“NO RESERVATIONS” (Scott Hicks, 2007)

“NO RESERVATIONS” (Scott Hicks, 2007)

A fuego lento: Eckhart trata de derretir las defensas de Zeta-Jones en “Sin Reservas”.

Secreto de restaurante: cuando pide su filete bien cocinado, le sirven el peor de corte de carne disponible. El comensal no sentirá la diferencia, porque cuando los jugos se evaporan la carne pierde su sabor y suavidad natural. Algo así pasa con “Sin Reservas”. Alguién tomo un filete de comedia romántica y lo carbonizó para apelar al gusto de una supuesta mayoría.

Kate (Catherine Zeta Jones) es la talentosa chef de un restaurante de moda en Manhattan.  Su vida gira alrededor de su trabajo. A pesar de su virtuosismo, su jefa (Patricia Clarkson) insiste en que visite a un psicólogo como condición para su empleo. Resulta que Kate es etiquetada como difícil. Todo cambia cuando la fatalidad la deja en custodia de su sobrina de 12 años (Abigail Breslin), y un sous-chef cargado de buenos sentimientos (Aaron Eckhart) decide derretir el gélido corazón de la cocinera.

Quisiera decirle que “Sin Reservas” es una encantadora comedia romántica. El reparto tiene mucho potencial. El talento detrás de la cámara es aún mejor. Además del director Scott Hicks (Shine), tenemos al director de fotografía Stuart Dryburgh (El Piano), el compositor Phillip Glass (Kundun). El resultado es un platillo de apariencia deliciosa, pero que sabe a cartón. La comedia romántica norteamericana tiene un serio problema de actitud. Esta paralizada de terror ante la idea de no agradar al espectador en el sentido mas literal de la palabra. Así, lima las asperezas de sus personajes de tal manera que hacen desaparecer  contradicciones, defectos y de paso, cualquier vestigio de humanidad. No están interesados en la vida interna de sus personajes, sino en las hermosas superficies que habitan, sean sus apartamentos, sus ropas o sus pieles. Las confrontaciones melodramáticas ocupan el tiempo, y siempre deben resolverse limpiamente en menos de dos horas, ofreciendo sencillas lecciones de vida. El director abandona  cualquier pretensión de originalidad para seguir esa receta al dedillo. Y a pesar de sus esfuerzos, la película no tiene forma ni fondo. Es una masa de escenas. Los actores quedan desperdiciados. Ni siquiera se aprovecha el ambiente del restaurante para retratar la agonía y el éxtasis de la alta cocina.

Estará mejor sevido viendo “Ratatouille” (Brad Bird, 2007) o rastreando en video “Bella Martha” (Sandra Nettelbeck, 2001), la excelente comedia romántica alemana en cuyo guión se basa esta desinspirada imitación. Menos que una mirada de empatía  a una mujer complicada,  esta es otra diatriba reaccionaria contra las féminas que descuidan el corazón por dedicarse al trabajo.  Tome “The Devil Wears Prada” (David Frankel, 2006), quítele  la genialidad de Meryl Streep y Emily Blunt. Sobre cocine lo que queda. El resultado es “Sin Reservas”.

  • Publicado originalmente en agosto, 2007.

 

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