«CANSADA DE BESAR SAPOS» (Jorge Colón, 2006)

«CANSADA DE BESAR SAPOS» (Jorge Colón, 2006)

Dios sabe que necesitamos películas frívolas de vez en cuando. No todo lo que se ve en el cine puede ser oscuras exploraciones bergmanianas sobre la futilidad de la vida y la inexorabilidad de la muerte. Sin embargo, mientras miraba “Cansada de Besar Sapos” , una supuesta comedia romántica, yo no podía hacer mas que pensar en la futilidad de la vida y la inexorabilidad de la muerte. Esta no es una película frívola. Es menos que eso. Es un largo comercial de toallas sanitarias Saba. Automóviles Peugeot. Computadoras Apple. Celulares Sony Ericsson. Tarjetas de crédito Banamex. Gimnasios Sports City. Lo que toda chica bien de Coyoacán debe tener para ser feliz. Todo eso, y un buen hombre. Ahí tienen ya la película.

La trama es incidental. Martha (Ana Serradilla) vive desconfiando de la fidelidad de su pareja, el salamero ejecutivo Roberto (Juan Manuel Bernal). Sus temores se confirman al descubrirlo en un club de strippers con los pantalones caidos. Despechada y azuzada por Paquita la del Barrio (si, esa Paquita la del Barrio), Martha decide convertirse en una “hombreriega”: una mujer que enamora y desecha amantes con la misma facilidad imputada a los hombres. Recurre a un sitio web de citas, que le presenta un zoológico de pretendientes. En la periferia orbita el amor de verdad, en los zapatos de un joven actor (José María de Tavira).

“Cansada…” no es una mala película por su cualidad escapista, o por su banalidad. En primer lugar, es mala por la pobreza de su manufactura. La fotografía es plana e irregular. La edición oscila entre apenas eficiente, torpe a francamente confusa. El guión incluye una cínica lista de ingredientes de comedia romántica norteamericana. Serradilla es una chica estilo “Sex and the City”. En lugar de tener un amigo excéntrico, tiene tres: una vecina psicóloga, una compañera de oficina ninfómana y un flamante gay. También hay un pariente comprensivo. No olvide el novio infiel, el enamorado ideal, y los galanes desechables. Los actores apenas se registran dentro de los arquetipos que habitan. El director Jorge Colón los trata como a un paquete mas de toallas sanitarias. Los deposita en un punto de la pantalla y los retrata. Punto.

Acaso esta lamentable película sirva un propósito didáctico. Estamos ante un ejemplo extremo del cine tratado como producto, purgado de cualquier afán de comentar sobre la vida, las emociones, el amor y el desamor. “Cansada…” no quiere contarle una historia, o entretenerlo. Quiere venderle accesorios para emular el estilo de vida de la nueva clase media alta latinoamericana. Es un aborto conceptual producido por un focus group de ejecutivos de publicidad. De malos ejecutivos de publicidad. He visto mas creatividad, ingenio y humanismo en algunos spots comerciales de 30 segundos.

  • Publicada originalmente en mayo, 2007.

Deja un comentario