“BEOWULF” (Robert Zemeckis, 2007)

“BEOWULF” (Robert Zemeckis, 2007)

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Angelina Jolie es la madre del monstruo en “Beowulf”

Acudí al estreno de “Beowulf” con aprensión. La publicitada mezcla de animación digital, mito milenario y convenciones del cine de acción contemporáneo era demasiado parecida a la alienante “300” (Zack Snyder, 2007). Se exhibe en versión original con subtítulos en español y versión doblada al español. Los distribuidores operan en el entendido que como es una película de dibujos animados, es para niños. Olvídese de esos prejuicios. “Beowulf” solo tiene la apariencia de un video-juego testosterónico, y definitivamente no es apta para niños…a no ser que quiera traumatizarlos con escenas de violencia gráfica y usar la película como excusa para revelarle a sus pequeños los misterios de la sexualidad humana.

“Beowulf” es un poema épico, quizás las mas antigua pieza de literatura anglosajona consignada en escritura entre los siglos V y XII por un amanuense desconocido, después de transmitirse verbalmente desde tiempos inmemoriales. La trama se desarrolla en la Dinamarca medieval, donde un guerrero llamado Beowulf se enfrenta al temible monstruo Grendel y su aterradora madre. Los guionistas Neil Gaiman (Stardust) y Roger Avary (Pulp Fiction) acomodan el episodio como una historia de pecado y redención. El director Robert Zemeckis visualiza la película a través de la tecnología de “captura de movimiento”, que empleó inicialmente en “The Polar Express” (2004). Actores de carne y hueso visten ropas cubiertas de sensores, que permiten registrar digitalmente sus movimientos mientras actuan entre cientos de cámaras y un ciclorama. Después, un ejército de animadores creará digitalmente los personajes y todo lo que les rodea.

La animación digital es perfecta para simular acrobáticos movimientos de cámara, o representaciones creíbles de elementos fantásticos que no tienen comparación directa con nuestra realidad material. No en balde el personaje mejor logrado es el monstruo Grendel (Crispin Glover), visualizado como un malformado hombre de dimensiones gigantes, con los órganos internos expuestos. Añada sus pavorosos alaridos, y el resultado es una verdadera criatura de pesadilla.

El talón de Aquiles de la tecnología sigue siendo la representación del ser humano. El avance en la creación de texturas presenta una curiosa situación: los personajes masculinos, con arrugas o vello facial, son mas creibles que los femeninos. En algunas tomas, olvidará que el Rey Hrothgar en pantalla no es el verdadero Anthony Hopkins. Pero la Reina Wealthow siempre aparece como una muñeca emulando a la luminosa Robin Wright Penn. Las computadoras pueden conjurar un dragón escupe-fuego, o darle al cincuentón Ray Winston el musculoso cuerpo de un atleta veinteañero que ostenta el joven Beowulf, pero aún no pueden simular la chispa vital de la mirada humana. Dibujan las arrugas, pero no la sensación de tiempo, experiencia y vida que las produce.

El éxito desigual de la tecnología es sólo uno de los factores de distracción. La necesidad de alcanzar un clasificación PG-13, que en el mercado norteamerica permite el libre acceso del público adolescente, impone curiosas decisiones creativas. A pesar de la franqueza sexual del lenguaje, los tabúes del cine norteamericano son honrados hasta extremos ridículos. Siguiendo la historia original, Beowulf pelea completamente desnudo contra Grendel. Sin embargo, Zemeckis procura que sus “partes nobles’ estén siempre estrategicamente cubiertas por utileria u otros personajes. Ya “Austin Powers” (Jay Roach, 1997) parodió sin piedad ese miramiento. Peor aún, cuando la demoníaca madre de Grendel (encarnada por Angelina Jolie) emerge de las aguas para tentar al héroe, viene virtualmente desnuda pero con pezones conspicuamente ausentes. Digo virtualmente porque tecnicamente no esta desnuda. Esta “cubierta de oro”.  Desnudez total le habría granjeado la clasificación “R”, costándole varios decenas de millones en taquilla. Sus anacrónicos tacones de stripper al menos delatan sentido del humor.

Al final de la gesta, por eso “Beowulf” triunfa donde los “300” fracasaron, aún cuando la película de Snyder tiene alguna ventaja porque sus actores no fueron comletamente suplantados por dobles animados. “Beowulf” tiene sentido del humor, y un guión que ostenta una genuina preocupación por examinar la falibilidad humana que se oculta detrás de la bravuconería y la heroicidad. Los mismos personajes tienen conciencia de las abolladuras en la armadura del ego de Beowulf. Esa melancólica idea, sumada al horror primario que Grendel siembra a su paso, elevan la película sobre las limitaciones de la tecnología y los caprichos de la industria. Si tan sólo Zemeckis hubiera confiado en la capacidad del ser humano para conjurar emociones.  Hasta la fecha, recrear a actores con computadoras es redundante, por no decir reaccionario. A la hora de proyectar sentimientos, la tecnología de punta todavía no supera estas viejas máquinas orgánicas de carne y hueso.

  • Publicada originalmente en noviembre, 2007

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