NUEVO EN NETFLIX: “THE GUERNSEY LITERARY AND POTATO PEEL PIE SOCIETY” (Mike Newell, 2018)

NUEVO EN NETFLIX: “THE GUERNSEY LITERARY AND POTATO PEEL PIE SOCIETY” (Mike Newell, 2018)

Una probadita: Parkinson, Courteney, Connor, Lipton, Huisman le ofrecen “…Pastel de cáscara de papa…” a James.

No desespere tratando de escribir en la ventanilla de búsqueda el título. Con suerte, encontrará en el submenú de estrenos de Netflix el enlace para reproducir esta irresistible, agridulce comedia dramática. Su tortuoso nombre queda justificado en la escena introductoria. Estamos en plena II Guerra Mundial, en Guernsey, una pequeña isla en el canal de la Mancha. Pertenece al Reino Unido, pero en este momento particular, se encuentra ocupada por los fascistas. Al abrigo de la noche, un grupo de aldeanos desafía el toque de queda. Al ser detenidos por un escuadrón de la Gestapo, improvisan una excusa para justificar su presencia: son los miembros de “La Sociedad Literaria y del Pastel de Cáscara de Papa”, regresando a casa después de sumergirse colectivamente en la literatura alemana. Los efectos de la bebida en el viejo Eben (Tom Courtenay) aportan la referencia a un incomible platillo producto de la crisis, pero también convencen a los soldados de dejarlos pasar.

El fantasma de la II Guerra Mundial nunca descansa

Tras la secuencia de créditos, la acción salta en el tiempo al Londres de la posguerra. Juliet Ashton (Lily James) es una joven escritora con los problemas de una joven moderna viviendo en una ciudad en ciernes de la recuperación económica. Su último libro es un éxito. Sidney (Matthew Goode), su agente, le saca el mayor provecho con una nutrida agenda de eventos promocionales, y el encantador diplomático norteamericano Mark Reynolds (Glen Powell). Pero los traumas de la guerra no le dan sosiego. No puede comprar el hermoso apartamento que su éxito le amerita, porque recuerda como un bombardero alemán destruyó su casa, dejándola literalmente al borde de un abismo. La inquietud recibe un inesperado bálsamo, a través de la carta de un desconocido. Dawsey Adams (Michiel Huisman) encuentra su nombre y dirección en un libro de segunda mano, y le escribe para agradecerle haberse desprendido de él. La literatura es importante para Dawsey, porque casualmente, pertenece a la Sociedad Literaria de Guernsey. Suena como una institución augusta, pero en realidad, es un sencillo club de lectura formado por los personajes que vimos en la escena introductoria. La simulación dio paso a la realidad, y ahora, leen apasionadamente y se reúnen para discutir sus lecturas. Impulsivamente, Juliet aborda un barco rumbo a la isla, sin saber que descubrirá la historia de su vida.

Lily James desembarca en “…Guernsey.”

La herencia de la escuela de Miramax

Juliet es el clásico pez fuera del agua, tratando de entender la idiosincrasia de los adorables pero excéntricos aldeanos. Además de Eben y Dawsey, el grupo incluye a la viuda Amelia (Penelope Wilton); la solterona aficionada al gin artesanal Isolda (Katherine Parkinson); y el pequeño Eli (Kit Connor). Pero la jovialidad se interrumpe por destellos de oscuridad. Nadie quiere hablar sobre donde está la carismática Elizabeth McKenna (Jessica Brown Findlay), ni siquiera porque dejó a su pequeña hija atrás. Con el celo de una periodista, Juliet decide extiende su estadía para descubrir el misterio. La incipiente atracción que siente por Dawsey también es un factor a considerar.

“La Sociedad Literaria…” parece una pieza de museo, y no solo porque su trama se desarrolla a mediados del siglo XX. Es como las producciones británicas que Harvey Weinstein vendía en la década de los 90, pastoreándolas hasta conseguir taquilla millonaria y Óscares. El mismo director Mike Newell militó en ese contingente, a través de “Enchanted April” (1991). Eran películas de época, con atractivas reconstrucciones del pasado, y una conexión histórica que les imprimía un barniz de consecuencia. La dureza del ambiente contrasta con al menos una escena de hedonismo: aquí, es un banquete prohibido con un lechón clandestino como plato principal – el “pastel de cáscara de papa”  del título es una triste guarnición, generada indirectamente por la orden de los nazis, que obliga a todos los granjeros de la isla a cultivar papas para alimentar al frente de guerra. Que una película de este estilo, con este nivel de talento, aparezca como un “original de Netflix” es prueba de lo inhóspita que se ha vuelto la cartelera teatral para las películas que apelan al público adulto.

“Downton Abbey”: semillero de talentos

Lipton, Goode, James y Brown Findlay: directo desde “Downton Abbey”

Para encanto de los anglófilos, el reparto incluye a cuatro veteranos de la serie “Downton Abbey”. Y para atrapar a algo de público contemporáneo y curioso, tenemos a un graduado de “Juego de Tronos” – el holandés Huisman es el segundo actor que interpretó a Daario Naharis, guardaespaldas y amante de Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) en “Juego de Tronos”.  La producción es sólida, la ambientación lo transporta como si fuera una máquina del tiempo, los actores son emocionales y generosos. Pero el director trata de cazar un unicornio: crear una película que contenga multitudes, que funda todos los géneros, que sea todo para todos los públicos. 

Y donde está el dragón?: Clarke y Huisman en “Juego de Tronos”.

“La Sociedad…” se beneficiaria de un metraje más largo, quizás, incluso, de la estructura episódica de una serie de televisión. La trama salta en el tiempo para reunir las piezas del rompecabezas, acumulando incidentes catastróficos que apenas se registran. Hasta el triángulo amoroso entre la protagonista, el granjero y el diplomático se siente apresurado. Uno puede imaginarse un corte más largo, donde los eventos puedan respirar. Aun cuando uno puede prever las revelaciones, la claridad emocional de los actores nos mantienen encausados. Hay cierta resonancia para los nicaragüenses, atrapados en una nueva guerra, en el año 2018, sin haber desempacado el bagaje de la anterior, casi cuatro décadas atrás. Cuando los miembros del club organizan un festín burlando la represión nazi, puede reconocer en los personajes ficticios nuestra propia resiliencia.

El arte contra la guerra

El centro del misterio esta en el destino de Elizabeth. Brown Findlay tiene una gran presencia, y por eso logra hacer sentir su presencia. Hay algo perverso en el casting. En Downton Abbey, interpretó a la hermana progresista Sybil, principesca primogénita Lady Mary (Michelle Dockery) y de la acomplejada Edith (Laura Carmichael). Ella era uno de los personajes más carismáticos, y salió de la serie de manera sorpresiva y prematura, en un trágico giro de trama diseñado para notificar a la audiencia que la gentil serie no era un drama tan predecible como parecía. Ella es la mujer que reclutas, si quieres una ausencia que se sienta. También puede verla en uno de los más deprimentes episodios de “Black Mirror”, “Fifteen Million Merits” (2011) – también disponible en Netflix -. Aquí, la trama le concede un arco narrativo prestado de “Hiroshima, Mon Amour” (Alain Resnais, 1959), una meditación sobre guerra y memoria con más ambiciones narrativas y cinematográficas. “La Sociedad…” es, para bien y para mal, una pieza de entretenimiento que se impone una agenda demasiado ambiciosa para su propio bien.

Ausencia que se siente: Daniel Kaluuya y Brown Findley en “Black Mirror” (2011)

En sus mejores momentos, la película coquetea con un tema también explorado con más claridad en la novela “Atonement” de Ian McEwan, así como la adaptación cinematográfica dirigida por Joe Wright (2007), distribuida en Latinoamérica como “Expiación, Deseo y Pecado”: la capacidad del arte y la creatividad humana para resistir ante la violencia, pero también sus límites a la hora de protegernos de sus peores efectos. Al final, “La Sociedad…” quiere reconfortarnos. Hay días en que uno agradece ese impulso. Aún en los momentos más aciagos, tenemos la compañía de los otros: las personas que nos rodean, los autores que te hablan desde las páginas de un libro, o los artistas y técnicos que producen una película. Hay días en que con eso basta.

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