“R.V.” (Barry Sonnenfeld, 2006)

“R.V.” (Barry Sonnenfeld, 2006)

                                       Hutcherson, Hines, Williams y Jojo: la familia rodante de “R.V.”

Excremento y palabras soeces. A eso se limita el avanze que “R.V.” muestra sobre las viejas comedias familiares. Usted las vió en alguna época. Aquellas modestas películas que los estudios Disney producían  con actores de carne y hueso, mientras reservaba la genialidad y los recursos materiales para sus dibujos animados. Sobrevivieron al paso del tiempo no por su calidad, sino por su cualidad inocua. No ofendian a nadie y lanzaban sus mensajes positivos sin un ápice de cinismo. Ahora el cinismo florece en sus equivalentes del siglo XXI. Dudo que ese sea un avance.

Bob Munro (Robin Williams) es un ejecutivo californiano contemplando sus cincuenta y tantos años con aprensión: un joven egresado de Harvard amenaza su empleo, su hija adolescente (Joanna Levesque) lo detesta, su esposa (Cheryl Hines) lo presiona por unas vacaciones. La solución de Bob para lidiar con todos los problemas es cancelar sus vacaciones en Hawai y meter a toda la familia en una casa rodante. Mujer e hijos le siguen la corriente sin saber que Bob tiene un motivo ulterior: llegar a Colorado para participar en una climática reunión de trabajo. Complicaciones de supuesta comicidad surgen para el atribulado padre a lo largo del camino.

Lo mas ennervante de “R.V.” es la magnitud del talento involucrado al servicio de un producto tan pedestre: Williams es inconsistente en su filmografía, pero le acompañan Jeff Daniels, uno de los mejores y menos empleados actores norteamericanos. Cheryl Hines brilla en “Curb Your Enthusiasm”, la serie de HBO. La actriz Kristin Chenoweth es una premiada estrella de Broadway. Ninguno de esos atributos es evidente en esta película,  donde las vicisitudes toman protagonismo y hechan a la sombra la personalidad de los actores. En el pasado, el director Barry Sonnenfeld ha dado muestras de fino sentido del humor (Get Shorty, 1995) y buenos instintos para el entretenimiento popular (Men in Black, 1997). Aqui, sucumbe ante la calidad del material. La película es competente en el sentido que se mantiene en movimiento y llega a su meta. Que el viaje sea placentero casi no viene al caso.

                                                                                                  La casa rodante llega a la cima en “R.V.”

 Si su idea de comedia incluye al protagonista cubierto con una lluvia de mierda, por amor de Dios, corra al cine. No hay nada malo en el humor escatológico. El problema esta en el contexto indisciplinado del guión. Hay hilos de trama que abandonan y recuperan aleatoriamente. El desencanto adolescente con los padres parece ser el tema principal, pero se abandona rapidamente. La tensión familia-trabajo figura prominentemente,  pero la película esta demasiado ocupada insertando sketches de comedia física como para darle forma a su historia. Por ejemplo, una extensa secuencia sobre una computadora portátil perdida que se deja sin resolver. 

Oculto bajo toda su frenética actividad, “R.V.” esconde un desagradable  subtexto clasista. La familia protagonista es clase media alta, conservadora por definición – la esposa se queda en casa -. La casa rodante es un ícono popular, mas asociado con los pobres, que viven en parques de trailers (recuerdan al Eminem pre-estrellato  de “8 Mile”?). Los simpáticos Munro se rebajan al seguir el plan del padre. Mucha risa se trata de generar a costa del contraste de los Munro con los Gornike. Mientras los Munro son vagamente patricios, los Gornicke ( interpretados con compromiso profesional por Daniels y Chenoweth) son caricatura de “basura blanca”: una jovial familia que vive en un bus remodelado, que cometen el gran pecado de tratar de hacer amistad con los sofisticados californianos. Como se atreven? En un giro final, la película revela que los Gornicke son en realidad educados. Mas que pobres, son excéntricos! Viven su sueño americano de descuento como pose post-moderna, porque les gusta.   Entonces si esta bien que la rebelde Cassie se besuquee con el modesto Earl…si él esta aplicando para estudiar en Stanford! Quizás estoy leyendo demasiado en una película desechable, pero de alguna manera tiene que entretenerse uno, cuando la atracción principal es tan estéril.

  • Publicada originalmente en Agosto 2006

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