CINE FORO: “POSTALES DE LENINGRADO” (Mariana Rondón, 2007)

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La propaganda es un género cinematográfico que utiliza las mismas estrategias no importa cual sea la tendencia política que promueva. La realidad compleja se simplifica en un escenario maniqueista donde la ambigüedad histórica cede ante la ideología. Buenos y malos son fácilmente discernibles. Las herramientas cinematográficas tuercen las emociones del espectador hasta ponerlas en sintonía con el discurso. Algunas veces, cuando artistas excepcionales ejecutan el trabajo, el resultado puede trascender los límites de su agenda. Véase el ejemplo de “Acorazado Potemkin” (Sergei Eisenstein, 1925), el incendiario recuento de un motín naval comisionado por el Kremlin para conmemorar la Revolución de Octubre. La película es un clásico que escribió las reglas del montaje cinematográfico. Su edición magistral conmociona incluso al anti-comunista más acérrimo. Leni Riefensthal, la controversial cronista del III Reich, creó un impactante documento histórico con “El Triunfo de la Voluntad”, su innovador record cinematográfico de las concentraciones fascistas de Nuremberg en 1934. En el otro extremo de la II Guerra Mundial, Hollywood puso la industria fílmica a la orden de la causa aliada, produciendo incontables dramas y documentales sobre el frente de lucha y el frente casero.

La propaganda también se manifiesta en el cine contemporáneo comercial. La reciente “Único Sobreviviente” (Peter Berg, 2013), por ejemplo, explota el martirio de un grupo de soldados norteamericanos en Afganistán, sin cuestionar las causas de la invasión. El ascenso del “socialismo del siglo XXI” en los paises del Alba y la curiosa nostalgia por la Guerra Fría ha dado paso a una nueva camada de películas que habrían visto la luz verde en los más álgido de los ochentas. “Red Dawn” (John Millius, 1984), película de acción en la que un grupo de jóvenes repele una invasión comunista de los EEUU tuvo un re-make en el 2012, cambiando a los soviéticos por koreanos del norte. Puede ubicar hacia la izquierda del espectro “Postales de Leningrado”, la película de Mariana Rondón que hoy proyectamos en el cine foro.

La película se escenifica en 1966, siguiendo las actividades de un grupo de jóvenes opositores. Luchan como guerrilleros armados en la montaña, u operan de incógnito en la ciudad, robando tiendas y bancos para financiar la causa. Los hombres son apuestos, las mujeres hermosas. Luchan contra un gobierno para-militar sin rostro discernible. La gesta se relata a través de los ojos de dos niños, un niño y una niña que narran las aventuras de sus padres. Una bella guerillera embarazada, usando una identidad falsa, se interna en un hospital para dar a luz al bebé que concibió en las montañas con un compañero de lucha. Pero las vidas de madre e hija peligran cuando los medios la celebran como la afortunada protagonista del primer parto del Día de las Madres.

Es una excelente premisa. Lástima que se diluye en el laberinto de un guión caótico, ambicioso pero torpe. Combina los puntos de vista dos niños, primos, cuya sabiduría para interpretar los hechos sobrepasa sus años. El cambio de interlocutor es confuso. De remate, se trata de eventos que en términos realistas no podrían haber visto, o haber recibido una narración de segunda mano proveniente de sus protagonistas. Salta en el tiempo hasta el desconcierto, introduciendo y descartando personajes sin mirar atrás. El punto de vista infantil sirve para introducir detalles “adorables” que pretenden ser surrealistas, y que a pura repetición desgastan la paciencia. Por ejemplo, la insistencia sobre las “Postales de Leningrado” que bien podrían haberse quedado en una única mención. O los motivos acuáticos justificados por el capricho infantil: los “peces” empleados en un plan guerrillero, el padre clandestino que aparece vestido de buzo en medio del desierto. Flaco favor le hacen los cineastas a la gesta guerrillera en su intento por hacer que la dramatización sea “adorable”. Es tremendamente difícil balancear la inocencia con la violencia, y me temo que “Postales de Leningrado” no lo logra. Por si los dos niños narradores no bastaran para confundirnos, un tercer punto de vista complica la narrativa. Las escenas de los guerrilleros en la montaña se justifican por las tomas en primera persona de la cámara de un “gringo” que filma un documental.

En el ejercicio del arte hay que “matar a los hijos favoritos”. Probablemente una despiadada revisión del guión habría aliviado estos problemas, o al menos, habría aclarado el arco narrativo de la película. Más difícil sería ajustar las actuaciones. Son sobre-enfáticos, como si estuvieran audicionando para una telenovela – una honrosa excepción es Haydee Faverola, como la abuela que pretende estar volviendose loca. Las escenas se ven arregladas hasta el hastío, exprimidas de cualquier sentido de realidad convincente. Quizás por eso, la mejor escena tiene que ver con una recreación de la filmación de un comercial en un estudio de televisión de los 60s. La modelo que nos vende mayonesa es en realidad una guerrillera clandestina, a punto de tomar el volante de un carro lleno de armas. La falta de disciplina narrativa, sin embargo, extiende la escena innecesariamente. Tras una efectiva recreación de comercial, nos extienden el tiempo con una segunda. Aprovechando la coartada del punto de vista infantil, Rondón recurre a todos los trucos en la carpeta de filtros de la estación de edición digital del siglo XXI: cámara lenta, textura de película en blanco y negro, encuadres que se convierten en celda de comic, dibujos animados, sangre que chorrea como trazos de la mina de un lápiz de color rojo. Se ve bonito, pero es completamente gratuito e innecesario.

Sin embargo, en la propaganda la claridad ideológica es más preciada que el rigor artístico. Ninguna película que enaltezca a la Revolución – o al capital, el status quo, lo que sea – puede ser mala. Permítanme disentir del discurso. 

 

 

 

 

CINE FORO: “LA TETA ASUSTADA” (Claudia Llosa, 2009)

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En el 2009, “La Teta Asustada”, segundo largometraje de la joven directora peruana Claudia Llosa, ganó el codiciado Oso de oro en el Festival de Cine de Berlín. Un año más tarde, por algún accidente cósmico, fue presentada en el circuito comercial de Nicaragua. A propósito de su estreno, escribí la siguiente critica para www.confidencial.com.ni

En un barrio marginal de las afueras de Lima, Fausta (Magali Soler) asiste a su madre en su agonía. La anciana se despide con un canto que invoca su momento mas difícil: el asesinato de su esposo, y su propia violación, perpetrada por militares cuando Fausta estaba en su vientre. Le recuerda su triste herencia. Según las creencias indígenas, el terror de ese momento le fue transmitido a la bebé a través de la leche materna, y debe llevarlo consigo para siempre. En realidad, no hace falta recordárselo. Ella vive en permanente estado de shock. Un miedo patológico a ser violada la lleva al extremo de bloquear su vagina con una papa. Pero problemas prácticos la obligan a enfrentarse al mundo. El inminente matrimonio de su prima, con cuya familia cohabita, crea un huracán de activida a su alrededor. También necesita dinero para ir a enterrar a su madre a su pueblo natal. Por eso, asume un trabajo doméstico en la casa de una pianista acomodada (Susi Sánchez). Y ese tubérculo sembrado en su intimidad solo puede convertirse en un problema.

No se deje asustar por lo escabroso de la sinopsis. “La Teta Asustada” es un vuelo ligero sobre el campo minado de la cultura latinoamericana. En sus imágenes contemplativas encierra una multitud de ideas sobre la realidad peruana y la de virtualmente todos los paises latinomaricanos, donde la diferencias culturales y económicas separan como abismos a sus ciudadanos. Pero el eje mas importante tiene que ver con la tensión entre un violento pasado y la imperfecta paz del presente.

Mientras Fausta carga en su espíritu viejos vejámenes, la vida se manifiesta a su alrededor. Eso abre un flanco problemático en la película. Muchos han criticado las escenas que retratan las fiestas matrimoniales que monta el negocio familiar del tio de Fausta. Son estrambóticas dentro de su humildad. También se denuncia la vulgaridad de un pretendiente que trata de enamorar infructuosamente a Fausta. ¿Se está burlando la directora Claudia Llosa de los mas pobres? Creo que no. El torpe galán es mas patético que violento. En contraste tenemos a Noé (Efraín Solís), el jardinero que con gentileza trata de derribar las murallas de Fausta. En el caso de las fiestas, el ambiente carnavalezco contrasta radicalmente con el ánimo de la protagonista. Es mas sutíl una breve escena en la sala de espera de una clínica. Dos muchachas discuten sobre ropa, a la par de Fausta, embebida en su silenciosa zozobra. Algunos podrían lamentar la frivolidad de las adolescentes. Yo creo que Fausta estaría mejor servida pensando en zapatos, montada en una carroza de papel crepe rosado a la par de un novio, que en paralizada por el terror. El problema no está en recordar, sino en sacrificar por la memoria el presente y el futuro. ¿Que hacer, entonces, en la esfera personal, con un bagaje tan terrible? Esa es la pregunta que la película plantea, pero que no puede – ni debe – responder.

Aida, la patrona, si es concebida como un monstruo. Es incapaz siquiera de aprenderse el nombre de Fausta y la llama Isidra. La pianista entabla un pacto apropiadamente faustiano con su sirvienta. Tras escucharla cantando, le promete una perla de un collar reventado por cada canción que comparta. Es como si le robara su alma. Dos cosas la salvan de la caricatura: la actriz Susi Sánchez imprime humanidad en el personaje. Y los principios formales que Llosa aplica a su película, concebida como una sucesión de poéticos retablos, liman las asperezas. En lugar de ver a la mujer en un arrebato histérico, empujando su viejo piano a través de la ventana del segundo piso de su mansión estilo colonial, vemos el resultado el día después. “Parecen caramelos” – dice Fausta mirando los trozos de vitral multicolor desperdigados alrededor del instrumento desvencijado. La acción siempre queda fuera de cámara.

Tendrá que ajustarse al ritmo cavilante. La exquisita composición de cada imagen a veces puede rayar en el preciosismo. Pero la inquietante presencia de la actriz Magali Soler mantiene la película anclada en la realidad. Lo que hace no es actuar, si no algo mejor. Es existir. Con el cuerpo en el presente y el alma en el pasado, cada movimiento que hace describe ese conflicto interno. Y es aún mas elocuente cuando trata de reprimir, infructuosamente, las ganas de despojarse de su carga. No se la pierda.

 “La Teta Asustada” se presenta hoy lunes 10 de marzo del 2014 en el Centro Cultural de España en Nicaragua, a las 7 pm. La entrada es completamente gratuita. 

CINE FORO: “TE DOY MIS OJOS” (Iciar Bollain, 2004)

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La frase se menciona en un juego erótico de pareja, pero el contexto de una relación abusiva apunta a la co dependencia que une a Pilar (Laia Marull) y su esposo, Antonio (Lluis Tosar). Pilar se entrega en cuerpo y alma a su matrimonio, al extremo que por mucho tiempo, sufre estoica los violentos exabruptos del hombre. La primera vez que la vemos, la cámara de la directora Iciar Bollain la captura en plena huída. Recoge unas pocas pertenencias en una maleta, carga a su hijo somnoliento, y sale abrigada por la noche rumbo a refugio incierto. Bollain observa sus actos casi clínicamente. Toda la información que recibimos es articulada por las imágenes y los movimientos de la actriz. Esta será su estrategia durante toda la película, y el resultado es un incisivo estudio sobre violencia intra-familiar y los obstáculos para superarla.

La película podría inscribirse en la tradición de la película de “problema social”. Sin embargo, la etiqueta no le hace justicia al estilo de la directora. En lugar de simplificar el fenómeno para definir víctimas y villanos, Bollain y la co guionista Alicia Luna examinan con cuidado los cimientos de la relación patológica. Las dos mujeres prodigan atención, y una buena medida de compasión, al personaje masculino. Tome nota de las escenas en que Antonio busca tratamiento con un psicólogo, y en un grupo de auto-ayuda para hombres incapaces de controlar su ira. La directora filma las escenas como si fuera un documental. No me extrañaría que los hombre no fueran actores, sino genuinos esposos iracundos, tratando de aprender a cambiar su conducta.

El camino más fácil siempre es visible. Demasiada película usan esta situación trágicamente común para articular torpes ejercicios de re invindicación, que pretenden inspirar a través de la simplificación maniquea. El hombre es un monstruo, la mujer una víctima. Desde “Durmiendo con el Enemigo” (Joseph Ruben, 1991) hasta “Enough” (Michael Apted, 2002), estrellas como Julia Roberts y Jennifer Lopez muestran como una chica lista y guapa sólo necesita algo de valor – y la ayuda de un buen hombre – para resolver el asunto.

Pero aquí no hay soluciones fáciles. Bollain ancla su película en una realidad mundana y discernible, con los problemas prácticos de la situación tomando el centro del escenario, más que las convenciones dramáticas que se usan para trazar una narrativa marcada por la tensión y su alivio. ¿Donde dormirá Pilar? ¿ Como se ganará la vida si no ha trabajado en años, y depende económicamente de su marido? Y más complicado aún…¿Como dejarle si aún le quiere?

Al preservar la humanidad de Antonio, Bollain hace que la película sea más fiel a la realidad, y por ende, más trágica. Él busca ayuda, trata de cambiar, la convence de regresar…pero el ciclo de violencia es demasiado fuerte. Con precisión clínica, Bollain define los parámetros de la conducta de sus personajes, y dramatiza las relaciones que han condicionado tanto al hombre como a la mujer. En manos menos hábiles, la película habría colapsado bajo el peso del didacticismo y las buenas intenciones. La claridad moral de la cineasta hace que funcione como un thriller moral, que debería ser de visionaje obligatorio para todos, no sólo por lo certero de su mensaje, también por lo impecable de su manufactura. Bellamente actuada por todo el reparto, no hay una sola nota falsa en toda la película.

 * “Te Doy Mis Ojos” ganó 6 premios Goya 2004: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Actor: Lluis Tosar, Mejor Actriz: Laia Marull, Mejor Actriz de Reparto: Candela Peña, Mejor Guión Original y Mejor Sonido. Se presenta este lunes 3 de marzo en el Cine Foro del CCEN. Entrada gratuita.

 

 

 

CINE FORO: “SILENCIO EN LA NIEVE” (Gerardo Herrero, 2011)

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“SILENCIO EN LA NIEVE” (Gerardo Herrero, 2011)

 El prolífico productor Gerardo Herrero, notable por sus trabajos con el director argentino Juan José Campanella, toma la silla del director para este thriller basado en una novela policíaca de Ignacio del Valle. Estamos en el año 1943. En lo más crudo del invierno, un batallón de soldados españoles espera la embestida de los aliados en el frente soviético. Una mañana, una dantesca escena ofrece una morbosa distracción a los soldados. Varios caballos fugitivos de la caballeriza militar amanecen grotescamente congelados como estatuas en un lago, sus cuerpos salidos a medias del agua, suspendidos en el último estertor de la muerte por hipotermia. La vista es tan terrible, que casi nadie nota en la cercanía el cuerpo sin vida de un soldado. Excepto el soldado Arturo Andrade (Juan Diego Botto), quien se toma la molestia de abrirle la chaqueta para descubrir una frase tallada con una navaja en el pecho del muerto. La frase calada en sangre apunta a un asesino en serie.

El establecimiento de esta premisa es reflejo de la gran narrativa de la película. La II Guerra Mundial es el dantesco escenario mayor. No es una casualidad que los caballos muertos evoquen el Guernica de Picasso. El sangriento desatino franquista de matricularse con el fascismo es una virtual condena de muerte para sus soldados. El grupo es contencioso, fragmentado. Nadie parece entenderse con sus “aliados” alemanes. En esta gran guerra, otro soldado muerto no le quita el sueño a los jefes. Es una molesta distracción, otro cadáver que enterrar en una tumba colectiva. Pero alguien debe ejecutar la formalidad de una investigación, y el caso queda en manos de Andrade. Su superior, el Sargento Espinoza (Carmelo Gómez) se convierte en el virtual Watson de su Sherlock.

El momento histórico y el lugar ofrecen un escenario inquietante y novedoso para lo que termina siendo un ejercicio básico del género policial. Una serie de sospechosos aparecen en el radar de los investigadores, dispensan pistas antes de desaparecer o morir. Las convenciones dramáticas caen con la sutileza de un bloque de hielo: colegas condenados a morir, falsos sospechosos, prostitutas con el corazón de oro y el clásico villano parlanchín que no puede dejar de explicarse a la hora de ser confrontado, justo a tiempo para el desenlace.

Las convenciones no son malas en sí mismas. Son los bloques con que se construye la narrativa. El problema está en que el guión no puede emplearlas para invocar resonancia mayor con la gran historia que le sirve de trasfondo. El ritmo sufre en secuencias que se esfuerzan por dar algo de alivio al espectador, elaborando sobre la decencia básica del protagonista. Véase, por ejemplo, la extensa escena en que un grupo de jóvenes rusas se ofrecen como prostitutas a un grupo de soldados. Un sórdido escenario de guerra es desnaturalizado para reconfortar al espectador. La joven que tiene relaciones con Andrade no se está vendiendo para sobrevivir. La escena se dirige como si estuviera genuinamente enamorada de él. El acto carnal es desarrollado como una escena de dulce amor entre dos amantes inocentes.

Estas falacias chocan con lo vívido del escenario. La película merece ser vista por la excelente ambientación. Todos los valores de producción son de primera línea. Aunque que argentino Juan Diego Botto sea el protagonista, la película se la roba Carmelo Gómez. Es una pena que la tiranía de la juventud lo relegue a segundo plano. Si esta película se hubiera filmado 10 años atrás, él llevaría las riendas de la investigación. No puedo dejar de pensar que eso sería más interesante para todos.

 “Silencio en la Nieve” se estrena este lunes 24 de Febrero en el CINE FORO del Centro Cultural de España en Nicaragua, a las 7:00 pm. Entrada completamente gratis.

 

CINE FORO: “NO TENGAS MIEDO” (Montxo Armendáriz, 2011)

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Hace apenas un par de semanas vimos a Michelle Jenner como la protagonista de “Extraterrestre”. Interpretaba a una mujer adulta e independiente, debatiéndose entre dos amantes en un Madrid desolado ante una sorpresiva invasión alienígena. Es prueba de su versatilidad que ahora se presenta en el rol protagónico de “No Tengas Miedo”. Sin pestañear sus grandes ojos atónitos, encarna a una adolescente víctima del abuso sexual perpetrado a lo largo de los años por su padre. No sólo pasa de la comedia romántica al drama, también retrocede en el tiempo para convertirse en una adolescente convincente, en un set de circunstancias particularmente difícil. Silvia es un ser humano en formación, apenas realizando que la dinámica familiar que habita es enfermiza.

 La película de Montxo Armendariz es una especie de cine de “problema social” para el siglo XXI. En lugar de delimitar el problema con estridencia dramática, establece los parámetros del caso con sutileza, manteniendo el ejercicio más físico de la violencia discretamente fuera de cámara. La película se cuenta desde el punto de vista de la víctima, desde el primer episodio en la infancia hasta la catarsis de la toma de conciencia, y la confrontación con el victimario y sus cómplices. Conocemos a Silvia a los 7 años (interpretada por Irene Cervantes) justo antes del primer incidente. Regresamos a ella a los 14 años (interpretada por Irantzu Erro), y finalmente, toma la forma de Jenner, en una edad indefinida, pero que por sus preocupaciones profesionales, podemos ubicar en el límite de asumir una carrera universitaria. La sinopsis oficial de la película sostiene que tiene 25 años.

 El énfasis no está en tipificar la conducta patológica, o en castigar a los villanos, sino en delinear el camino hacia la sanación. Tome nota de las secuencias, aparentemente inconexas, en que la historia de Silvia se interrumpe para darle lugar al testimonio de algunos sobrevivientes de abuso. Son hombre y mujeres de edades diversas, que hablan con franqueza mirando a un interlocutor fuera de cámara. El encuadre se mantiene un un close-up íntimo e implacable. Estos interludios sirven como una luz al final del túnel. Silvia no lo sabe, pero no esta sola. Y no es la única que sufre. Las líneas de salvación y apoyo flotan en su entorno. Silvia entabla un tentativo romance con Toni (Ruben Ochandiano), y tiene una gran aliada en su amiga Maite (Nuria Gago), a quien también acompañamos desde la infancia. Ellos resultarán claves en el proceso de superación de Silvia.

 El tono de la dirección es íntimo y directo. Armendariz mantiene los planos más o menos cerrados, observando insistentemente a su protagonista. El efecto es casi claustrofóbico, duplicando quizás la manera en que Silvia experimenta el mundo, sin encontrar salida a su predicamento. La actriz consiguió una merecida nominación al Goya en la categoría de Mejor Actriz. Lluis Homar asume el difícil papel del padre depredador sin traicionar al monstruo interno. En la historia de su vida, este hombre no es consciente de su terrible patología. Acaso la película es más implacable con la madre, interpretada por Belén Rueda. En una de las pocas escenas escenas flojas del filme, Rueda impone la política de la negación sobre Silvia niña, cuando esta denuncia los ataques de su padre a través de un juego con muñecas. Es cierto que en hogares donde suceden estas cosas la negación y la codependencia conspiran para perpetuar el abuso, pero en las escenas de Rueda la película se acerca al tono didáctico que logra evitar la mayor parte del tiempo.

 Un profesional de la salud o un trabajador social podría iluminarnos cuán apegado a la realidad es el retrato de Silvia. Por lo menos, para este lego, el trabajo es convincente y contundente. Acaso conmueve más, porque tengo la impresión que en país como el nuestro, aún no existen las estructuras institucionales y sociales que permitan mitigar los efectos del abuso intrafamiliar. ¿A quién pueden acudir las Silvias de Nicaragua?

* “No Tengas Miedo” se estrena el lunes 17 de febrero del 2014 en el Cine Foro del Centro Cultural de España en Nicaragua. 7:00 pm. Entrada libre.

 

 

 

 

 

CINE FORO: “MIENTRAS DUERMES” (Jaume Balagueró, 2011)

Luis Tosar es el portero de tus pesadillas en "Mientras Duermes"

Luis Tosar es el portero de tus pesadillas en “Mientras Duermes”

El director Juame Balagueró saltó a la fama dirigiendo junto a Paco Plaza “[REC]” (2007), película de horror inscrita en la tendencia de “filmación encontrada” (found footage), popularizada por “El Proyecto de la Bruja Blair” (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999). Básicamente, es espectador mira las filmaciones ejecutadas por los mismos protagonistas. La edición suele ser cruda para simular la sensación de ver material en bruto, y el punto de vista es, incesantemente, el de la persona que opera la cámara. “[REC]” sigue al equipo de filmación de una televisora local barcelonesa mientras filman la rutina nocturna de una tropa de bomberos. No hay incendios en la agenda, pero sí el rescate de una vieja que lanza gritos desgarradores desde su apartamento. Al llegar al edificio de apartamentos, descubren que la víctima se ha convertido en un zombi enfurecido, que a dentelladas transmite su mal a cuanto vecino se le cruza enfrente. Encerrados en el edificio por fuerzas de seguridad, el video del camarógrafo es la única evidencia que queda de una feroz lucha por sobrevivir.

“[REC]” se convirtió en un éxito de taquilla en España, dio pie a una franquicia, consiguió distribución extranjera y se transformó en un re-make norteamericano – “Quarantine” (John Erick Dowdle, 2008) -. Pero el horror de esta naturaleza califica como cine de culto, manufacturado para una audiencia entusiasta pero pequeña. “Mientras Duermes” (2011) es el intento de Balagueró por trascender a una esfera más amplia de audiencia. Dirige con pleno control creativo, sin un co-director a su lado. La truculencia de la “filmación encontrada” es abandonada por un estilo mas clásico y conservador. Es un thriller psicológico donde la mayor parte de la violencia es de orden emocional y no físico, y cuando es física, casi siempre permanece fuera de cámara. De su antecesora queda una similar fascinación por el confinamiento urbano y la observación aguda a diferentes tipos de personas obligados a convivir en un sólo lugar.

César (Luis Tosar) es el portero de un edificio de apartamentos. La primera vez que lo vemos, flirtea con la posibilidad de lanzarse desde la azotea. Las razones detrás de su impulso suicida se hacen claras en un extenso flashback. Su relación con los acomodados vecinos está nutrida de sordos resentimientos. Hasta la interacción con una amable septuagenaria tiene un matiz pasivo-agresivo. El intenso César odia al mundo y a sí mismo, y no tiene reparos en compartir estos sentimientos con su madre inválida, confinada en un hospital. Su única dosis diaria de felicidad ocurre cuando se acuesta al lado de la hermosa Clara (Marta Etura), la simpática vecina del piso superior. No es su novia. Ella ni siquiera sabe que él esta ahí. Cada noche, siguiendo una metódica rutina, César la droga con cloroformo y se entrega a la perversa fantasía de que son una pareja. Pero esto no puede durar. Vecinos entrometidos, amantes inoportunos y el instinto de auto-destrucción de César conspiran para llevar la situación a un punto de no retorno.

Tosar es un excelente actor, y crea a un psicópata magnético. La película necesita un actor de este calibre para que funcione la trampa del director, quien básicamente nos pone en los zapatos del villano, obligándonos a identificarnos con él a pesar de los crímenes que comete. Clara es la víctima, y con ella debería resistir toda nuestra simpatía, pero Balagueró y Tosar nos obligan a seguir a César. El suspenso de la película explota en cada paso en falso que César da, cada momento en que lo escapan de atrapar.

Balagueró dirige con mano segura. Es admirable como logra caracterizar a los vecinos en sus fugaces apariciones. Quizás por eso es decepcionante que Clara permanezca como una quimera. El director solo la trata como un objeto de deseo. Nótese un breve montaje en el que baila mientras se desviste en su departamento. El momento de escenificado como un virtual strip-tease para que la audiencia la acepte como una mujer sexualmente deseable. Quizás los perfiles difusos de la protagonista femenina sean efecto secundario del insistente foco en César, quien en realidad es incapaz de relacionarse con ella de una forma que no sea patológica. Etura ya se ha movido en la órbita siniestra de Tosar. En “Celda 211” (Daniel Monzón, 2009), interpretó a la esposa del oficial Juan Oliver (Alberto Ammann), el guardia novato que cae en la sombra del despiadado Malamadre (Tosar) durante un motín carcelario.

Después de la incesante cámara en primera persona de “[REC]”, Balagueró parece aliviado de dirigir a la antigua, con todo y trípode, dejando que sutiles movimientos de cámara y certera edición hagan el trabajo pesado. Los encuadres disciplinados sólo se abandonan en el acto de violencia gráfica que abre el tercer acto de la película y precipita su conclusión – es gráfico, pero nada comparado a la sangría de “[REC]” -. Balagueró omina el espacio y convierte al edificio mismo en un personaje, quizás el más fascinante después de César. Tome nota de como refleja en él la evolución de la sociedad. César, el proletario, vive en un sótano oscuro, condenado a una vida de servicio a los más afluentes. Las oficinas invaden los tradicionales espacios habitacionales de la ciudad. Los jóvenes profesionales bailan en sus apartamentos soleados y fotogénicos, mientras los pensionados que van de salida se aferran a sus plantas y sus perros para no sentirse más solos.

No sé como me siento ante el giro final de la película. Hay cierta tensión entre el escenario idílico y lo perverso de la resolución. Pero quizás eso sea lo que el director busca. Mantenernos constantemente incómodos. “Mientras Duermes” tiene la apariencia de una película “respetable”, pero en el fondo oculta la amoralidad de un zombi enfurecido. Para su próxima película, Balagueró vuelve al género que lo puso en el mapa. A la fecha de esta publicación, “[REC] 4: Apocalipsis” se encuentra en post-producción, con estreno programado para octubre 2014. Apúntenme entre los decepcionados. Sólo he visto la original de “[REC]”, pero la resolución que abre las puertas a las secuelas es su parte más floja. Después de construir una realidad concreta y convincente para sus monstruos fantásticos, el director saca de la nada el arma secreta del misticismo religioso para dar explicaciones sobre los eventos. Peor aún, casi duplica literalmente la puesta en cámara del final de “El Proyecto de la Bruja Blair”. “Mientras Duermes” puede ser menos dinámica, pero es la prueba de que Balagueró tiene futuro fuera del ghetto del horror.

* “Mientras Duermes” se proyectará este lunes 10 de febrero del 2014, a las 7:00 pm del Centro Cultural de España en Nicaragua. Entrada gratuita. “[REC]” se encuentra disponible en Netflix.com

CINE FORO: “EXTRATERRESTRE” (Nacho Vigalondo, 2011)

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El director español Nacho Vigalondo sabe que las limitaciones son la madre de la creatividad. No cuenta con los presupuestos millonarios de los taquillerazos de Hollywood, pero eso no quiere decir que no pueda desatar una invasión extraterrestre sobre Madrid. Pero más que explotar las posibilidades de esta premisa fantástica para someter a su audiencia a secuencias de acción y suspenso, Vigalondo emplea este viejo recurso de la ciencia ficción para empujar a su pequeño núcleo de personajes a una situación límite de corte romántico y ético.

Un hombre y una mujer despiertan después de una noche de sexo sin compromisos. Ni siquiera saben sus nombres, Julio (Julián Villagrán) y Julia (Michelle Jenner). Juntos descubren que durante el profundo sueño post-amoroso, la ciudad ha sido evacuada ante la llegada de un gigantesco platillo volador, flotando sin más señales de vida que sus luces parpadeantes. La pareja apenas procesa la noticia cuando dos hombres irrumpen en el escenario: Carlos (Raúl Cimas), la pareja oficial de Julia que llega para “salvarla”; y Ángel (Carlos Areces), un vecino enamorado de Julia de forma pasiva-agresiva. Unidos por la abstracta amenaza alienígena y confinados en el apartamento, sufren los embates de la indecisión romántica. El chiste subterráneo es que nada de esto importaría, si los extraterrestres fuera de cámara cumplieran el cliché de la ciencia ficción y conquistaran la tierra.

La invasión extraterrestre es apenas la excusa que mantiene unidos a los personajes incluso más allá de lo lógico. Podría haberse hecho una película similar con cualquier otra excusa: una plaga zombie, un desastre ambiental, una hecatombe apocalíptica. Bajo este marco narrativo decorativo, tenemos una comedia de enredos. Julia es el objeto de deseo de tres hombres que por si solos, no son hombres suficientes. Carlos es el macho sobre protector, Julio representa el deseo carnal y Ángel ofrece adoración incuestionable. Ella no puede tener a los tres al mismo tiempo. Entre ellos, el ego y la envidia los lleva a ponerse zancadillas que complican el entuerto amoroso. Julia miente sobre la naturaleza de su relación con Julio para no herir a Carlos. A su vez, Julio confiesa a ángel su relación sexual con Julia con el único fin de hacerlo sufrir. Cuando este reacciona tratando de revelar la verdad ante Carlos, los amantes indiscretos se lanzan a ejecutar una complicada charada sobre la existencia de extraterrestres infiltrados, que detona en el macho alfa peligrosos instintos paranoicos. Y para complicar más el asunto, Julia y Julio se están enamorando de verdad. Quizás.

En una genial imagen-insignia, Vigalondo sintetiza el espíritu de su película. Julio, diseñador gráfico de profesión, calcula el tamaño de la nave dibujando un diagrama que, lado a lado con la imágen de un televisor, reproduce dentro de la sala un virtual modelo a escala del platillo volador. El ingenio artesanal sumado a la creatividad tecnológica crea una ficción convincente. El director plantea una puesta en escena eficiente, y aunque buena parte de las escenas nos mantienen confinados en el apartamento, nunca nos sentimos atrapados por las circunstancias. Juiciosas salidas al exterior refuerzan la ilusión de Madrid como ciudad fantasma.

Pero si el mundo concreto de la película es convincente, su desarrollo dramático es mas problemático. Las motivaciones de los personajes se tuercen más allá de la credibilidad. Aunque el guión apunta a que Julio recupere su decencia, no queda mucha empatía para Ángel. Tome nota de como estos dos personajes encuentran su destino en dos secuencias “mentales”, filmadas en blanco y negro. Son estilísticamente congruentes, pero contrastan en que la de Ángel está basada en el equívoco y la mentira. Al final, la película lo reduce al villano de la pieza, que debe ser escarmentado. Es una decisión dramática válida, pero desentona por su crueldad intrínseca. Más problemático es el manejo de Julia, cuyos motivos se vuelven cada vez más elusivos. Pareciera ser el centro de la película, pero resulta ser sólo un esquivo objeto de deseo, tan vago como la amenaza extraterrestre. Esto es paticularmente frustrante porque Jenner derrocha carisma, y sus grandes ojos atónitos fueron hechos para dominar la pantalla grande. Al final, la película se revela como el viaje de un hombre re-descubriendo su decencia. Los actores asumen sus papeles con fortaleza, y elevan la película sobre los baches del guión. Estos son dolores de crecimiento. Vigalondo es un director a seguir.

* “Extraterrestre” se proyecta este lunes 3 de febrero del 2014 en el CINE FORO del CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA EN NICARAGUA, a las 7:00 pm. Entrada completamente gratis.

 

 

CINE FORO CCEN: “ELISA, VIDA MIA” (Carlos Saura, 1977)

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Geraldine Chaplin brilla en la confusión existencial de “Elisa, Vida Mia”

Es instructivo ver “Elisa, Vida Mía” inmediatamente después de “La Prima Angélica”. Son tan parecidas, y tan diferentes a la vez. Esa comedia de la memoria se adentraba en la psiquis masculina, oprimida en su desarrollo emocional por las fuerzas de estado, sociedad, iglesia y familia. “Elisa…” es igualmente inquisitiva con en género opuesto. Geraldine Chaplin es una mujer tratando de descubrir su identidad, entre una relación de pareja que se extingue y un padre remoto que literalmente se esta muriendo. Aquí la política no parece estar en la mira del director. Sus preocupaciones son acaso mas existenciales. Es un filme decididamente post-franquista. Sus protagonistas miran hacia adentro de si mismos, tratando de entender al otro, y a si mismo.

La desorientación es la tónica. La película inicia con en off, narrando los parametros de una crisis de pareja. Es un hombre el que habla, aunque el texto corresponde a una mujer, por el género y el sentido de las palabras. De hecho, es la voz de Luis (Fernando Rey), y su historia corresponde a la experiencia de su hija Elisa (Geraldine Chaplin), que se acerca junto a su hermana y su cuñado en el vehículo que ese momento vemos en la pantalla. Han pasado 20 años desde que Luis abandonó a su familia. Ahora, cuando él enfrenta un diagnóstico terminal, sus retoños lo visitan con afán conciliatorio. A la hora de partir, surge la idea de que Elisa se quede un poco mas. Ella accede, entre pasiva e intrigada por conocer al primer hombre que marcó su vida.

Luis no esta muy claro de porque abandonó a su familia. De hecho, vive una existencia solitaria, en una ruinosa casa de campo donde invierta las horas en escuchar música clásica y escribir. No sabe exactamente que es. Una novela, una autobiografía ficiticia, o la vida imaginada de las hijas que abandonó. No importa, porque cada cierto tiempo, quema los manuscritos. La convivencia de Luis y Elisa abre un verdadero laberinto existencial. El presente se mezcla con flashbacks en los cuales Chaplin interpreta a la madre de Elisa. También aparece en la dramatización de un misterioso episodio que Luis le cuenta, sobre como descubrió un día a una mujer asesinada cerca de su casa. Elisa lee los manuscritos a escondidas. También le acompaña a las clases de teatro que da en el pueblo, dirigiendo a unas huérfanas en un montaje de “El Gran Teatro del Mundo”, de Calderón de la Barca.

En “Elisa, Vida Mía” es difícil distinguir que es realidad, que es imaginación, que es recuerdo y que es deseo. O mas bien, la similitud entre estos planos de existencia y conciencia es precisamente lo que Saura quiere explorar. Las identidades de hombre y mujer, padre e hija, esposa y esposo, son como disfraces a los cuales los personajes recurren desesperadamente, tratando de encontrar uno que les quede. Luis, al final de la vida, observa la confusión con no poca diversión. Para Elisa, es pura agonía. Mas allá de sus circunstancias personales, representa a la mujer luchando por definirse. “No se hacer nada mas que ser su mujer”, dice en un momento de desesperación, contemplando la inminente separación de su pareja. Por un intrigante momento, la película nos regresa a la vida de Elisa en la ciudad. Pasamos del ambiente rural al urbano, para ver lo que sucede cuando decide confrontar a la amiga que le ha sido infiel con su esposo. Es un pasaje digno de David Lynch en sus momentos mas terrenales.

Sin el melancólico sentido del humor que permeaba a “La Prima Angélica”, “Elisa, Vida Mía” puede resultar mas demandante para el espectador. Sin embargo, es un sublime ejercicio cinematográfico que, apartando el vestuario de la época, se siente fresco y contemporáneo. La película es tan rica en significado, y tan profunda en sus misterios, que el mismo Saura ha vuelto a su guión para hurgarlo en forma de novela. “Elisa, Vida Mia” fue publicada en el 2011. Nunca es tarde para descubrirla.

* “Elisa, Vida Mia” se presenta el lunes 11 de marzo del 2013  en el CINE FORO del CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA EN NICARAGUA, ubicado en Managua, de la primera entrada de Las Colinas, 7 cuadras arriba. La proyección inicia a las 7:00 pm. La entrada es gratuita.

EN CARTELERA: “BEAUTIFUL CREATURES” (Richard LaGravenese, 2012)

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Englert es “Beautiful…”: esta “literatura para jóvenes adultos” tiene poco de literatura y nada de adulto.

El ejercicio de la cinefília moderna parece clase de contabilidad. Todos estamos pendientes de cuanto hace una película en la taquilla,y el dato se despacha como lema comercial. Las películas son “buenas” si hacen un cerro de plata, “malas” si no recuperan su presupuesto. Menos que espectadores, nos portamos como ejecutivos de los grandes estudios y Marvel, en una liga de fantasía. La mentalidad de masas juega un papel en esto: si la película “X” está proyectándose en mas de la mitad de los cines y todo el mundo va a verla, tiene que ser porque es buena, ¿verdad? Pues, no necesariamente. Y ahora con las redes sociales, esto funciona como con esteroides. Y si, los periodistas y críticos de cine somos parte del problema.

Para muestra un botón. Véase el caso de “Hermosas Criaturas”, un romance juvenil de fantasía perfectamente modesto. Sin embargo, una vez que se matiza como “el nuevo ‘Crepúsculo’”, adquiere otra dimensión. Que “Crepúsculo” sea algo que digno emularse es debatible, a no ser que uno sea ejecutivo de la distribuidora Summit o fanático de Stephenie Meyer. Pero ese es el talón de Aquiles del filme. Lo mas interesante sobre esta película es como ha fracasado a la hora de cumplir las expectativas que llevaron a su nacimiento. A pesar de ciertas deficiencias en su reparto, es mejor que “Crepúsculo”. Pero bueno, eso no es TAN difícil así. Nota chismosa: ¡la actriz Alice Englert es hija de la gran directora australiana Jane Campion, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes por “El Piano”! ¿Que diría mamá de estas “Creaturas”? Vea mi reseña aquí, en la revista DOMINGO del diario LA PRENSA.

 

 

ESTRENO: “HITCHCOCK” (Sacha Gervasi, 2012)

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Anthony Hopkins como “Hitchcock”: pálido retrato del artista como artista.

Tendrían que haberse quedado hasta que los créditos finales terminaran de correr para ver la imagen de la foto, una modesta toma extra que cierra con broche de…¿plástico? la entretenida, pero decepcionante “Hitchcock”. La película no pasa la prueba de ser tan interesante como los filmes originales del artista que pretende retratar. Seguramente se puede hacer una buena película sobre la agonía y el éxtasis de “Psicosis”, pero esta no lo es. Puede leer mi reseña aqui, en el re-diseñado sitio web de Confidencial.com.ni. Anímese a pasear por otras secciones del sitio. Es la mejor fuente de noticias y análisis sobre Nicaragua que encontrará en la web. Si, estoy haciendo un comercial. Es algo que Hitch apreciaría, siendo el maestro del marketing que fue.