“SUPERMAN RETURNS” (Bryan Singer, 2006)

“SUPERMAN RETURNS” (Bryan Singer, 2006)

 

                                      Routh: cada generación necesita su “Superman”

Los super-héroes tienen mas de siete vidas. Cada generación recibe su propia interpretación. Los estudios y editores siempre estan dispuestos a recrearlos, si el precio es el correcto. El año pasado, un nuevo Batman apareció en las pantallas. Aún estaba fresca la memoria del creado por Tim Burton en los 80s – y destrozado por Joel Schumacher en los 90s – , pero eso no importa. El lapso entre sensación del día y pieza nostálgica es cada vez mas corto. En esos términos, el “Superman” encarnado por Christopher Reeves es historia antigua. Warner Bros. tiene casi diez años tratando de revivir la franquicia. Nicholas Cage y Ben Affleck fueron candidatos a ostentar la capa roja, Kevin Smith (Jersey Girl) y el mismísimo  Tim Burton tomaron y soltaron las riendas del proyecto sucesivamente. Hasta ahora, las estrellas se alinearon adecuadamente, con Bryan Singer abandonando la última entrega de la trilogía de X-Men para traer de regreso al hombre de acero.

Un texto en pantalla nos ubica temporalmente: Superman (Brandon Routh) regresa a la tierra después de una ausencia de cinco años, buscando los restos del planeta Kripton. Como Clark Kent, regresa a su trabajo en el Daily Planet para encontrar que su alter-ego se ha convertido en una irrelevancia: el mundo ha olvidado a su héroe, y Louis Lane (Kate Bosworth) se ganó un Pultizer por un editorial titulado “Por que el Mundo no Necesita a Superman”. Además, tiene un estable noviazgo con el reportero Richard White (James Mardsen) y un hijo enfermizo. Mientras tanto, el malvado Lex Luthor (Kevin Spacey) ha salido de la cárcel, y ha descubierto los poderosos cristales que Superman guarda en la Fortaleza de la Soledad, su refugio polar.

En lugar de re-invertar integralmente la historia, Singer quiere ubicar su película como la tercera en la serie iniciada por Richard Donner en 1978. Estamos supuestos a retomar el hilo al final de la segunda parte, dirigida por Richard Lester en 1980. En aquel entonces, Superman había renunciado a sus poderes para consumar su amor por Louis. Después de la noche de pasión,  Sups tiene que hecharse para atrás para detener a tres super-villanos originarios de Krypton. Recuperar sus poderes implica que se borre de la memoria de Louis todo recuerdo de la noche que pasaron juntos.

Tenemos que hacer de cuentas que la tercera y cuarta parte nunca existieron. Eso no es difícil. El problema esta en que el director es caprichoso y selectivo en sus demandas. Quiere insertarse en una narrativa establecida, pero cambia el estilo radicalmente. Las dos películas originales encontraban un efectivo balance entre la mitología del personaje, la acción, y la comedia romántica. Aquí, las connotaciones míticas de la historia toman protagonismo. Superman es Jesucristo vestido de spandex, aprendiendo que el amor terrenal es incompatible con su misión. El héroe es sombrío y melancólico, cualidades que el novato Brando Routh no puede sugerir con la profundidad de un actor mas capaz.

                                                  Bosworth y Routh no le llegan a Reeves y Kidder

Kevin Spacey da la actuación mas perezosa de su vida como Lex Luthor. Es su psicópata de “Seven” (David Fincher, 1995) pero sin sentido del humor. Eso es lo que hace falta aquí. Sentido de humor. Una ligereza de espíritu que elevaba a los actores, y con ellos, a la película entera. Christopher Reeves, Margot Kidder y Gene Hackman – el mejor Luthor  – se movían con gracia de balletistas entre la comedia y el drama. Aqui, los personajes tocan una sola nota, como la tensa Louis de Kate Bosworth. La única que conecta con el espíritu del original es Parker Posey. La reina del cine independiente es digna heredera de Valeria Perrine. Cada vez que aparece,  es como una bocanada de aire fresco y se roba la escena con franca impunidad.

Synger no es un mal director, pero su visión habría estado mejor servida si hubiera seguido la pauta de Christopher Nolan en “Batman Returns” (2005),  cambiando de página y empezando de cero. Su empeño en asociar su película a las anteriores se convierte en un error de múltiples niveles, minando hasta los aciertos. Los sets y la hermosa fotografía de Thomas Newton Siegel crean una visión urbana idealizada. Su sueño de Art Deco está  mas cerca de Dick Tracy (Warren Beatty, 1990) que de la urbe moderna de las originales. Si. Otra vez el fantasma de las originales interfiere. Menos que una inspiración, son pura Kriptonita para esta problemática re invención.

 

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