«LOVE IN THE TIMES OF CHOLERA» (Mike Newell, 2007)

«LOVE IN THE TIMES OF CHOLERA» (Mike Newell, 2007)

Bratt y Mezzogiorno sucumben en «El Amor en Tiempos del Cólera».

La resaca del reciente estreno de “La Fiesta del Chivo”  (Luis Llosa, 2005) no se ha disipado aún, y nos llega otra conflictiva adaptación literaria. Se trata de “El Amor en Tiempos del Cólera”. La novela de Gabriel García Márquez se despliega en la pantalla apoyada por toda la artillería pesada que una super-producción puede invocar, y un ejercito de estrellas que parece incluir a todos los latinos que alguna vez pusieron pie en Hollywood. Es casi un milagro que los productores no hayan desenterrarado a Ricky Ricardo para darle un papel.

No he re leído el libro desde que se publicó a finales de los 80s, pero la trama se supone fiel a la historia original, o al menos, a lo que recuerdo de ella. El joven Florentino Ariza se enamora de Fermina Daza, quien corresponde a su amor. Después de enfrentar la oposición de su padre, ella cambia de opinión y decide casarse con el Dr. Juvenal Urbino. Florentino decide esperar que ella vuelva a él, y mientras tanto, se enfrasca en numerosos romances. En la periferia, una epidemia de cólera azota a Colombia con fuerza alegórica.

Me temo que la única razón de ser de esta película es circunstancial. Hasta ahora, García Márquez rindió el rey y accedió a ceder los derechos de la novela. La ola latina moviendose en la cultura popular norteamericana es innegable: Shakira corona las listas de popularidad de Billboard. Los directores mexicanos conquistan Oscares. Aunque la migración sea una los “grandes temas” de la campaña electoral, en los EEUU se habla español, y los hispanos han desbancado a los afro-americanos como la minoría más numerosa. El mercado esta listo para una película como “Amor en Tiempos del Cólera”. Al menos, en teoría.

Los productores toman decisiones creativas que condenan la película a un extraño limbo cultural. El reparto esta colmado de actores de diferentes nacionalidades. Considerando que el grueso de la taquilla viene del publico angloparlante de los EEUU, historicamente reacio a leer subtítulos, todos los personajes tienen que hablar inglés. En un amago de cohesión fonética, todos deben latinizar su pronunciación, desde el gringuísimo Liev Schriever hasta la italiana Giovanna Mezzogiorno, La ensalada de acentos resultante es abrumadora. El de la brasileña Fernanda Montenegro es tan impenetrable que al principio, parece estar hablando en un idioma personal. Peor aún son las baladas baladíes de Shakira, que de vez en cuando irrumpen en la banda sonora con la sutileza de un gato machucado. De entrada, dos ejes de mercadeo sabotean la experiencia de la película – por supuesto que el primero es mas grave que el segundo.

El director Mike Newell se limita a retratar el guión que Ronald Harwood ha destilado de la novela. Dirige por encargo, sin una visión que añada otro nivel de significado a las imagenes y acciones en pantalla, bellamente iluminadas por Affonso Beato. Hay ocasionales destellos de vida. En una película sobre poblada, mas de un personaje llama la atención, tentándonos con la promesa de una mejor película: Catalina Sandino Moreno, como la pícara Hildebranda; Unax Ugalde, como el joven Florentino, sugiere una chispa vital que Javier Bardem sorpresivamente no puede invocar; Laura Harring, como la lasciva amante de la poesía, a 6 años y 100 libras de “Mulholland Drive” (David Lynch, 2001).  Algunas escenas funcionan como episodios contenidos en sí mismos: la noche de bodas de Fermina y Juvenal. La secuencia dedicada al “affair” de Olimpia Zuleta (Ana Claudia Talancón) sería mas satisfactoria como un cortometraje divorciado del resto del film.

En el balance final, las decepciones son mas sustanciales que los aciertos. Debería haber una cárcel para actores que sobre-actuan como John Leguizamo, en el piadosamente breve papel del padre de Fermina. Los protagonistas suponen un problema mayor. Javier Bardem mantiene remoto a su Florentino. Giovanna Mezzogiorno es dinámita en el cine italiano, digna heredera de Sophia Loren y Anna Magnani. Véala en “L’Ultimo Bacio” (Gabriele Muccino, 2001). Aquí es solo una sombra de ella misma. Será que trabajar en una lengua foránea los anuló? Será que el director los abandonó? Será que el poco convincente maquillaje envejecedor terminó de desmoralizarlos? La historia de amor que nos debe arrebatar se siente apenas como una distracción banal. Nada puede curar el mal que aqueja a este amor. Talvez leyendo otra vez la novela pueda borrar de la memoria esta decepción.

  • Publicada originalmente en enero, 2008.

 

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