“FIREWALL” (Richard Loncraine, 2005)

“FIREWALL” (Richard Loncraine, 2005)

En numerosas entrevistas, Harrison Ford ha aclarado que se convirtió en actor por accidente. Trabajaba como como carpintero de sets cuando fue reclutado por agentes de casting para sus primeros papeles. Quizás en el fondo nunca dejó de ser un artesano. En el otoño de su carrera, sus esporádicas apariciones lo encuentran acometiendo papeles funcionales en películas poco ambiciosas. 

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Familia en peligro: Ford, Madsen e hijos

En “Firewall”, Ford es Jack Stanfield, encargado de seguridad en un pequeño banco a punto de ser devorado por uno mas grande. Entre la tensión del cambio empresarial surge una emergencia de peor naturaleza: una banda de despiadados criminales secuestra a su familia, para forzarlo a colaborar en el robo cibernético de millones de dólares. El jefe es el habitual psicópata de voz tersa, encarnado por Paul Bettany (Una Mente Brillante). Atrapados en su casa, su esposa (Virginia Madsen) e hijos tratan de coexistir con sus captores, mientras Jack es forzado a aparentar normalidad en la oficina, bajo estrecha vigilancia de sus enemigos.

El hombre de familia domesticado que debe desatar a su Charles Bronson interno para salvar a los suyos es uno de los pilares de la ficción comercial. El mismísimo Ford ha interpretado variaciones del arquetipo en “Frantic” (1988), “Patriot Games” (1992), “The Devil’s Own” (1997) y “Air Force One” (1997). El uso cosmético de la tecnología no basta para actualizar el material, mas bien apunta a una oportunidad desperdiciada. La opinión pública de los Estados Unidos libra actualmente un intenso debate sobre el derecho a la privacidad en la era del internet, las telecomunicaciones y el terrorismo global. Las mismas herramientas del éxito de Jack se vuelven en su contra: celulares, computadoras, códigos de programación, cámaras de seguridad y chips de identificación. Hasta su hermosa casa se convierte en su prisión. Pero la película no tiene interés de comentar sobre esa ironía, ni tiene preocupación alguna sobre los temas que invocan. Son simple utilería en una trama que al final debe resolverse con fuerza bruta.

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El villano que te induce a actualizar el sistema operativo: Bettany confronta a Ford

En la banal aridez de “Firewall” brillan algunas caracterizaciones que merecen pertenecer  a una mejor película: Robert Patrick proyecta una personalidad completa como el agresivo banquero que confronta a Ford. Mary Lynn Rasjkub es excelente como la fiel asistente que hace todo por su jefe. Ella esta presente en el momento, mientras Ford ejecuta los movimientos de su personaje con la inspiración de un autómata. Es un dudoso mérito que lo mejor que pueda decirse es de él, es lo intrépido que se ve un hombre de 60 y tantos años haciendo sus propias piruetas. En el pasado, el actor ha humanizado a hombres de acción. Vea “El Fugitivo” (1993), o sus aventuras de Jack Ryan en las adaptaciones de novelas de Tom Clancy. Aquí se ve a una estrella aletargada trabajando mecanicamente a cambio de un cheque. Que lo habrá movido a hacer “Firewall”? Dudo que a estas alturas de su carrera, Ford necesite trabajar por dinero. Esa es la motivación de los productores. No es una casualidad que un nuevo modelo de Chrysler figure prominentemente en la trama, y que en la entrada del cine este parqueado un ejemplar del mismo vehículo. En el fondo esta no es una película. Es un anuncio estirado a mas de hora y media de duración. Si le gustan los comerciales antes de la película…ahora la película es toda ella un gran comercial.

“Firewall” pone en evidencia la tragedia del actor como artista, ejerciendo su arte dentro del esquema de una industria. El año pasado, Virginia Madsen resucitó su carrera con “Sideways” (por cierto, nunca presentada en los cines locales…a diferencia de este “producto”, que llega apenas unas semanas después de su estreno en los EEUU). Después de ganar aclamación unánime de la crítica y una merecida nominación al Oscar, era de esperarse que los mejores papeles llegaran a sus manos. O no. Hollywood le ofreció como premio esto…el cliché de la mujercita en peligro, esperando que el marido la rescate del villano vestido de negro. Lo único positivo en esta experiencia es que una buena actriz consiguió un trabajo, ingrato pero bien pagado. 

* Texto original publicado en marzo 2006.

La película “Firewall” está disponible en video casero en este enlace.

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