“MICHAEL CLAYTON” (Tony Gilroy, 2007)

“MICHAEL CLAYTON” (Tony Gilroy, 2007)

Un atípico momento de tranquilidad para George Clooney en “Michael Clayton”.

“Michael Clayton” es una gran sorpresa, en todos los sentidos posibles. Su estreno expedito en Nicaragua, apenas una semana después de ver la luz en EEUU, es poco usual para una película que no depende de efectos especiales. Depende del elemento humano. Es cine comercial de la mejor especie, donde el arte y el entretenimiento se funden a la perfección es una historia bien contada.

George Clooney interpreta al personaje titular. Mas (y menos) que un abogado, Michael Clayton es un “arreglador de problemas” en una poderosa firma legal. La primera vez que lo vemos,  juega impasible en una mesa de póker. Mientras tanto, su jefe Marty Bach (Sidney Pollack), trabaja al filo de la madrugada con un ejercito de subalternos para alcanzar un arreglo extrajudicial en un caso controversial. Karen Crowder (Tilda Swinton), abogada de una transnacional del agri-business, tiene un sudoroso ataque de nervios en el baño. Michael abandona el juego para responder al llamado de un amigo. Poco tiempo después, su auto estalla en llamas frente a sus ojos. Que demonios esta pasando?

Apenas he descrito los primeros minutos de la película. No puedo decir mas, porque no quiero comprometer  su experiencia. Descubrir el hilo de la trama es uno de los placeres de este intenso “thiller” moral. Ya hemos visto antes películas en que al protagonista, desencantado y corrupto, le crece sorpresivamente una conciencia frente a un caso extraordinario. El triunfo del guionista Tony Gilroy, debutando como director, esta en tomar una historia de arco dramático reconocible y metódicamente encontrar maneras novedosas de contarla.  Llegamos a los hechos y a las acciones a través de la personalidades. Gilroy observa la conducta humana, habla alto y claro sobre las concesiones éticas que se hacen, y el precio que le cobran a la conciencia. Olvídese de las películas mecánicas, donde todo se delinea claramanete con diálogo descriptivo, y algunas escenas de catarsis emocional abren el paso a lecciones edificantes. Por una vez, tendrá que poner atención. Olvidarse del celular. No salir al baño. Sumergirse en la realidad de la película.

Su paciencia se verá recompensada. “Michael Clayton” es un filme de impecable manufactura,  magnificamente actuado por un reparto uniforme en su excelencia. Clooney es una revelación.  Aquí, incluso mas que en su oscarizada “Syriana” (Stephen Gahgan, 2005), muestra que es actor de consecuencia. No hay una nota falsa en ninguna de sus escenas, incluso en momentos suceptibles al sentimentalismo, como todo lo que tiene que ver con la vida personal de Clayton. La actriz británica Tilda Swinton quita el aliento. Note la escena en que Gilroy alterna su entrevista para un video corporativo con la agonizante preparación a la que ella se somete en la intimidad de su cuarto de hotel. La escena descubre en minutos la psicología y la historia del personaje, su lugar en la trama y en el mundo. Todo se transmite a través de imágen y comportamiento. Hasta la banalidad de sus respuestas es reveladora.  Tome nota Tom Wilkinson, cuando entre su crisis personal alcanza un momento de claridad para explicarle a Michael porque es imposible recluirlo en un manicomio. El actor le quita el aliento, alcanzando un balance perfecto en un papel suceptible al histrionismo y la exageración.

Espero que el entusiasmo de mi recomendación  no actue al final en contra de la película, elevando las expectativas  mas allá de lo alcanzable. Después de todo, esta es una película de entretemiento,  realizada con sensibilidad e inteligencia. Quizás se siente tan extraordinaria en comparación con la media del cine comercial actual. Cuando se dice que Hollywood ya no las hace como antes, se refieren a películas como “Michael Clayton”. Es una de las mejores películas del 2007. No se la pierda. Y quédese en su asiento para apreciar la última toma, extendida sobre los créditos finales. Un sobrio epílogo para una héroe inesperado.

Publicada originalmente en octubre, 2007.

 

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