“ELIZABETHTOWN” (Cameron Crowe, 2005)

“ELIZABETHTOWN” (Cameron Crowe, 2005)

Nadie hace una mala película mejor que un buen director. Vea  el caso de Cameron Crowe. Se convirtió  en la voz de una generación de jóvenes adultos norteamericanos con una serie de películas dulces y letradas. Sus puntos altos fueron “Jerry Maguire” (1997) y “Almost Famous” (2000). Su mayor tropiezo fue “Vanilla Sky” (2001), un problemático re-make del thriller español en el que se mezclaba tortuosamente su cálido amor por la cultura pop con preocupaciones metafísicas. Con “Elizabethtown”,  no tiene la excusa de tratar de domar las ideas de otros a su manera.

eliza1
La chica mágica que te salva: Bloom y Dunst alzan vuelo

Drew Baylor (Orlando Bloom) es un diseñador de zapatos deportivos en una compañía similar a Nike. La película  arranca cuando su momento de gloria se esta transformando en el mas espectacular de los fracasos. Un zapato al que le ha dedicado años de trabajo fracasa estrepitosamente y hace que la empresa pierda billones de dólares. Una llamada de teléfono interrumpe sus torpes planes de sucidio: su padre ha muerto. Ahora Drew debe viajar al pueblo natal de su padre para recuperar sus restos y llevarselos consigo a Oregon, donde lo esperan su madre en negación (Susan Sarandon) y su histérica hermana (Judy Greer).

Elementos de estilo y trazos de sus películas previas pululan en “Elizabethtown”: la crisis laboral de Drew es puro “Jerry Maguire”. Claire (Kirsten Dunst), la excéntrica azafata que coquetea con el en un avión desierto, en pura Penny Lane en “Almost Famous”. Las emociones dictadas por la banda sonora datan de “Singles” (1992). La familiaridad no viene de la coherencia de un artista, sino del perezoso apoyo en trucos que funcionaron en el pasado y que ahora son invocados para completar un producto irremediablemente fallido. El guión no tiene cohesión dramática, y esta anclado en un personaje opaco. Orlando Bloom hace lo que puede con lo que tiene, que no es mucho. Drew es el agujero negro, repleto de manerismos. Dunst es excelente en un papel insufrible.  Susan Sarandon, después de ser desperdiciada en viñetas caricaturescas, hace funcionar una escena imposible en la que declama un monólogo cómico y baila tap en honor de su difunto esposo. Si, leyeron bien esa última linea. Baila tap, y es el único momento genuinamente conmovedor en una película que se precia de ser emotiva. 

judyrain
Llover bajo techado: Judy Greer siempre da algo que apreciar

Esta película es quizás una de las mas curiosas reacciones a la tragedia del 11 de Septiembre. No es una casualidad que en su gira final por el corazón de América, Drew visite el sitio del atentado terrorista de Oklahoma – volar a New York rompería  la lógica del viaje terrestre -, o que Claire sea una aeromoza de American Airlines. Frente a la incertidumbre del terrorismo y la guerra,  Crowe propone  volver al estilo de vida amoroso y sencillo de los pueblos pequeños, donde hasta la muerte se convierte en una fiesta que celebra a la vida.  Lástima que Crowe aplica un barniz caricaturesco a todos sus personajes, como si en el fondo no confiara en que las historias de hombres y mujeres comunes pueden interesarle al público. La magnitud del desastre corporativo de Drew es exagerada en igual proporción que la excentricidad de los amigos y parientes que le esperan en Elizabethtown. La película debería  estar anclada en la realidad, pero se siente caprichosa e infantil.

* Texto publicado originalmente en marzo 2006.

La película “Elizabethtown” está disponible en video casero en este enlace.

<iframe style=”width:120px;height:240px;” marginwidth=”0″ marginheight=”0″ scrolling=”no” frameborder=”0″ src=”//ws-na.amazon-adsystem.com/widgets/q?ServiceVersion=20070822&OneJS=1&Operation=GetAdHtml&MarketPlace=US&source=ss&ref=as_ss_li_til&ad_type=product_link&tracking_id=jc05ce-20&marketplace=amazon&region=US&placement=B00AKGG5XA&asins=B00AKGG5XA&linkId=8e63f05c01f92aa05b4cf6b09338e17d&show_border=true&link_opens_in_new_window=true”></iframe>

Deja un comentario