espectador casual. Sin embargo, puedo reconocer ideas o chistes recurrentes que resuenan sobre episodios pasados. Es probable que eso resulte una señal de agotamiento para los devotos de la serie. Los mas apasionados aseguran que la era dorada de Homer culminó a finales de los noventas. Sin embargo, aquí y ahora, “La Película de los Simpsons” es indispensable, tanto para fanáticos como para los no iniciados. No se la pierda. Y quédese a ver los créditos finales. Un par de chistes brillantes se cuelan en la letanía de nombres. Esta comedia es tan generosa de espíritu que va mas allá del cumplimiento del deber. Termina, y no deja de regalar certeras puntadas de fino humor.

NOTA: estos comentarios estan basados en la versión original en inglés con subtítulos en español.

  • Publicado originalmente en julio, 2007.

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