«VANTAGE POINT» (Pete Travis, 2008)

«VANTAGE POINT» (Pete Travis, 2008)

Únanse tantos puntos de vista dispersos en un solo atentado: Quaid investiga sobre la marcha en «Justo en la Mira».

El presidente de Estados Unidos (William Hurt) visita España para firmar un tratado anti-terrorista. Desde la unidad móvil de una cadena de noticias, una productora (Sigourney Weaver) observa  la acción registrada por las cámaras que transmitirán el acto desde la Plaza Mayor de Salamanca. El presidente llega rodeado de agentes de seguridad (Matthew Fox y Dennis Quaid son los mas destacados). Entre la multitud que abarrota la plaza, un turista norteamericano (Forest Whitaker) filma con su cámara casera. Tres extraños de múltiples nacionalidades (Eduardo Noriega, Ayelet Azur y Edgar Ramírez) merodean con motivaciones ocultas. De repente, suenan disparos. El presidente cae. El pánico se desata.

Estos acontecimientos ocurren en un lapso de mas o menos 23 minutos, que serán re visitados desde el punto de vista de cada personaje de consecuencia.  Es el efecto Rashomon, asi bautizado por la clásica película de Akira Kurosaw, en la cual los personajes involucrados en un crimen recapitulan lo sucedido desde sus perspectivas individuales. Kurosaw pretendía  mostrar la elusiva naturaleza de la verdad. En esta caso, la verdad es tangible. El truco de cambiar de perspectiva solo sirve para retartadar revelaciones climáticas, dándole un aire de novedad a un “thriller” de acción que resulta menor que la suma de sus partes. Cuando la película planta a una niña frente a una ambulacia conducida a toda máquina por terroristas desesperados, sabemos que el plan maestro es generar suspenso banal. Al final se abandona el esquema narrativo, y se estira el tiempo para cerrar la historia después de una climática persecución.

A pesar de todo, “Justo en la Mira” tiene valor de entretenimiento. Los primeros episodios funcionan porque el terreno esta fresco,  y uno trata de atar los cabos. Sigourney Weaver es tan buena que apena que la dejen encerrada en el camión de la televisora. Hurt añade otra simpática caricatura al sobrepoblado catálogo de imitaciones de George W. Bush (ya quisiera W tener la mezcla de gravedad e ironía de Hurt). Quaid se revela  como el centro moral del film, y salva el desenlace de ser una pérdida total. En su órbita las explosiones, choques y tiroteos son distracciones innecesarias.

  • Publicada en enero, 2008.

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