“SHIRKERS” (Sandi Tan, 2018)

“SHIRKERS” (Sandi Tan, 2018)

Sandi Tan, en una escena de “Shirkers”, la película perdida.

Nada que pueda decirle puede prepararlo para descubrir la densidad temática y emocional de “Shirkers”, el hermoso documental de Sandi Tan. La película se llevó el premio al Mejor Documental Mundial en el Festival de Cine Independiente de Sundance de este año. Es testamento a su cualidad accesible y espíritu universal, que Netflix lo adquiriera para distribuirlo en todos los territorios donde opera.

Jóvenes y enamoradas (del cine)

La irresistible premisa es un misterio, envuelto en un enigma. A inicios de la década de los noventas, Sandi Tan y sus dos mejores amigas, Sophia Siddique y Jasmine Ng, son tres adolescentes de Singapur, unidas por su devoción al cine. En sus vidas aparece Georges Cardona, quien se identifica como cineasta norteamericano. Nadie sabe muy bien que hace tan lejos de casa, pero les ofrece talleres de cine en un centro cultural alternativo. Pronto, el hombre se apropia de la iniciativa de Sandi, y el cuarteto termina filmando una película de verdad. Las muchachas, sus amigos y algunos actores amateurs trabajan en la producción mientras Cardona dirige por varias semanas. Al terminar, el hombre se lleva las latas de película a EEUU, con la promesa de editar el filme. Jamás volverán a verlo.

La película funciona como memoria personal y registro histórico de un lugar y un tiempo definido. Debo confesar que es la primera película de Singapur que veo, pero ese es uno de los problemas que Tan plantea. A pesar de la bonanza económica de su país, abonada por las décadas en el poder del “dictador benévolo” Lee Kwan Yew, el desarrollo de las artes cinematográficas no es una de las prioridades del sistema. Nuestras protagonistas se refugian en la música punk y el cine que logra importar a través de videocasetes piratas. Singapur es una sociedad conservadora – mascar chicle está prohibido por ley -. Ellas canalizan su rebeldía creando sus propias revistas, y eventualmente, haciendo su propia película. Entre las ideas que reverberan en la saga de “Shirkers”, se materializa el poder del arte para cruzar barreras culturales, de tiempo y espacio, y conectar a los individuos en un plano profundamente personal. Tan y sus amigas son como los japoneses que se visten como músicos de rock-a-billy; los mexicano-americanos que idolatran al músico británico Morrissey; y los nicas que rinden culto al manga. Pero pasan de consumir arte, a hacerlo.

El fantasma que me espanta: Tan y Cardona, durante el rodaje

Cardona desaparece con la película, pero desde el principio, vemos escenas editadas con las entrevistas actuales y el material de archivo que la cineasta usa en un collage que funde pasado con presente. La resolución del misterio trae su propio giro irónico, convirtiendo a “Shirkers” – el original y el documental – en un irresistible binomio: un “filme maldito” y su reflejo perfecto. La dinámica entre Cardona y las adolescentes refracta las desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres. También podemos leer en ella indicios de apropiación cultural e imperialismo. En un provocativo montaje, Tan encuentra ecos de su película perdida en clásicos contemporáneos de Hollywood, como “Heathers” (Michael Lehmann, 1988) y “Rushmore” (1998). Los países desarrollados se imponen en la cultura popular global por las ventajas intrínsecas a la riqueza, y el dominio de los medios de producción y distribución.

El tiempo está a favor de los pequeños

El impulso creativo es poderoso, y a pesar de la traumática experiencia, las tres amigas terminan trabajando con imágenes, en diferentes lugares del mundo. Son hijas de la globalización. Saltando de la adolescencia a la madurez, contrastando a las niñas de entonces con las mujeres que son ahora, la película se convierte en una conmovedora exploración del paso del tiempo, y como nuestras experiencias terminan definiendo quienes somos. Singapur se revela como un protagonista más, y en el contraste de las viejas locaciones con el registro de los espacios hoy, terminamos sintiendo nostalgia por un lugar que realmente no conocemos. O quizás si. “Shirkers” es un filme específico, pero a la vez universal.

Siddique, Ng y Tan: eramos todas tan jóvenes, que se te romperá el corazón al vernos

El fantasma de Cardona sirve como hilo conductor. Habla desde la extraña dimensión que habita a través de cintas grabadas y cartas. Otras víctimas alrededor del mundo surgen para ofrecer más piezas del rompecabezas. Nunca escucharemos de viva voz sus razones, pero al final, emerge un perfil psicológico que explica de alguna manera sus acciones. Al final, el Svengali es alma gemela de sus víctimas, pero sus propios traumas e inseguridades lo sumen en la oscuridad. Pero “Shirkers” es tan compasiva, que exorciza este fantasma de la forma más humana posible. 

La solución del misterio no es el fin

Este párrafo esta lleno de “spoilers”, pero saber la verdad sobre Cardona no sabotea las cualidades de la película. Su apellido en español es un indicio importante. En realidad, el “cineasta norteamericano” es hijo de migrantes, de origen colombiano. Podemos imaginar su vida, tratando de ser aceptado y encajar como un norteamericano de pura cepa. La piel blanca y los ojos azules deben haberle ayudado, pero la insatisfacción interna de saberse “otro” lo sabotea. Su manipulación de las personas que lo superan en las disciplinas creativas es un cruel, e inefectivo, ejercicio de poder. Mas que un portero al mundo de la realización personal, es un obstáculo, un saboteador que al no poder alcanzar el nivel de éxito que imagina merecer, “ayuda” a otros rebeldes como él, solo para halarle la alfombra de abajo de los pies. Más que ningún otro personaje, es esclavo de la fantasía del éxito. Es una figura trágica y siniestra por partes iguales.

El tiempo hace de las suyas con todos: Ng, Tan y Siddique durante el estreno de “Shirkers”

Al final, el mundo que Tan reproduce es tan vívido, que uno quisiera saber más cosas, además de las que logra sintetizar en poco más de una hora y media de metraje. ¿Que fue del matrimonio de sus padres? ¿Como son las familias de Jasmine y Sophia? ¿Como es la relación de Tan con su esposo occidental? ¿Por qué su amigo de infancia nunca sale de su casa? Las incógnitas no son errores, sino parte del diseño. Después de todo, nunca puedes terminar de conocer a la gente que quieres, o la gente con quien te relaciones. Para bien y para mal, terminan convirtiéndote en la persona que ahora sos. Es una de las mejores películas del año.

 

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