“TAKE THE LEAD” (Liz Friedlander, 2006)

“TAKE THE LEAD” (Liz Friedlander, 2006)

                                                                                 Al maestro, con ritmo: Banderas da clases en “Take the Lead”

La directora Liz Friedlander esta acostumbrada a contar una historia en menos de cinco minutos, gracias  a una larga y fructífera carrera en la industria del video-clip musical. Esto queda en evidencia en los primeros minutos de “Toma mi Mano”. En una breve y compacta secuencia, se critalizan el tema de la películas. Un ecléctico grupo de personajes se prepara para salir: un sofisticado hombre maduro, adolescentes acomodadas, jóvenes negros en los humildes proyectos habitacionales de Nueva York. El excelente montaje armoniza sus movimientos. Fluyen, son análagos, congruentes entre sí. A pesar de sus diferencias de edad, clase y raza, el ritual de preparación es el mismo. El deseo de bailar se convierte en un gran factor unificador, democratizante.  Lo que sigue despues de esta secuencia – es decir, la película entera – es redundante.

Pierre Dulaine (Antonio Banderas) es un instructor de bailes de salón en Nueva York. Después de ser testigo del vandalismo de un joven negro, decide apoyar a los jóvenes de una escuela urbana con clases de baile. A pesar del escepticismo de la directora (Alfre Woodard) y el rechazo inicial de los alumnos, Dulaine los convence con un tango feroz y los anima a participar en la proverbial competencia profesional.

Un texto en pantalla advierte que la película esta  basada en una historia real. Puede ser cierto, pero ha sido confinada a los moldes del cine “inspiracional-didáctico”: un maestro sacrificado imparte lecciones de vida, enseñandole un arte enrarecido a jóvenes identificados como casos perdidos. A la vez aprende un par de lecciones en el proceso. Meryl Streep como la profesora de violín en “Music of the Heart” (1999) y Gerard Jugnot en “Les Choristes” (2004) son solo los ejemplos mas recientes, y todas son basadas en historias reales. A pesar de la energía de algunas secuencias de baile, “Toma Mi Mano” no puede sacudirse una incómoda sensación de familiaridad. 

La persistencia de este formato narrativo supone que los espectadores casuales de cada generación no son expuestos a los ejemplos anteriores del género, o no resienten la repetición. Que queda para entretener al resto de la audiencia? La idiosincracia de los actores. Para Antonio Banderas, el idioma ya no es un problema. Su inglés de acento hispánico es fluido y ya no sofoca su expresividad natural. El guión trata de disculparlo ante quienes no lo conocen, cuando el mismo Pierre confiesa su pecadillo de políglota. Habla cinco idiomas, todos con acento. Eso puede disculparse. El problema esta en que el personaje mismo es otra caricatura: el sofisticado continental impartiendo refinamiento a los salvajes del nuevo continente. 

          El galán étnico, a sus órdenes

Cuando no trabajan en producciones hispano-céntricas (como la serie del “Zorro”), los actores latinos reciben el tratamiento cinematográfico típico de las minorías: están ahí para  ayudarle al hombre blanco. El director negro Spike Lee identificó este arquetipo con palabras poco generosas: en “The Legend of Bagger Vance” (2000), una película menor de Robert Redford, Will Smith era “el negro mágico” que le enseña al blanquísimo Matt Damon a encontra la fuerza mística de su juego de golf. En este caso, los afro-americanos ya son incluidos en el status quo, y el hispano pasa a ocupar el lugar de ellos. Los papeles cambian, pero los parámetros de estas benignas fábulas de integración son los mismos. 

La directora tiene problemas para trabajar  mas allá de la duración de un video-clip. Aunque saca buenos momentos de los jóvenes novatos, deja a la deriva a los profesionales. Banderas y Woodard sufren en escenas que se extienden mas allá de lo necesario. El ritmo de la edición se cae en las escenas que no tienen que ver con baile. Y la competencia del desenlace resulta extrañamente anti-climática.  Este baile ya lo hemos visto, y le hacen falta algunos pasos.

  • Publicada originalmente en agosto, 2006.

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