«CASINO ROYALE» (Martin Campbell, 2007)

«CASINO ROYALE» (Martin Campbell, 2007)

MIkkelsen, Wright y Craig lo juegan todo en «Casino Royale»

Cínico como soy, llegué con poco entusiasmo al estreno del nuevo, renovado y mejorado James Bond. Vaya sorpresa la que me llevé. La decrépita franquicia ha recibido una inyección de adrenalina en el corazón. 22 películas, 6 actores y 43 años después de que 007 disparara el primer tiro en “Dr. No” (1962), el avejentado agente secreto cobra nueva vida. Como lo consiguieron? Pues, tomandose el asunto mortalmente en serio.

Todo empieza desde 0. O desde 006. La escena inicial constituye el “trabajo” que le otorga al agente James Bond (Daniel Craig) el status superior de 007. La secuencia es en blanco y negro, gráfica y despiada en su violencia. No hay mayores acrobacias o efectos especiales, apenas un sutíl efecto de montaje que muestra por un segundo la foto de familia del traidor ajusticiado a sangre fría por Bond. Esto marca la pauta de un vigoroso thriller de acción que vuelve a encontrar el pulso de las turbulentas emociones escondidas bajo el sofisticado exterior del personaje. No desmaye. Hay espectaculares persecuciones y diálogos de doble sentido, pero todo esta infectado por un sentido de consecuencia, de urgencia real. Cuando Bond persigue a un guerrillero, corriendo sobre las vigas de un edificio en construcción, o se enfrasca en duelo verbal y contacto carnal con las proverbiales “Chicas Bond”, no hay distanciamiento irónico de la acción o las palabras.

La trama vuelve a la novela en que Ian Fleeming introdujo a su icónico personaje. El agente 007, una bala perdida en el servicio secreto británico, es reclutado para una misión especial solo por su talento para los juegos de azar. Debe quebrar en un millonario juego de poker a Le Chiffre (Mads Mikkelsen), el banquero estrella del terrorismo internacional, para obligarlo a colaborar con las autoridades. No crea que se pasará la película en una mesa de fieltro verde. La intriga alrededor de la partida extiende sus tentáculos alrededor del globo.

No soy un profundo conocedor de la mitología de Bond. Apenas he disfrutado algunas versiones de Sean Connery, y he sufrido las incursiones de Pierce Brosnan – no por culpa del actor, sino por el tomo remoto y mecánico de las películas. No puedo decir que este el mejor Bond de todos los tiempos, pero si puedo decir que es una de las mejores piezas de entretenimiento escapista de los últimos años. El director Martin Campbell presenta un refinado control de las convenciones del cine de acción, ennoblecidas por el excelente trabajo de todo el reparto. Daniel Craig trata su personaje con la misma seriedad que le ha prodigado a sus papeles anteriores. El actor de carácter – recientemente visible en “Munich” (Steven Spielberg, 2005) – eleva a un plano superior el juego de las estrellas perezosas. Eva Greene y Caterina Murino desafian la concepción decorativa comúnmente asociada con la mujeres que rodean a 007. Son bellas pero sustanciales.

Hay suficientes resabios del clásico modelo Bond para satisfacer a los fanáticos. Pintorescas locaciones, fantásticos autos, un jefe gruñón (Judy Dench repite como “M”). La secuencia de créditos de animación estilo retro se luce en la pantalla grande, con todo y el rimbombante tema musical cortesía de un cantante atípico ( en este caso, Chris Cornell, vocalista de “Audioslave”). Las secuencias de acción son intrincadas pero bellamente – y claramente – editadas. También esta presente el clásico remanso sospechoso del tercio final. En todas las películas de la serie que he podido ver, el ritmo de la película decae en cierto punto, como antesala de un giro final. En este caso lo disculpo, porque tiene razón de ser dentro del gran esquema de la trama. Y a pesar de poco mas de dos horas de duración, la película vuela. Bond ha vuelto por todo lo alto. Ojalá puedan mantener el nivel en la próximas aventuras.

  • Publicada originalmente en enero, 2007.

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