EN CARTELERA: “DEADPOOL 2” (David Leitch, 2018)

EN CARTELERA: “DEADPOOL 2” (David Leitch, 2018)

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Beetz, Reynolds y Crews aterrizan en “Deadpool 2”

Han pasado dos años desde que “Deadpool” apareció para burlarse de las convenciones de las historias de súper héroes. La irreverencia era una estrategia de diversificación. Después de todo, el personaje pertenece al universo de Marvel, que siempre se va a lucrar de la taquilla. La actitud irónica, la violencia descarnada y los chistes sexualmente explícitos lo delatan como la alternativa “adulta” a héroes tradicionales. Más allá de su socarrona actitud superficial, es muy semejante al objeto de su escarnio.

Sin embargo, en ese lapso de tiempo, Marvel alcanzó una especie de segundo aire creativo. ¨Thor: Ragnarok” (Taika Waititi, 2017) salvó su franquicia más floja y encontró balance entre la heroicidad tradicional y el humor. “Black Panther” (Ryan Coogler, 2018) reivindicó la diversidad racial y renovó el andamiaje de las historias de origen con una dosis de afro-futurismo. Estos dos ejercicios son más audaces e irreverentes que la ironía a quemarropa del mercenario inmortal.

El payaso encara el abismo

“Deadpool 2” asume el andamiaje de una trama tradicional, y funde varios arcos narrativos recurrentes en el cine popular. Wade (Ryan Reynolds) se embarca en una misión de venganza cuando un genérico mafioso ruso borra de un tajo su futuro romántico con Vanessa (Morena Baccarin). Para sacarlo de una depresión suicida, Coloso (Stefan Kapicic) trata de integrarlo en el equipo de los X-Men. En su primera misión, se cruza con Russell (Julian Dennison), un joven mutante que quiere usar sus poderes para vengarse de los adultos que abusan de él. Las cosas se complican cuando Cable (Josh Brolin), mercenario humano con partes robóticas, llega desde el futuro para acabar con el niño antes que cause un mal mayor.

Cable invoca el arco narrativo de “The Terminator” (James Cameron, 1984). Por eso, Wade lo insulta diciéndole “John Connor” en una de sus coloridas diatribas. Brolin hace turno doble en el universo de Marvel. Acabamos de verlo como el súper villano Thanos en “Avengers: Infinity War” (Anthony y Joe Russo, 2018). Por eso, Wade lo llama “Thanos” en otro momento. El insistente ataque a la cuarta pared no termina ahí, menoscabando la funcionalidad misma de la ficción que la película quiere contar. Ningún otro personaje maneja estas referencias, ni reacciona directamente a ellas. Wade se queja de de la “pereza” de los guionistas ante malos giros de la trama, pero “Deadpool 2” también se aprovecha de ella.

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Brianna Hildebrand, Reynolds y Coloso (voz de Stefan Kapicic en un muñeco de pixeles)

Cuando la comedia se pone seria

La película funciona mejor cuando satiriza sin insistir en su artificialidad. En una extensa secuencia, Wade organiza un equipo de súper héroes al estilo de Avengers, pero llamando a audiciones como si estuviera haciendo casting para un cortometraje de estudiante. Así entra en la trama Dominó (Zazie Beetz), una joven mutante cuyo súper poder es…la suerte. Ella es una bocanada de aire fresco en medio de la ironía ritual, interpretada por la actriz protagonista de la revolucionaria serie de TV “Atlanta” y caracterizada como Pam Grier en el pináculo de la “Blaxploitation”. Terry Crews y Brad Pitt – quien aparece por un par de segundos – completan este equipo fatídico. El comediante Rob Delaney es hilarante como Peter, el hombre común que en un genial despliegue de absurdismo, aparece complementando el escuadrón de súper héroes ineptos. Puede verlo en su elemento natural en “Catástrofe”, serie original de Amazon.

“Deadpool 2” nos deja encausados hacia una tercera entrega – ¿la última de una trilogía? – centrada en la “X-Force”, básicamente diluyendo el protagonismo del personaje. Añada otro equipo de súper héroes a los Avengers, los Guardianes de la Galaxia, los X-Men…y si salimos del corralito Marvel, sume también la Liga de la Justicia. Es agotador. La insolencia de Ryan Reynolds siempre es divertida, pero uno quisiera verlo en una comedia funcional. Menos que un protagonista, opera como un compañero de asiento que se burla de todo lo que se ve en la pantalla. Las escenas extra terminan de demoler cualquier sentido de consecuencia de la trama que acabamos de ver. Entonces, ¿por qué molestarse en verla?

No se pierda lo que viene después del final

Este revisionismo a quemarropa es el equivalente narrativo de los ejercicios de destrucción masiva que se han convertido en el núcleo del cine-comic. Mientras más épica la batalla, más inconsecuente es el resultado. Marvel y DC son igualmente culpables de esto. Como Superman y Zod demoliendo edificios enteros al darse empujones, así se menoscaba la escala humana de la película, empujándonos a la indiferencia. De remate, el giro final de “Deadpool 2” está inserto en los créditos de cierre. Si usted es de los espectadores que no se quedan a participar del rito de los “stingers” – las escenas extras que los fans están condicionados a esperar – puede ser que se vaya a su casa sin ver el legítimo final de esta película en particular. Entre las brevísimas escenas que pasan a la velocidad de un rayo, vemos a Ryan Reynolds, en teoría en la vida real, recibiendo el guión de “Linterna Verde”, regodeándose por lo que cree, será su entrada en las grandes ligas taquilleras. Los conocedores del cine de súper héroes saben que la película de Martin Campbell, estrenada en el 2011, fue un estrepitoso fracaso de taquilla, y una dramática prueba prematura de que DC Comics no podía hacerle sombra a Marvel, su eterno rival.

El incestuoso universo Marvel/DC

Como nota curiosa, vale destacar que no solo Reynolds ha cruzado la frontera que separa a las dos potencias del comic. Chris Evans es el Capitán America para Marvel, pero trabajó para DC Comics haciendo de la Antorcha Humana en “Fantastic Four” (2005) y “The Fantastic Four: Rise of the Silver Surfer”.  (2007), franquicia centrada en los Cuatro Fantásticos que no logró completarse como trilogía. En 2011, agarraba el escudo de “Capitán América” para Marvel. Michael B. Jordan heredó el papel del joven capaz de estallar en llamas, en un fallido “reinicio” de la misma propiedad. “Fantastic Four” (2015) fue un legítimo desastre, saboteado por los conflictos entre el director Josh Trank y el estudio. Irónicamente, Trank saltó a la fama con “Chronicle” (2012), un astuto filme independiente que dramatizaba la dinámica del filme de súper héroe en una realidad mundana. Ahora, Jordan es más recordado por robarse la exitosísima “Black Panther” (Ryan Coogler, 2018).

  Todos los caminos conducen a Marvel…y DC Comics simplemente no puede competir. Pero estos cruces inesperados al menos pueden servir para conducirnos a películas y series inesperadas. El joven actor Julian Dennison entró en el radar de Hollywood gracias a”Hunt for the Wilder People” (2016), la película que Taika Waititi dirigió antes de “Thor: Ragnarok” (2017). Si no esta viendo a Beetz en “Atlanta”, disponible en Netflix, se está perdiendo una de las mejores comedias dramáticas de nuestros tiempos.Si quiere ver más de Morena Baccarin, la actriz brasileña que interpreta a Vanessa, puede encontrarla en TV, en un papel recurrente en la serie “Gotham”, una vasta “historia de origen” centrada en los villanos que operan en Ciudad Gótica mientras un Bruce Wayne adolescente toma consciencia de su vocación de súper héroe (OK, estoy haciendo trampa, esto es DC, y no Marvel).  Me atrevería a decir que la serie es más satisfactoria que las películas a la hora de traducir al lenguaje audiovisual los placeres del comic. Quizás sea la escala menor de la narración episódica, en contraste a la sobrecargada naturaleza del cine taquillero, que tiene que convertir en evento a cada historia, por pequeña y modesta que sea.

 

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