“CHILDREN OF MEN” (Alfonso Cuarón, 2006)

“CHILDREN OF MEN” (Alfonso Cuarón, 2006)

Owen y Ashitey buscan una manera de salvar el mundo en “Children of Men”.

“Children of Men” nos lleva al fin del mundo. No se trata de un gran cataclismo, sino de una larga agonía. Por razones misteriosas, las mujeres pierden la capacidad de engendrar. Todos los gobiernos colapsan, excepto una Inglaterra en estado de sitio. Olas de refugiados asedian sus fronteras. Tropas paramilitares los esperan con las armas al hombro. En cada esquina hay jaulas listas para apresarlos. La extinción de la humanidad se da por descontado. El estado ofrece kits para suicidio indoloro. El asesinato de la persona mas joven del mundo es noticia de última hora. En este panorama desesperanzador, Theo (Clive Owen), un burócrata deprimido, se convierte en el protector de una joven refugiada milagrosamente embarazada. Theo debe escoltarla hasta el regazo del Proyecto Humano, un mítico equipo de científicos que puede existir o no, mientras terroristas y policía los persiguen.

Yo estaba listo para detestar esta película. A pesar del record inmaculado del director Alfonso Cuarón – capaz incluso de redimir la franquicia de Harry Potter – , los matices pseudo-religiosos de la premisa me daban resquemor (“The Nativity” llenó mi cuota de propaganda judeo-cristiana para varios meses).“Children of Men” me tomó desprevenido y se presentó como una revelación. Que ni siquiera esté nominada a Mejor Dirección y Mejor Película para los Oscares de esta noche es un…sacrilegio.

Cuarón crea una experiencia inmersiva. La esencia de su proeza se destila en un puñado de secuencias que parecen desarrollarse en tiempo real, en una sola toma. La explosión de una bomba en un café, el asalto a un vehículo en un camino rural, una batalla urbana en una derruida ciudad costera….son momentos que le pondrían la carne de gallina a Stanley Kubrick. El virtuosismo técnico no llama la atención sobre sí mismo, contribuye a la experiencia emocional de la película. Cada elemento en pantalla transmite valiosa información sobre la historia y los personajes. Una imagen revela en segundos lo que páginas de diálogo expositivo verbalizarían en películas menores. La película derrocha humanismo a través del reparto, incluyendo a Julianne Moore y Michael Caine en breves pero precisas caracterizaciones. Owen es una revelación. Como Daniel Craig en “Casino Royale”, imbuye la acción con sentimiento y consecuencia.

El guión y la dirección de Cuarón hacen equilibrio sobre una cuerda floja. En manos menos capaces, el material caería en la cursilería. Aquí es poesía en movimiento. Tiene la resonancia de una parábola bíblica, y la inmediatez lacerante de un noticiero transmitiendo en vivo desde una zona de guerra. La sangre salpica hasta el lente de la cámara. Esta puede ser la mejor película del año, y se esta perdiendo entre las grietas de la distribución cinematográfica. En Estados Unidos, Universal la hecho a morir en exhibición limitada y con un presupuesto publicitario mínimo . En Nicaragua el patrón se reproduce. Apenas se proyecta en una pantalla. Corra a verla al cine. Los distribuidores internacionales solo entiende el idioma de la taquilla. Compre boletos para aclararles cuán ávidos estamos de buenas películas.

  • Publicada originalmente en febrero, 2007.

 

 

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