ESTRENO: “Magic Mike”

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MacConaughey y Tatum, en una de las pocas escenas en que llevan camisa puesta.

Me apena que “Magic Mike”, la última película de Steven Soderbergh, no haya sido estrenada a tiempo para ganarse un espacio en mi lista de las mejores películas del año. Puede leer mi reseña en la revista DOMINGO del diario LA PRENSA. Es una película francamente exótica, no solo por su intención de retratar con seriedad el mundillo de los strippers masculinos, si también porque representa una especie de película abandonada por los grandes estudios de Hollyood: la comedia adulta, entendiendo como “adultos” los intereses que van mas allá de la escatología, el consumo de sustancias y la misogonía (Si, “Que pasó Ayer?”, estoy hablando de vos).

El marketing de la película sugiere una celebración morbosa del físico masculino, pero la agenda de Soderbergh es mas compleja. Soderbergh hace un corte transversal en el espectáculo de poca monta para revelar los engranajes del negocio. Channing Tatum y sus compañeros de reparto se pasean semidesnudos la mayor parte del metraje, pero lo que queda al descubierto es la futilidad de sus sueños de movilidad economica.

Venga para ver los abdominales, quédese para la excoriación del capitalismo. El director esta del lado del proletario. Mike trabaja de día en construcción, mantenimiento de piscina, básicamente lo que salga. De noche, es “Magic Mike”, estrella que encabeza la revista de stripping masculino administrada por Dallas (Matthew McConaughey), un jefe que no está por encima de ponerse una tanga de barras y estrellas y cerrar el show con un número de exposición total.

Mike atesora vagos planes de monetizar su hobby de diseñar muebles con objetos de desecho. Quiere convertir la basura en oro, en mas de un sentido. Hay otra olla de oro al final del arcoiris. O más bien, un supuesto club en Miami Beach que Dallas aspira a comprar, y en el cual Mike sería socio. “Sería” es la palabra clave. Otro elemento aspiracional se manifiesta en su relación con Joanna (Olivia Munn), una estudiante de maestría en psicología que supuestamente frecuenta el mundo de Mike en busca de sujetos de estudio para su tesis. Sin embargo, la burguesa bisexual pasa mas tiempo armando trios con Mike que estudiando la conducta del ser humano. El proletario no tiene futuro alguno con ella. La relación es sólo otra distracción mas que alimenta el sueño de movilidad económica y social.

La futilidad de sus esfuerzos se hace patente a lo largo de la película. Peor aún, el único capital real que posee – su cuerpo, su apariencia física – tiene fecha de expiración. La aparición del adolescente Adam (Alex Pettyfer), un bala perdida al cual cubre con sus alas, hace sonar la alarma. Si Mike no se apresura, terminará como el patético Tarzan (Kevin Nash) que redondea el cuerpo de baile, un cincuentón grueso que debe usar un vendaje en la rodilla para ejcutar lastimosamente los números de baile.

El único capital genuino que Mike posee es su cuerpo. En ese sentido, es como Chelsea, en “The Girlfriend Experience”, película previa del director estrenada en el 2009. El título hace alusión a un servicio especializado de prostitución de alto costo: la mujer participa de la visa social del cliente – van a fiestas, al cine, a cenar – además de ejecutar el acto sexual. No sólo vende sexo, sino también intimidad emocional con periodicidad recurrente. La ilusión de tener una novia, para millonarios sin tiempo para una relación verdadera.

Al igual que Mike, Chelsea aspira a superarse económicamente. Trabaja en el diseño de un website propio, consulta asesores de imagen, y en un episodio particularmente humillante, se somete a los trucos de un “erotic connoiseur” – interpretador por el erudito crítico de cine Glenn Kenny -. Todo sea en el nombre de la diversificación, la movilidad económica, el dinero.  Chris (Chris Santos), el novio de Chelsea, también trabaja con el cuerpo. Es entrenador de gimnasio, albergando sus propios sueños emprendedores. Como Chelsea, vendiendo una ilusión que le permite a ella misma jugar a que habita en un mundo de privilegi, Chris se cuela en un fin de semana de placer que sus clientes, corredores de bolsa de Wall Street, se arman en Las Vegas.

Mas experimental que “Magic Mike”, “The Girlfriend Experience” posee otra dimensión de significado. Sasha Grey es famosa como actriz de películas pornográficas. Al igual que su personaje, se esta “diversificando” al trabajar en una película de esta naturaleza, con un director del calibre de Soderbergh. Es un debut en el cine “respetable”. Pero para Soderbergh, Hollywood es simplemente otra industria, rigiéndose por las mismas reglas.

Mike y Chelsea no tienen chance de alcanzar sus sueños, sólo de albergar ilusiones y verlas desvanecerse. Nunca alcanzarán el nivel de éxito económico al que aspiran porque el sistema no lo permite realmente. ¡Ah! ¡El sistema! Soderbergh critica el capitalismo, o mas bien, las falsas ilusiones que siembra en las personas. Pero esto no se trata sólo de Estados Unidos, o “El Imperio”. Los sueños de movilidad económica se tienen en todos lados, de hay viene el culto al empredurismo que impera hoy día. Además, el “socialismo del siglo XXI” funciona como el capitalismo. En el corazón de cada nicaraguense hay una camioneta Toyota. Y para conseguirla, hay gente dispuesta a hacer cosas peores que quitarse la ropa y bailar.

* “Magic Mike” se está proyectando en cines. “The Girlfriend Experience” está disponible en Netflix.

ESPECIAL: Las Mejores Películas (que vi en el cine) en el 2012.

Asa Butterfield y Chloe Moretz viendo cine...en el cine. ¡Que retro!

Asa Butterfield y Chloe Moretz viendo cine…en el cine. ¡Que retro!

Me toca pasar el por el ritual de fin de año, en el cual todos los críticos de cine editan una lista con las mejores películas que vieron en el año. Es una tarea agridulce. Primero, porque funciona como uno de esos hitos que marcan el paso del tiempo. Segundo, porque hace manifiesta nuestra marginación del mundo de la cinefília internacional. Mientras los críticos de países desarrollados exaltan las virtudes de “Tabú”, del portugués Miguel Gómes; o la película independiente estadounidense “Beast of the Southern Wild” (Behn Zeitlin, 2012), este servidor debe ceñirse a la cartelera propia de nuestro mercado. La verdad, no debería quejarme. Afloraron verdaderas rarezas, como “Shame” y “We Need to Talk About Kevin”, títulos que engalanaron muchas listas del 2011. Si, el estreno inmediato y oportuno se reserva solo para secuelas de acción. Las películas con intereses mas adultos y propuestas estéticas mas arriesgadas llegan tarde, si es que llegan del todo.

Tecnicamente podría haber visto “Beast of the Southern Wild” a tiempo para incluirla en la lista. Rentarla cuesta $4.99 en la tienda digital de iTunes. Si tuviera menos escrúpulos, probablemente podría rastrearla pirateada en internet. Mi problema es que siempre albergo la esperanza de que por un accidente del destino, vendrá al cine. Y a pesar de las hordas parlanchinas blandiendo teléfonos de pantalla super luminosa, aun prefiero ver películas en el cine. Quizás por eso mismo, opero en el entendido que listas como estas funcionan en la medida en que trabajan sobre un plano de referencia común. Todos tenemos, mas o menos, igual al acceso al cine. Es plausible que hayan visto estas películas. Y habiendo sido distribuidas comercialmente en Nicaragua, es mas que probable que los encuentren facilmente en video. Al menos tres de ellas ya están disponibles en Netflix.

Flaco favor le haría a mis lectores si basara mi lista en películas a las cuales no pueden acceder. O quizás, sea tremendamente oneroso hacerlo si quieren hacerlo legalmente. Aún me resisto al canto de sirena de la piratería. El grueso del cine que veo es, apropiadamente, en el cine. El resto, comprado en video legal e importado, o adquirido en línea a través de suscripción o renta. Esos canales se abren a un universo demasiado amplio. Entre mis mejores experiencias cinéfilas del año esta la primera temporada de la serie “Deadwood”, de David Milch, estrenada en HBO en el 2004; y “El Carruaje Fantasma”, clásico silente del sueco Victor Sjostrom que data de 1921, que la Colección Criterion distribuye en una versión restaurada que parece filmada ayer. Pero, ¿es justo meter en la competencia filmes del canon clásico? Cada vez mas, el mejor cine viene del pasado, o nace en televisión, o es un exótico disco o archivo digital que solo unos cuantos descubren – “we happy few” -. Quizás para el próximo año, me anime a preparar listas alternativas, individuales y egoistas. ¿”Mejores Películas en Netflix”? ¿”Mejores Películas en Blanco y Negro”? ¿”Mejores Películas No Norteamericanas?”Las opciones son infinitas, y ese es uno de los grandes problemas. El filtro del estreno es en el cine es tan simple y bello.

Por lo pronto, sepan que esta lista, publicada en CONFIDENCIAL, esta límitada por la oferta de la cartela comercial y sus particularidades, inevitablemente sesgada hacia la cultura anglosajona y ligeramente desfasada por los patrones de distribución que nos gobiernan. Por una semana, se me quedó fuera “Magic Mike” (Steven Soderbergh, 2012). De haberla incluido, mi lista habría contenido 12 y no 11 títulos (si, no hice la tradicional lista de 10). Visite el artículo para mas información y los trailers de las películas. En orden alfabético, las mejores películas que vi en el cine en el 2012 fueron:

1. Argo (Ben Affleck, 2012)

2. Chronicle (Josh Trank, 2012)

3. The Descendants (Alexander Payne, 2011)

4. Hugo (Martin Scorsese, 2011)

5. Metal y Hueso – De Rouille et  D’Os (Jacques Audiard, 2012)

6. Palabras Mágicas para Romper un Encantamiento (Mercedes Moncada, 2012)

7. Shame (Steve McQueen, 2011)

8. Tinker Tailor Soldier Spy (Tomas Alfredson, 2011)

9.To Rome with Love (Woody Allen, 2012)

10. Skyfall (Sam Mendes, 2012)

11. We Need to Talk About Kevin (Lynne Ramsay, 2011)

* Tarde a la fiesta: Magic Mike (Steven Soderbergh, 2012), Life of Pi (Ang Lee, 2012).

ESTRENO: “Calvet”

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Poster oficial del Festival de Cine de Miami 2013: pintura de Jean Marc Calvet

El cine voltea la mirada al mundo del arte. Sólo este año, el circuito de los festivales y las cinematecas brindaron pantalla a “Marina Abramovic: The Artist is Present” (Matthew Ackers & Jeff Dupree, 2012), sobre la artista de performance originaria de Serbia. Un halo de bienvenida rebeldía rodea a “Ai Wei Wei: Never Sorry” (Alison Kaiman, 2012) sobre el artista y activista que vive colmando la paciencia del régimen de Beijing. Es difícil ver este tipo de películas en nuestras pantallas, pero Nicaragua tuvo su fortuita contribución al sub-género de documental confesional sobre artista vivo y practicante. OK, el artista en cuestión es de origen francés, y el director es británico, pero no dejemos que los detalles se interpongan en nuestra adhesión a una tendencia internacional ¡Con lo difícil que nos resulta sentirnos conectados al mundo!

El artista en cuestión es Jean Marc Calvet, pintor que reside en la pintoresca ciudad de Granada. Desde ahí, se ha convertido en una estrella internacional. Para muestra, un botón: la imagen que ilustra esta entrega es el poster que el prestigioso Festival de Cine de Miami comisionó al pintor. La película de Dominic Alan es bastante conservadora en su forma, pero Calvet es un personaje carismático, y excelente narrador de su propia vida. Puede leer aqui mi reseña publicada en Confidencial. Mejor aún, puede ir a verla a los Cinemas Galería

Independientemente de la subjetividad de su narrativa, la historia de “Calvet” puede tener mucho valor terapéutico y motivador para las personas que sufren o conviven con personas que padecen alguna adicción. Ese es solo uno de los demonios personales que el artista batalla en el curso de su asombrosa odisea personal.

ESTRENO: “El Hobbit”

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Demasiados enanos estropean el caldo: como quiera que se llamen, en “El Hobbit”.

Quizás siempre debe haber lugar en el panorama del entretenimiento para un visionario convertido en mercader. Ahora que George Lucas vendió los derechos de “La Guerra de las Galaxias” a Disney, Peter Jackson aparece como relevo para la posición. “El Hobbit: Un Viaje Inesperado” representa su regreso a la ‘Tierra Media’ de los libros de J.R. Tolkien. Pueden leer mi reseña aqui, en la revista DOMINGO del diario LA PRENSA.

Sin embargo, lo mas interesante de la película tiene que ver con la técnica que se pretende introducir con ella. El cine tradicional se filma y se proyecta a 24 fps (‘frames per second’ – cuadros por segundo). Eso quiere de decir que un segundo de imagen en movimiento está realmente formado de 24 imágenes estáticas que corren una tras otra, creando la ilusión de sonido. De la misma manera en que “Avatar” metió como caballo de Troya el nuevo 3D, ahora la industria quiere que 48 fps sea el estandar. Con el doble de imágenes constituyendo un segundo de proyección, en teoría el movimiento se vuelve mas fluido, y la realidad retratada…pues, mas real, mas cercana a lo que mira el ojo humano. ¿Es eso algo necesariamente bueno? Todavía no lo sé.

El pre estreno al que asistí el pasado miércoles 12 de diciembre estaba supuesto a proyectarse en 48fps. Sin embargo, a última hora, Technicolor, la empresa procesadora de los archivos digitales empleados para la proyección, se hecho para atrás. En teoría, ya se está presentando en el formato, pero aún no he podido encontrar el tiempo para someterme de vuelta a la aplanadora de Jackson y formar mi propio criterio sobre los efectos del incremento. No es fácil liberar un bloque de tres horas de tiempo cuando no se es crítico de cine de tiempo completo. Por el momento, entonces, los dejo en suspenso. O mejor aún, si ya vieron la película a 48 fps, cuéntenme que les pareció. ¿Notaron la diferencia? ¿Fue para bien o para mal? Espero sus comentarios.

EN LÍNEA: “La Hermana de tu Hermana” (Your Sister’s Sister)

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En el bosque de tus sentimientos: Mark Duplass, Emily Blunt y Rosemarie DeWitt.

¿”La Hermana de tu Hermana”? Es decir, vos. O mas bien, Rosemary DeWitt. ¡Creo! Usted puede ver a la actriz en el ingrato papel de la esposa de Ben Stiller en “Vecinos Cercanos del Tercer Tipo”…¿pero porqué habría de hacerse eso a usted mismo? Además, los talentos de la actriz están mejor servidos en “Your Sister’s Sister”, comedia dramática de Lynn Shelton, disponible en NETFLIX con subtítulos en español. Cuenta con una buena actuación de la británica Emily Blunt, desperdiciada en películas como “El Hombre Lobo” y “La Pesca del Salmón en el Yemen”.

La película es también un buen ejemplo del “mumblecore”, subgénero norteamericano dedicado a los problemas sentimentales y existencialista de jóvenes adultos urbanos. O a como diría un amigo mío, “problemas de gente blanca”. Igual, hay mucho que apreciar en esta modesta comedia. Puede leer aquí mi reseña publicada en Confidencial.

ESTRENO: “Vecinos Cercanos del Tercer Tipo” (The Watch)

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“Vecinos Cercanos”: cualquier alusión a “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo” es un insulto a Spielberg.

“Vecinos Cercanos del Tercer Tipo” es una comedia vulgar y desechable. Puede leer mi reseña publicada en la revista DOMINGO del diario LA PRENSA aquí. Los límites de espacio no me permitieron tocar un tema foráneo a la película, pero curiosamente conectado con su contenido.

 Por pura casualidad, quedó atrapada en un crisis de relaciones públicas. La noche del 26 de febrero de este año, en un suburbio de Miami, Trevyon Martin, un adolescente de 17 años de raza negra, fue asesinado por George Zimmerman, un hispanoamericano blanco. El muchacho caminaba por el vecindario habitado por blancos e hispanos para acortar la ruta a su casa de habitación. Aparentemente Zimmerman, azuzado por prejuicios raciales, confrontó al muchacho. En la discusión, le disparó a quemarropa cegándo su vida. El trágico caso cristaliza las tensiones raciales que en pleno siglo XXI, aún ebullen en Estados Unidos. El presidente Obama dijo en un conmovedora declaración, que si tuviera un hijo varón, se parecería al muchacho asesinado. 

¿Donde esta la conexión con la película? Pues bien, la defensa de Zimmerman recurrió a la figura de la “Vigilancia Vecinal” para justificar las acciones del hechor. El título original de la película era “Neighborhood Watch”, y todo su marketing estaba orientado a resaltar ese hijo de la trama. Lo último que quieres a la hora de promover una comedia, es que alguien la asocie con un crimen racial. El título se cambió a “The Watch” y el marketing fue re-diseñado para destacar los elementos de ciencia ficción de la trama, ya no los de violencia gráfica. 

Uno de los efectos de la sensibilización cultural en la sociedad norteamericana ha sido la desaparición de los villanos de cajón en Hollywood. La guerra fría permitió que durante décadas, los comunistas fueran los malos-todo-propósito. En los albores del cine, la clásica “Birth of a Nation” (D.W. Griffith, 1915), glorificaba al Ku-Klux-Klan y servía como piscópata violador a un esclavo negro liberado. La clave está en la diferencia. Todo lo que es distinto y ajeno, acarrea consigo recelo. Es un proceso de anti-identificación. Los prejuicios ofrecen atajos para decodificar la película y asignar rápidamente simpatías. A medida que el público se vuelve mas culto, educado y abierto a otras culturas, se produce un cortocircuito en el orden establecido. Los creadores de películas deben trabajar mas y crear personajes mas complejos, en los que raza y nacionalidad no sea factor de villanía.

Excepto en el plano de la fantasía. Nadie va a defender los derechos de los alienígenas. Sin embargo, la violencia hacia lo diferente esta siempre ahi. Si llega a ver “Vecinos Cercanos…” – deje de leer si piensa verla, y sigue después -, verá como sus realizadores se aprovechan de los resabios de racismo y xenofobia que aún pululan en el subconciente de la audiencia. El vecino mas sospechoso de ser “el malo” es caricaturescamente afeminado. La película revela eventualmente que sólo es un entusiasta de las orgías, pero para ese entonces, ya lo utilizó como objeto de escarnio y burla. El alienígena infiltrado resulta ser el único personaje negro de la película. Tiene un nombre ridículo – Jamarcus – y acento británico. Entre ellos dos, la película recure a homofóbia, racismo y xenofobia como combustible cómico.

Y muy en el fondo, esta el miedo al inmigrante. La primera víctima de los alienígenas es un hispano que acaba de convertirse en ciudadano norteamericano. No es digno de vivir como tal. También acarrea consigo un cabo suelto de la trama: para celebrar, se ha hecho un tatuaje con la leyenda “Proud to be American”. Eventualmente, se revela que los alienígenas despellejan a sus víctimas para “vestirse” como humanos e insertarse subrepticiamente en la sociedad. La escena entre el vigilante y Ben Stiller se alarga para enseñar el tatuaje. Uno creería que volvería a aparecer, como elemento revelatorio. Pero no es ese el caso.

También tenemos el miedo a la mujer, y a su sexualidad. La hombría del protagonista interpretado por Ben Stiller está en veremos porque es estéril. Le da miedo defraudar a su mujer, y no le dice nada, dejándola que salte por aros de fuego, monitoreando sus ciclos de ovulación. De remate, sus amigos del escuadrón de vigilancia exhiben características de macho-alfa: Vince Vaugh en un fanático de deportes hiper-seguro de sí mismo. Jonah Hill es un belicoso fanático de las armas. Y Richard Ayoade – el famoso Jamarcus – resulta ser un super dotado sexual. Esto está a tono con la obsesión falocéntrica del filme. El némesis de Vaugh es el novio de su hija, un patán cuya sobredotación en el departamento genital es remarcada constantemente. Además, el punto débil de los invasores resulta ser el pene. Aguanta bala en cualquier parte del cuepo sin detenerse, pero un solo tiro al paquete acaba con ellos. La película es tan torpe narrativamente que Jamarcus tiene que aparecer de la nada en la recta final, revelando su verdadera naturaleza, asegurando su alianza con los humanos, y dispensando esta pieza crucial de información. Todo en una sola escena.

 Hay una gran disonancia entre el tono cómico y la violencia brutal con que se despacha a los alienígenas. Especialmente cuando uno se da cuenta que son una suplantación simbólica para todos los “extraños” que atentan contra la integridad del macho blanco: gays, inmigrantes, gente de otras razas, etc. No creo que la película se este burlando de estos prejuicios. Los está aprovechando, mientras los dan sus últimas patadas de ahogado en la mente del público.

 

 

 

EN LÍNEA: “A Roma con Amor” (y a la piratería, con recelo)

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Penélope Cruz: apenas legal en “A Roma, con Amor” de Woody Allen.

¡Eso fue rápido! La última película de Woody Allen, “Desde Roma con Amor”, se estrenó en Nicaragua en junio. 5 meses mas tarde, ya está disponible via Netflix. Puede leer aquí mi reseña en Confidencial. Este es sólo uno de los títulos con los cuales el servicio de distribución de películas desafía la idea de que sólo incluye películas “viejas” en su oferta. “Shame” (Steve McQueen, 2011), una de las mejores películas exhibidas este año en Nicaragua, apareció en Netflix unas semanas antes de su silencioso estreno en cines. “El Artista”, la aclamada ganadora del Óscar, llegó al servicio de streaming casi un mes después de pasar por la pantalla grande.

En realidad, estos son casos excepcionales. Netflix negocia sus contratos de distribución con diferentes compañías, y cada una impone diferentes condiciones. Aparentemente, “Desde Roma…” no está disponible en México. Supongo que los dueños no quieren perder la venta de derechos a canales de cable. En latinoamerica, pudimos ver “The Hunger Games” pocos meses después de su estreno. Los usuarios norteamericanos aún están esperando a Katniss. Lo que pasa es que los estudios dueños de las películas protegen las ventanas de oportunidad que tienen para recaudar fondos por otros medios de difusión. Cada uno maneja diferentes parámetros y estrategias, según los territorios que pisan. Quizás Lionsgate, dueño de la franquicia, calculó que ganará mas vendiendo DVDs y descargas individuales en EEUU. Quizás Netflix no quiso pagar lo que pedían. O quizás se concentró en los derechos para latinoamerica, pues necesitaba un éxito taquillero para convencer al público de enrolarse.

La cadena habitual de distribución de películas atraviesa un momento de transformación. Todo era muy claro en la era pre-internet. Una película se estrenaba en cines. Entre seis y nueve meses mas tarde, aparecía en video para venta y alquiler de una cinta magnética física, o pague-por-ver en televisión cable. Unos tres meses después, llegaba a los canales premium de cable. La última frontera era la televisión abierta. Ahora, las posibilidades de la tecnología han rebalsado a las leyes y los paradigmas de distribución. Tenemos un pie en el viejo mundo, y uno en un nuevo orden que no termina de acomodarse.

Yo soy de la vieja escuela, y aún ansio ver películas en el cine. Prefiero esperar antes que ver una película pirateada. Primero, por el miedo irracional a que el FBI bote a patadas la puerta de mi teatro casero. Segundo, porque soy neurótico con la calidad de la imagen. Tercero, me siento culpable si los cineastas con cuyo trabajo disfruto tanto, no reciben nada a cambio. Se que estoy en una minoría. Y cada vez mas, el sistema me falla. Retraso ver películas en video cuando creo que son suceptibles de distribución en Nicaragua. Sigo esperando “The Road” (John Hilcoat, 2009). Ilusamente pensé que Viggo Mortensen, Charlize Theron, una trama post-apocalíptica y la base de la novela de Cormac McCarthy en un mundo post- “Sin Lugar para los Débiles” le granjearía al menos una pantallita en Managua. El poster de la comedia “Morning Glory” (Roger Michell, 2010) engalanó un pasillo del Cinema por meses, para no aparecer nunca. Ahí esta todavía el de “Never Let Me Go” (Mark Romanek, 2010), adaptación de la célebre novela de Kazuo Ishiguro. Han pasado dos años desde su estreno mundial. Desde ese entonces, Andrew Garfield, su protagonista masculino, firmó contrato, filmó y estrenó “The Amazing Spiderman”. Creo que ya esta haciendo la secuela, incluso.

Recuerdo que en la década de los ochentas sufría por conseguir el número de fin de año de la desaparecida revista “Premier”. En él, publicaban una lista con los 100 estrenos principales de Hollywood y las calificaciones en estrellas de los principales críticos de EEUU. Me encantaba tachar de la lista las películas vistas gracias a los casettes pirateados que se alquilaban en la Managua de aquel entonces. Era la única manera de verlos. Y aún así, siempre quedaban algunos en blanco.

El ímpetu de ver lo último se ha aplacado ante la posibilidad de ponerme al día con los clásicos de alto y bajo calibre. El mercado del DVD se extendió tanto que permitió el surguimiento de compañías dedicadas a restaurar y distribuir cine clásico y alternativo, de todas las naciones posibles. No tengo mucha urgencia por ver “The Road” porque tengo pendiente una pila de DVDs con cosas tan variadas como  la serie “Deadwood”,  una extraña serie checa que compré impulsivamente y la última película de Apichatpong Weerasethakul (menciono al director tailandés no para presumir de mis gustos exóticos, si no para ilustrar con el ejemplo de un cineasta aclamado mundialmente cuyo trabajo está virtualmente bloqueado de nosotros por los paradigmas de distribución imperantes).

Entre todos los problemas que cinéfilo puede tener, este es el mejor. El académico Jonathan Rosenbaum ha llamado a esta la era dorada de la cinefília, y no se equivoca. Películas que NUNCA encontraría disribución en un mercado pequeño y poco sofisticado como Nicaragua, están a nuestra disposición. Si podemos pagar por ellas. E incluso, si no podemos. La descarga de contenido pirateado es la regla, y no la excepción. Y cuesta mucho condenarlo. La pobreza del país incluye el difícil acceso a productos culturales. Son materialmente inaccesibles, en todos los sentidos.

Nicaragua representa un mercado demasiado pequeño. Nos echan en el saco de la región centroamericana o latinoamericana. Y eso nos pone en una situación de desventaja en el orden de distribución imperante. Veamos este ejemplo hipotético: los distribuidores internacionales de “Amour”, la nueva película del austríaco Michael Haneke, tienen en sus manos un producto atractivo. La película ganó la Palma de Oro en Cannes, el premio a la Mejor Película del Cine Europeo 2012, y es la favorita para llevarse el Óscar a Película en Lengua Extranjera. Protegiendo a los exhibidores teatrales de México, Argentina y los paises mas grandes de la región, prohiben su distribución inmediata en descarga legal. Entonces, los nicas que quieren verla, incluso legalmente no pueden hacerlo. Y pueden estar seguros que la película nunca se presentará en una cartelera saturada por cine norteamericano para adolescentes. Sin embargo, ya está circulando en internet una copia ilegal. Un amigo en twitter ya la vió. Yo, si no modifico mis hábitos, tendré que esperar a que se edite en DVD o descarga digital en EEUU. Si importo el disco físico, aduana va a retenerlo y cobrarme entre el 30% o el 40% mas sobre su precio facturado, porque este bien cultural, para uso privado, NO DISPONIBLE EN EL COMERCIO LOCAL, es gravado como mercancía comercial. Puedo esperar descargarla cuando este disponible en EEUU mediante una triangulación con un software enmascarador de IP. En resumen: el proceso es tardado engorroso, caro, y aún si le pago al dueño de la película, estoy rompiendo la ley. El que hace las cosas legalmente, es penalizado por todos lados. También puedo esperar a que talvez, algún festival de cine se moleste en traerla en unos cuantos años. La película previa de Haneke, “La Cinta Blanca” se presentó en el reciente Festival de Cine Europeo. En DVD, no en filme ni en DCP.

Por mucho que me ennerva la situación, tampoco puedo zambullirme en la descarga ilegal con la conciencia tranquila. Las películas que mas me interesan son restauradas, editadas y distribuidas por compañías pequeñas, para las cuales vender cada unidad cuenta. Amigos que practican la piratería argumentan que a los grandes estudios ni cosquillas les hace que unos cuantos nicas vean sin pagar “Los Vengadores”, pero yo estaría afectando directamente a pequeñas empresas que dejarían de tener recurso para preservar, salvar y difundir cine clásico. Si todos sus compradores potenciales pensaran así, eventualmente no podrían vender nada y cerrarían. Y los grandes estudios no están en el negocio de restaurar, preservar y difundir las rarezas que guardan en sus arcas. Suelen vender licencias temporales a pequeñas compañías y fundaciones para realizar ese trabajo. Quizás se esfuerzen en un título insignia, pero nada mas. El día que Criterion, Masters of Cinema y Kino cierren sus puertas, será un día muy triste para cualquier persona que ama el cine.

También me he vuelto neurótico con la calidad de la película. Demasiada gente me ha enseñado copias “originales” que les han vendido sus piratas favoritos. “Se ve nítida”, me dicen felices, mientras distingo pixeles, colores lavados y demás defectos. Por que alguien invierte a veces miles de dólares en un televisor de alta definición, para ver películas mal codificadas compradas a 10 pesos, jamás lo entenderé. El video casero todavía no nos permite resolución de calibre teatral, pero los 1080p de la alta definición a tope no son nada despreciables cuando se proyectan en condiciones óptimas. Además de la satisfacción de pagarle a la gente por su trabajo, me gusta la seguridad de que la película que meto en el blu ray player tiene la mejor calidad posible. También me gusta TENER las películas. Para mi, son como libros. Se ven hermosas en sus repisas. Son como una extensión de la identidad. Firmas como Criterion Collection diseñan cuidadosamente sus empaques, de tal manera que se vuelven objetos de arte en sí mismos. Este es otro efecto de la era de la cinefília: el fetichismo cinéfilo. Antés del VHS y el DVD, no era común poseer películas y verlas a tu antojo. Llegaban al cine, las veías y desaparecián de tu vida, dejando sólo el recuerdo. De alguna manera, con las descargas con fecha de vencimiento, estamos volviendo a esa época.

El paso a proyección digital en los cines estaba supuesto a democratizar la distribución al eliminar los costos de impresión en película. Pero eso no se traducirá en una cartelera mas diversificada. El público masivo quiere entretenimiento comercial. Mientras sea mas rentable apartar seis pantallas para la culminación de la franquicia de “Crepúsculo”, no habrá pantalla para “Amour”. Y el grueso de los que piratean no están buscando oscuras películas mudas de principios de siglo XX para su edificación personal. Están buscando “Los Vengadores”, “Iron Man” y “Crepúsculo”.

¿Que hacer, entonces, en la Dimensión Desconocida de la distribución de video que representa Nicaragua? No hay opciones. Volviendo a Woody Allen. Digamos que después de ver legalmente en Netflix “To Rome with Love”, queda con curiosidad de ver su película anterior, “Midnight in Paris”. Aunque es su película mas exitosa comercialmente – mas de 100 millones de dólares alrededor del mundo – , nunca se estrenó en los cines. No está en Netflix. Legalmente no está disponible aqui. El único que la tiene es el pirata. El sistema nos condena a la piratería o a la ignorancia. ¿Que hacen ustedes para ver películas?

ESTRENO: El Origen de los Guardianes (Rise of the Guardians)

ImagenEs con cierto pesar que les reporto que “El Origen de los Guardianes” fracasa en la taquilla, al menos en EEUU. Según The Wrap, la película costó unos 145 millones de dólares, y tendrá suerte si llega a recaudar 100 millones, sumando las taquillas norteamericanas e internaciones. Es un notorio fracaso para la división de animación de los estudios Dreamworks, considerando que no tiene mucha competencia en esta época del año en cuanto al género animado, y que su película está temáticamente conectada con la temporada. Lo lamento no porque tenga acciones en el estudio, si no porque los ejecutivos de Hollywood quedarán menos motivados a arriesgar recursos en historias creativas y ambiciosas.

Por otro lado, “El Origen…” alcanzó 10 nominaciones para los premios “Annie”, incluyendo Mejor Película. La Sociedad Internacional de Cine Animado tendrá su 40ava. entrega de premios el próximo 2 de febrero del 2013. Puede leer en la página web de La Prensa mi reseña, publicada en la revista DOMINGO.

ESTRENO: “Curvas de la Vida” (Trouble with the Curve)

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¡Eso fue rápido! Cuatro años después de “Gran Torino”, Clint Eastwood rompe su promesa de no volver a actuar para asumir el rol protagónico en “Trouble with the Curve”. Ya está en línea mi reseña, publicada en Confidencial.

Las tres razones de peso para ver el filme están en la foto. John Goodman tiene un pase de por vida, por su indeleble Walter Sobchak de “The Big Lebowski” (Joel & Ethan Coen, 1998). Amy Adams es una actriz efervescente capaz de mantenerse humana aún cuando las películas la idealizan. Eastwood esta haciendo poesía con el envejecimiento. Mi problema es que este nuevo melodrama deportivo es, él mismo, anticuado. Podría haberse filmado en los 70s. Me gusta creer que las películas no tienen género ni edad, pero definitivamente que esta está pitcheada a los mayores de 70 años. La claridad con que anuncia sus giros de trama es perfecta para lapsos de atención reducido – “¡Hey! El prospecto estrella es un patán, y el joven latino que humilla tira una bolsa de maní como si un partido de grandes ligas dependiera de ello. ¿Querrá eso decir algo? Hummmm….”.

Si el Festival de Cine Francés es demasiado exótico para usted, “Crepúsculo: Amanecer, Parte 2” demasiado adolescente, y “El Origen de los Guardianes” demasiado infantil;  supongo que “Curvas de la Vida” tiene servida a la audiencia adulta.

Eastwood cumple la promesa de su vejez, ya explotada en “Gran Torino”. Viste la decrepitud con dignidad. No trata de pasar por joven, enfrascándose en aventuras llenas de hipérbole. Acaso tenga una ayuda extra con sus recientes apariciones en público. Este año se convirtió en pararrayos de la política norteamericana. Durante el Superbowl, apareció en un curioso anuncio de vehículos que muchos interpretaron como un llamado a apoyar la política del Presidente Obama. Esto fue corregido meses mas tarde, cuando ofreció un bizarro discurso en la noche culminante de la convención del partido republicano. Las políticas de Clint se inclinan a la derecha. Es el John Wayne del siglo XXI. Pero su discurso a una silla vacía, representando según él al presidente demócrata, fue legendariamente malo. Tan malo, que opacó al del candidato para el cual debía funcionar de antesala. Al día siguiente, todos los medios hablaban de Clint, no de Mitt.

Pero ya la elección norteamericana del 2012 quedó atrás. A pesar de Clint, Obama conserva su silla. El pistolero sin nombre es un hombre viejo. Se nota. Y a él no le importa.